Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

martes, 31 de enero de 2017

Negocios antiguos: Spreafico Cartuchería



Spreafico Cartuchería

La fábrica siguió como VIUDA DE JUAN SPREAFICO S.A.I.. y C. hasta por lo menos el año 75. No tengo más información.

 Hipólito Irigoyen s/n de Florencio Varela


Objeto de mi colección


13 Bar Notable Café Tabac (1969) (5)


Café Tabac
Elegante, sobrio, vigente

Av. Del Libertador 2300 y Coronel Díaz, Palermo Recoleta

Elegido por políticos, futbolistas, actores y periodistas. En su novela Santa Evita, Tomás Eloy Martínez menciona a Tabac varias veces, es donde él acude para escuchar la confesión de un coronel.
Decoración elegante pero sobria.  Atienden con cortesía.
.




Detalle 



Un mimo

Aguas saborizadas no artesanales

No me gustan los engaños

Lo único que no me gustaron fueron las aguas saborizadas, vi como abrían una botellita de gaseosa sabor pomelo para preparar lo que en la carta decía "jugo de pomelo".



En la esquina de Avenida del Libertador y Coronel Díaz, Recoleta, el Caffé Tabac es protagonista desde 1969.  La clientela parece fiel, es saludada por los mozos con familiaridad.  El salón es luminoso. 

El Té del encuentro es para compartir: café o té en hebras con leche y masas finas, brownies, tostadas, manteca, mermelada, rosca de nuez, budín inglés, torta, chip de jamón y tomate, tostado mixto, fosforito de jamón crudo y queso, medialuna de jamón y queso, más jugo de naranja.

La barra revestida en raíz de nogal tiene detalles en bronce.  La ancha vereda del Tabac, con hermosas tipas, en verano se puebla de  mesas y sillas.



La barra tiene buenas marcas. Hubiera pedido un Campari con soda e ingredientes, que incluye albondiguitas con tuco, fosforito de jamón crudo, arrollado de queso y cerezas al maraschino y empanaditas de carne. 

Tal vez vuelva por eso, porque en líneas generales me gustó.


La mesa de Carrizo y Calabró

En la primera mesa sobre Coronel Díaz se reunían Antonio Carrizo y Juan Carlos Calabró, entre 1989 y 1997, para ultimar detalles del programa El Contra.


Clientes conocidos

Fueron asiduos concurrentes Juan Manuel Gálvez, Guillermo Nimo, Mostaza Merlo, Alfio Basile, Ángel Cappa y Miguel Ángel Russo y Horacio Rodríguez Larreta.


Santa Evita

Una medianoche de invierno de 1989, Tomás Eloy Mártínez, autor de la novela Santa Evita, recibió un llamado telefónico.  Era el coronel Héctor A. Cabanillas (en la novela de Martínez sería Tulio Ricardo Corominas), el hombre que había manejado el “Operativo Traslado” de los restos de Evita a lugar seguro.  Se citaron en Tabac. Allí, Martínez se encontró con Cabanillas (Corominas) y con Jorge Rojas Silveyra, embajador en España en los tiempos de Alejandro Lanusse.  Rojas fue el encargado de devolver a Perón el cuerpo de Eva después de décadas de silencio.  Había otro testigo que el novelista decidió llamar “Maggi”. 


Objetos de mi coleccón

Taza









Sobrecitos (2)

Posavasos (2)



lunes, 30 de enero de 2017

12 Bar Notable Petit Colón (1978) (4)


Petit Colón
Encantador

Se encuentra en frente a Plaza Lavalle, en plena zona de Tribunales.  Funciona desde 1978 muy cerca del Teatro Colón. 

LIBERTAD 505 C. A. B. A.




Se encuentra frente a Plaza Lavalle, sitio en que se desarrolló en 1890 la Revolución del Parque, llamada así porque donde hoy está Tribunales estaba el Parque de Artillería.


El Petit Colón comenzó sus actividades en el año 1978.  Una marquesina en la ochava jerarquiza su acceso por el 505 de Libertad, los toldos verdes le dan el toque afrancesado y los detalles dorados pre anuncian que se está a punto de entrar a un bar pretencioso,  de supuesta categoría, hecho para encantar desde la estética.

