Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

viernes, 17 de febrero de 2017

Negocios antiguos: Pizzería Las Cuartetas (1920-continúa abierto) (1)


Pizzería Las Cuartetas
Pizza al molde

Av. Corrientes 838 entre Suipacha y Esmeralda San Nicolás

Foto tomada del sitio http://www.lamejorpizzeria.com/pizzerias/las-cuartetas/

En 1920 estuvo originalmente en Corrientes y Libertad.  En 1935 se trasladaron al local donde la conocemos en avenida Corrientes entre Suipacha y Esmeralda. 


Historia de la calle Corrientes

El 20 de octubre de 1580, Don Juan de Garay repartió los solares de lo que iba a ser la ciudad de Buenos Aires.  Pedro Morán recibió para residencia la esquina NE. de las actuales calles Florida y Rivadavia (donde hoy hay un Starbucks) y para quinta la manzana N°213 limitada entre las actuales Corrientes, Suipacha, Esmeralda y Sarmiento, donde tres siglos y medio después funcionaría, entre otros negocios, la histórica pizzería Las Cuartetas. 

No hubo pan en la aldea hasta el 1600, cuando dos hermanos instalaron una molienda de trigo para hacer pan (la pizza vendría años después).  En 1617 se instalaron en el riachuelo Las Conchas varias tahonas para moler trigo y en 1670 hay un auge exportador de harinas, tasajos y cueros a Brasil y Europa. 

En 1738 la actual calle Corrientes se llamaba San Nicolás debido a la iglesia que estaba donde está hoy el Obelisco.

En 1778 en San Nicolás entre las actuales Suipacha y Esmeralda había una pulpería, una carpintería, un tambo, una zapatería, y un caserón. Eran construcciones simples de adobe y paja, salvo la pulpería que tenía techo a dos aguas. 

No había en esa época diferencia entre calzada y acera, la gente ejercía sus oficios en la calle, entre vendedores ambulantes, carruajes y lavanderas. 

En 1856 la calle ya se llamó Corrientes, era empedrada, alumbrada a gas y entre Suipacha y Esmeralda había varias casas de dos plantas, almacén, tienda, pulpería con toneles sobre la vereda, una caballeriza y un tambo. 

En 1870 el tambo desapareció y se instaló el almacén Suizo de los hermanos Barbieri.  Recorriendo la cuadra había dos almacenes, una tienda, una casa de fotografía, una fonda, la caballeriza de Vicente Collín, varios terrenos baldíos, un periódico llamado El Censor, muy frecuentado por Sarmiento, y la casa de consignaciones de Marcenaro.

En 1882 nació la pizza en el país, su autor, dicen, fue el napolitano Nicola Vaccarezza que alquilaba un horno para hacer pan en el barrio de La Boca. La pizza era por entonces un alimento austero preparado con cebollas, ajos y aceite de oliva.

En 1890 el país estaba en pleno auge agro-exportador, la ciudad de Buenos Aires triplicó su población en menos de veinte años.  

En el 1900 los pizzeros del barrio de La Boca aportaron otras variedades.  Ravadero hizo una pizza con tomate natural y ajo picado y Banchero creó una especialidad vigente hasta nuestros días: la fugazza con queso.



En 1920 la cuadra que nos ocupa tenía cuatro edificios de estilo.  La familia Carbone compró la casa de consignaciones de Marcenaro e instaló una imprenta. Frente a la imprenta funcionaba el Tabarís, un club nocturno donde tocaba la orquesta de Francisco Canaro.  Dicen que la pizzería Las Cuartetas está donde estuvo la imprenta. 

La cuadra era una fiesta: Gardel y Razzano tenían mesa reservada en el café Guaraní (en la esquina de Esmeralda), después de actuar en el teatro Esmeralda (hoy, Maipo).

Edith Piaff, Josephine Baker, Maurice Chevalier, el Follies Bergere, el Lido de París, actuaban en el Opera o en el Tabarís.  En el Odeón se realizaban las primeras exhibiciones cinematográficas. Y la bohemia se reunía en Los Inmortales, en la fonda de artistas, o en el Royal Keller frecuentado por el grupo literario Martín Fierro integrado, entre otros, por Florencio Sánchez, Macedonio Fernández, Leopoldo Marechal, y Raúl Scalabrini Ortiz.

