Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

martes, 4 de abril de 2017

Negocios antiguos: El Tropezón (1896)


 El Tropezón

Puchero, buseca, matambre casero y provolone

La mesa 48 era la de Carlos Gardel

Callao 248

En la esquina de Callao y Bartolomé Mitre se inauguró en 1896 “El Tropezón”, un restaurante  que iba a ser emblemático de Buenos Aires, su especialidad era el puchero, generoso, para compartir.

En 1901 el restaurante se mudó a Callao y Cangallo (hoy, Teniente Coronel Juan D. Perón), ubicación en la que funcionó hasta 1925, año en que debió volver a cambiar de domicilio a causa de un derrumbe.

El 10 de febrero de 1926 se reinauguró en Callao 248. No era lujoso. Permanecía abierto las 24 horas, facilitaba las conversaciones, los clientes iban en grupos amplios.

A El Tropezón fue Federico García Lorca, iba Carlos Gardel que ocupaba la mesa 48. Concurría Borges.

El puchero argentino rioplatense deriva del puchero andaluz, que consiste en un caldo que se obtiene de la cocción conjunta de carne de ternera, de cerdo, de gallina, panceta, huesos, chorizo y verduras papa, zanahoria, calabaza, nabo, acelga y apio.

Se le parecen el pot-au-feu francés, el bollito misto italiano y  la “adafina”, plato judío similar al puchero y típico de los sábados. 

Fue en su origen una comida de campesinos, utiliza restos y sobrantes.

Llegó a la Argentina junto con las corrientes inmigratorias de finales y mediados de siglo XIX. Era la comida básica de las familias españolas que llegaban y se alojaban en el Gran Hotel de Inmigrantes.

Acá tomaron preponderancia las carnes vacunas con hueso, la falda, el osobuco, el caracú, en lugar del cerdo y del cordero,  siguió presente el cuerito y el chorizo colorado, la “verdurita” y a la papa y la zanahoria se le sumaron la batata y el puerro, a la calabaza la reemplazó por el zapallo criollo. Garbanzos y porotos persistieron pero el repollo y el choclo ganaron en lugar dentro de la olla.

“El Tropezón” hizo udel “puchero de gallina” una especialidad y el tango lo inmortalizó

Restaurant Tropezón /
 pucherito de gallina / 
con viejo vino carlón.

El puchero llegó a ganar tanta importancia que la frase “ganarse el pan” fue reemplazada por algunos con la de “ganarse el puchero” o “parar la olla”.

Una placa lo recuerda en su última dirección




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