La carpintería enmarca los vidrios con los logos fileteados en oro.  Nueve mesas sencillas de fundición y silloncitos de mimbre ocupan la vereda sobre Libertad, pero nadie las vigila, no como en La London, donde los mozos se turnan para cuidar a los que ocupan las mesas ubicadas en el exterior.

El interior revestido con boiserie y entelado, en bordó y dorado.

El bar es angosto y alargado, en forma de L y una larga barra de madera y granito la recorre casi de punta a punta .
Araña de bronce y alabastro, pisos de mármol

Las mesas son de madera oscura y las sillas Thonet número 18, tapizadas en terciopelo bordó que combina con la tela de las paredes. 


Antigua decoración: piso antiguo de cerámica roja, ventiladores de techo que ya no están, percheros de pie vieneses.

Foto publicada por diversos sitios

En el 581 de Libertad, entre el Teatro Colón y la Petit Colón, se encuentra la Escuela Roca, una construcción neogriega de 1903, obra del arquitecto italiano Carlo Morra. 



Unos metros más, avanzando hacia el Bar Notable, en el 555 de Libertad se encuentra el Instituto Libre de Segunda Enseñanza (ILSE); en el 543 hay una edificación de principios del siglo, afrancesada, conocida como el Conventillo de las Artes; y finalmente en esquina con la diagonal Roque Sáenz Peña, un edificio de oficinas, con nueve pisos, en cuya planta baja funciona el Café Petit Colón.

Óleo 

Desde adentro del café, a través de sus amplios ventanales, se tiene una visión privilegiada de Plaza Lavalle.  Se ven los robles, las tipas y los jacarandaes, la entrada de la estación Tribunales de la línea D del subte y por detrás el Palacio de Justicia.  Y por momentos, a lo lejos se divisa la silueta de Juan Lavalle entre el follaje.


Inscripciones: "El pueblo a Lavalle","Libertador y mártir", "Muerto por la libertad 1841" y "Nacido a la inmortalidad en 1797"



Monumento de Homenaje al Ballet Nacional, en memoria de los nueve integrantes del Ballet Estable del Teatro Colón que murieron en el accidente aéreo de 10 de octubre de 1971

La estatua fue realizada en 1972, obra del escultor Carlos de la Cárcova y la fuente sobre la que se encuentra, que incluye un sistema de aguas danzantes, del arquitecto Ezequiel Cerrato.


Monumento a las víctimas del ataque terrorista a la AMIA de 1994, obra de la escultora Mirta Kupfermick

Foto publicada por varios sitios

La base es un círculo de granito que representa un reloj señalando las 9:53, hora del atentado, que contiene una frase tomada del Deuteronomio: "justicia, justicia perseguirás". 

De ella emergen estacas de quebracho con los nombres y edades de las 86 personas asesinadas en el ataque, orientadas como una cuña abierta hacia la puerta del Palacio de Justicia, para significar la espera de la justicia.


Detalle de una de las luces

Un gran reloj Longines 


Una bella escalera de madera con pasamanos de bronce lleva a los baños, y otra conduce al salón del subsuelo.  

Columnas jónicas jerarquizan el interior.


Nuestro pedido

Fotografías antiguas de Carlos Gardel, Ignacio Corsini, Tita Merello, Enrique Muiño, Narciso Ibáñez Menta, Francisco Canaro, los bailarines Norma Fontenla y José Neglia, Hugo del Carril, Horacio Ferrer con Héctor Stamponi, Alberto Marino, Alberto Podestá y Armando Pontier, más una dedicada por Enrique Cadícamo.

A mi lado, tomando un cafecito mirando a Plaza Lavalle, abstraído, estaba el abogado de Susana Giménez, lo googleo y se lo muestro a mi hijo (el incrédulo).  En las otras mesas otros abogados con sus defendidos o con colegas.

Incesantemente entran y salen personas, lleno a toda hora.  Un mozo designado en la puerta abre y cierra, corroborando aún más, que se trata de un Bar distinguido.


Salón VIP








Me encantó la mesita

El subsuelo, preparado para celebraciones y encuentros de trabajo.

El Petit Colón está abierto todos los días.

Me queda ir de noche, cuando lo pueblan los que salen del Teatro Colón, seguramente se convierte en otro café.