Raúl Scalabrini Ortiz, en su libro “El Hombre que está solo y espera”, ubicó al hombre arquetipo de Buenos Aires en la esquina de Corrientes y Esmeralda.
“Ese hombre está en el centro de la cuenca hidrográfica, comercial, sentimental y espiritual del país. Todo afluye a él y todo emana de él. El hombre de Corrientes y Esmeralda es el pivote en que Buenos Aires gira”, explicó. 
En 1930 ocurrió en Nueva York una crisis financiera –la primera del capitalismo-  que afectó al mundo y tuvo su reflejo en la calle Corrientes. Se demolió toda la línea de edificación correspondiente a la acera norte desde Callao hasta Leandro N. Alem.  El ensanche de Corrientes se complementó con la construcción del subte línea B bajo su calzada.  Se hizo por la necesidad de hacer obra pública para dar trabajo a los desocupados por las empresas privadas quebradas en la crisis financiera.  Con el ensanche y el subte, Corrientes se convirtió en paseo de la ciudad. Muchos de los cafetines, de las tanguerías, y de los teatros, se transformaron en pizzerías, restoranes y cines. 

Un ejemplo de esa transición fue la pizzería fundada por el catalán, Espinach y el vasco Urcola en Corrientes y Libertad en 1920 con la tradición del barrio de La Boca y un toque de cafetín literario porque uno de sus clientes, Alberto Vaccarezza –curiosamente apellidado como el primer pizzero del país-, escribía cuartetas en las paredes. El público llamó al lugar “la casa de las cuartetas” y los dueños la bautizaron así.

La pizzería del catalán Espinach y del vasco Urcola abrió sus puertas en el local de Corrientes y Libertad en 1920 y estuvieron allí hasta el año 1935, por lo que me atrevo a decir que estaba ubicada en la esquina NE o NO, es decir, donde hoy está la pizzería Kentucky o la heladería Volta, ya que la vereda impar es la que se demolió ese año.  Intenté dilucidar ek misterio infructuosamente.  Allí, en Corrientes y Libertad, don Alberto Vaccarezza escribía cuartetas espontáneas en las paredes, de ahí que los parroquianos comenzaron a llamarla "La casa de las cuartetas". A raíz de ello sus dueños la bautizaron oficialmente Las Cuartetas.

Desde 1936 están en Corrientes 838.  Ese mismo año donde estaba la fonda de artistas se levantó el cine Gran Rex, desapareció El Guaraní, surgieron varios edificios de oficinas, otro cine.

En 1940 la pizza era al molde y había sólo de anchoas, napolitana, y mozzarella.  Las Cuartetas impuso la moda de comer porciones de “dorapa”, tomar moscato, y de postre, sopa inglesa.  Eran clientes Enrique Muiño, Elías Alippi, Francisco Petrone.

En 1957 los empleados compraron el fondo de comercio y formaron una S.R.L. vigente hasta hoy.  El lugar, con varias ampliaciones y reformas, aún conserva los mármoles originales de sus mostradores y también el sabor de entonces.

Cuando fui comí en las mesitas de mármol de adelante, no sabía que había un salón, por detrás del horno, buen motivo para volver.

Fue famosa la pizza Salvatore: "Por los años 30 había un inmigrante italiano llamado Salvador que no se conformaba con las pizzas de muzzarella, fugazzeta o anchoas. Exigía que en una misma ´grande´ se mezclaran todos los ingredientes. Entonces, cada vez que entraba, algún mozo gritaba ´¡Marche la grande para el tano Salvatore!´.

El secreto está en la masa: no debe cocinarse previamente, va al horno cruda y con todos los ingredientes para que los sabores se impregnen.

Leí que Maradona fue a comer allí apenas salió del registro civil cuando se casó (no pude constatarlo). 


Objeto de mi colección


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