Objeto de mi colección



Hasta un próximo post...

sábado, 28 de enero de 2017

11 Bar Notable Café La Poesía (1982/88 Reabrió 2009) (1)


La Poesía


El Café La Poesía ha sido declarado Sitio de Interés Cultural por la Legislatura porteña


Chile 502 San Telmo


Es lindo.  El nombre es prometedor.  Quería conocerlo, siempre pasaba por la puerta y al saberlo notable me tenté y fui.  Su nombre era lo que más me atraía, me hacía imaginar otra historia detrás de sus puertas, tal vez más importante.  Ya pueden percibir que me desilusioné.  

Bien decorado, eso sí, con todo lo que nos gusta a los que frecuentamos los bares históricos, o los bares con historia.  Pero no me atrapó lo suficiente.

Quizás porque lo sentí ficticio, "armado" para el turismo, nuevo, sin una historia consistente detrás, en comparación a los bares que me gustan. A tal punto que me pregunto por qué es Notable. 

Saber que lo frecuentaron Isidoro Blaisten y Miguel Briante me hace ser piadosa en mis conceptos. 

Tiene pocos años para ser "notable", abrió el 12 de abril de 1982, uno de sus dueños fue el poeta Rubén Derlis desde el inicio hasta el año 1988 en que cerró. 

Rubén Derlis

Foto tomada del sitio http://desdeboedo.blogspot.com.ar/2015/09/n-158-septiembre-de-2015.html si molesta su divulgación contactarse y la misma será removida.

Durante seis años el bar sirvió de lugar de encuentro para los integrantes de una nueva movida artística de la democracia que se avecinaba (esto argumentan ellos al justificar por qué son notable, a mí no me alcanza).

Deco antigua, lo mejor que tienen

Una mezcla de cafetín y bodegón

Piso calcáreo antiguo y entrepiso

Esto fue una de las primeras cosas que me chocaron, el invento marketinero



Moza machista: le puso mantel a uno de los dos desayunos



Me senté en la mesa que lleva esta placa para que los asistentes sepamos que en ella se conocieron el poeta Horacio Ferrer (Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires desde 1992 y de la de Montevideo a partir de 2002)  y el amor de su vida (Lucía Michelle, Lulú), a quien inmortalizó en “Lulú”, un vals al que le puso música Raúl Garello.

"Te acordás del café La Poesía, 
esa mágica noche en San Telmo
Buenos Aires urdió nuestro encuentro
 tan romántica y dulce Lulú...".


El arquitecto José María Peña también tiene una merecida placa en una mesa. 


Piso antiguo

Durante los ’80 San Telmo fue el barrio preferido por la nueva bohemia de Buenos Aires y  La Poesía albergó acontecimientos que ya son parte de la historia cultural de Buenos Aires (me parece que exageran, pero bueno).

Allí se fundaron los míticos “Grupo de los Siete", los ciclos de Poesía Abierta en el ’83 y el ’84, además de talleres de narrativa y poesía, y el ciclo “Poesía Lunfarda” (insisto, exageran).




En La Poesía se crearon diferentes talleres de narrativa y poesía coordinados por el poeta Rubén Chihade (bueno, me convencí, exageran).

Entre sus parroquianos estuvieron Juan Carlos Gené,  Oscar Ferrigno, Enrique “Mono” Villegas, Eduardo Bergara Leumann, la soprano Laura Seidem, Horacio Salas, Héctor Negro y Norberto Caral, el violinista Hernán Oliva (que tocaba Nieblas del Riachuelo y que junto a  Enrique “Mono” Villegas, hicieron de las suyas para goce de los presentes), la escritora Liliana Heker, el escritor milanés Guido Gazzoli,  Luis Felipe Noé, Daniel Santoro, el músico Kevin Footer, María Volonté, el pianista Adrián Placenti.  

Cuando en 1988 Derlis cerró el bar, y durante los siguientes diez años funcionaron allí una serie de negocios sin éxito, hasta el punto que algunos vecinos decían que estaba "maldecido".

Después de más de veinte años, La Poesía reabrió en la misma esquina y con similares características.  Con el renovado aporte y experiencia en el rubro de Pablo Durán y Laura Carro, el matrimonio que se hizo cargo de este notable también (la familia ya tiene seis, si llevo bien la cuenta).

Son propietarios de El Federal (San Telmo), el Margot (Boedo), el Bar de Cao (San Cristóbal), el Celta y el hermano de él de El Hipopótamo (si hay algún error u omisión, por favor avisen).  Lo que tienen los Durán es que cuidan lo antiguo, lo respetan, conservan, reciclan, modernizan con sutileza. Tienen experiencia, saben lo que hacen, pero igual, los bares no son una ciencia exacta, a mí por lo menos éste no me cierra. Y en cuanto a lo que ofrecen no me cierra casi ninguno. La atención en estos bares notables es variable. Me gustaría como clienta que hubiera mayor esmero, menos marketing.

El local sorprende conservando el clima de antaño: muebles de madera, adornos y artefactos antiguos (desde la chopera de bronce hasta el piano de 1915), una fotogalería con 120 fotos de personajes de las letras argentinas, y placas de bronce en las mesas en reconocimiento a referentes literarios y culturales del bar.  Derlis trabajó inicialmente, pero antes de la inauguración se desvinculó.

Las fotos de Roberto De Luca rinden homenaje a Borges, Girri, González Tuñón, Fernández Moreno.  
 La verdad que no me gusta que pongan fotos de personajes que no frecuentaron el bar, confunde.  Sé que los turistas no entienden este detalle, pero los locales nos damos cuenta.  Se perdonan las imágenes de Gardel y Maradona, pero ¿Borges? ¿Usar a Borges en la carta inventando un supuesto café? Pero por favor...

De fondo Amelita Baltar en Balada para un loco (que tiene letra de Horacio Ferrer y música de Astor Piazzolla) en su versión clásica (no me gusta el tema, ni la interpretación, ni la intérprete, pero la culpa no es del bar).



No creo que vuelva.  La atención, a mi entender, es una de las patas que sostienen el equilibrio de un bar, me sentí mal en este lugar cuando la moza se hizo la viva. No propina for y you, querida.







Objeto de mi colección

miércoles, 25 de enero de 2017

10 Bar Notable Varela Varelita

Varela Varelita

Av. Scalabrini Ortíz 2102 Palermo




En la esquina de Scalabrini Ortiz y Paraguay hay, desde hace varias décadas, un café, es el Varela Varelita.  RogelioMouro, gallego, es uno de los propietarios desde hace alrededor de cuarenta años (el bar ya estaba).

El nombre del local no se debe, como muchos creen, a la orquesta Varela Varelita (famosa entre los años 1940 y 1970).  En realidad Varela era el apellido del propietario original del café, que vivía al lado, sobre Paraguay, con éste colaboraba su hijo, conocido como “Varelita”, para diferenciarlo de su progenitor. De ahí el nombre.

Héctor Libertella (1945-2006),  escritor fue una de las presencias en el Varela Varelita.

Damián Tabarovsky en su escrito Poética en el Bar contaba:
“Ya que estoy hablando sobre bares, me tomo el atrevimiento de narrar una anécdota de Héctor Libertella, que alguna vez se la escuché contar a su amigo Ricardo Strafacce.
A Libertella le gustaba el whisky. En el bar donde paraba en Palermo (el Varela Varelita) pedía siempre J&B.  Un día, haciendo uso de esas iniciales, decidió llamarlo José Bianco, en honor al escritor y eterno jefe de redacción de Sur.  Por supuesto que el nombre rápidamente mutó en Pepe Bianco, así que cada vez que quería otro trago, llamaba al mozo y le pedía `otro Pepe Bianco´.   
Al instante, los mozos comenzaron a llamarlo así, y todavía hoy, con Libertella ya muerto, cada vez que un parroquiano pide un J&B, se escucha al mozo, gritar `¡Marche un Pepe Bianco!´”

 


Libertella falleció el 7 de octubre de 2006.  El diario Página 12 dijo poco después:
“El barrio de Palermo y uno de sus bares más emblemáticos y nuestra literatura han perdido a un gran escritor de culto. Héctor Libertella murió el sábado a los 61 años. Dejó una mesa vacía en el café Varela Varelita, donde daba “cátedra” de lector de vanguardia, crítico magistral –pesimista y paradójico– y eximio conversador de jornada completa”. 

Una foto suya enmarcada sobre una columna, al lado de la mesa que ocupaba, lo recuerda.

Visitantes conocidos del café de Palermo fueron “Chacho” Álvarez, ex vicepresidente de la Alianza, Jorge Marrale, el “Puma” Goity, Osvaldo Santoro, Pablo Alabarces (prefiero que tome café a que escriba libros) y  Juan Sasturain.


Varela Varelita suele estar abierto hasta medianoche . 


Pinturas de Rasdolsky



El dibujante, ilustrador, pintor y animador francés Ange Potier (que vive en Buenos Aires desde 2006), diseñó el atractivo menú del Varela Varelita, donde aparecen dibujados varios de sus reconocidos parroquianos.


Anécdota

En el puesto de diarios que ocupa la vereda de Paraguay, trabajó Ernesto Guevara, cuando todavía no era “el Che” (vivía a la vuelta, en Aráoz y Mansilla, en el lugar ahora hay un edificio y en la planta baja una ferretería) para poder afrontar los gastos de sus estudios universitarios.



En la pared que da a Scalabrini, luce el dibujo “Vago”, tinta de Derlis Oscar Maddonni, dibujante y escritor que utilizó el pseudónimo Oliverio O. y que entre sus maestros tuvo a Castagnino y a Roberto “Cachete” González. 


Cafecito y lectura

Un café común, de barrio, antiguo, sin mucha historia como para ser notable. 


Hasta un nuevo post...

martes, 3 de enero de 2017

Negocios antiguos: Casa Toledo (1)


Casa Toledo

Platería de excelente calidad.

La fábrica estaba en la calle Hipólito Yrigoyen a una cuadra de Av La Plata en la Cuidad de Buenos Aires, según me dijo un descendiente de sus propietarios. 


Objeto de mi colección




9 Bar Notable: Café de la Esquina (1983) Ex 05 (5)


Bar Notable Café de la Esquina

Antiguamente era un bar donde paraban bebedores y prostitutas, se llamaba "el 05".  En el año ´83 fue  restaurado convirtiéndose en un típico café al estilo de los de los años '30.  



Av. del Libertador 6196 Belgrano 




Se encuentra en la esquina de Avenida del Libertador y Olazábal.  El edificio data del año 1906.

Una bella puerta de madera y vidrio esmerilado nos invita a pasar.



El piso (parece original) de mosaicos calcáreos, las mesas de madera con marcas del paso del tiempo y toda la decoración remiten a otro tiempo.  El conjunto, una belleza.


Mi mesa

Las paredes recubiertas de boiserie, por encima, las paredes pintadas en un color ocre sobre las que se colocaron fotografías: cuadros, antiguos retratos de desconocidos y famosos como Alberto Olmedo, Luis Sandrini, Juan Carlos Altavista, en su personaje Minguito Tinguitella, y Fidel Pintos, entre varios otros.

Sábado a la tarde, hora de la merienda, poca gente


Podrían limpiar todo, lo antiguo no requiere capas de polvo, al contrario

Una cabeza de Geniol diseñada por Mauzán, una chapa de Fernet Branca, un cartel de cigarrillos Caravanas, una chapa enlozada de Pilsen Bieckert y Malta Bieckert, chapas publicitarias de Bidú, ventiladores de techo con particulares aspas, una enorme y atractiva salamandra, un par de radios antiguas, viejos ventiladores de mesa y la cenefa que recorre la barra dan a este café un toque añejo.

De la barra cuelgan jarritos y chopps.  Sobre la barra una olla de hierro y una hermosa caja registradora.



Un cartel me tienta al recomendar clericó de sidra.

Un farol callejero, con un cartel enlozado de teléfono público decora una parte del salón.



El bar está a sólo cuatro cuadras de la estación Belgrano y de las Barrancas, a dos del barrio chino y a siete del estadio de River.

La encargada cero simpatía.  Se acercó con un menú en la mano para dos personas y ladró "medialunas no tengo" cuando nadie le pidió medialunas.

Trajo lo que le pedimos, estuvimos poco tiempo, lo justo y necesario.

El lugar me parece hermoso, bien decorado.  Lástima la atención de una persona tan tosca y con tan poca amabilidad.  Probablemente no vuelva.


En frente hay un Starbucks y estaba lleno.

Bares antiguos hay muchos... sigo buscando la razón por la que lo designaron notable.


Objeto de mi colección




Hasta un próximo post.