Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

sábado, 28 de enero de 2017

11 Bar Notable Café La Poesía (1982/88 Reabrió 2009) (1)


La Poesía


El Café La Poesía ha sido declarado Sitio de Interés Cultural por la Legislatura porteña


Chile 502 San Telmo


Es lindo.  El nombre es prometedor.  Quería conocerlo, siempre pasaba por la puerta y al saberlo notable me tenté y fui.  Su nombre era lo que más me atraía, me hacía imaginar otra historia detrás de sus puertas, tal vez más importante.  Ya pueden percibir que me desilusioné.  

Bien decorado, eso sí, con todo lo que nos gusta a los que frecuentamos los bares históricos, o los bares con historia.  Pero no me atrapó lo suficiente.

Quizás porque lo sentí ficticio, "armado" para el turismo, nuevo, sin una historia consistente detrás, en comparación a los bares que me gustan. A tal punto que me pregunto por qué es Notable. 

Saber que lo frecuentaron Isidoro Blaisten y Miguel Briante me hace ser piadosa en mis conceptos. 

Tiene pocos años para ser "notable", abrió el 12 de abril de 1982, uno de sus dueños fue el poeta Rubén Derlis desde el inicio hasta el año 1988 en que cerró. 

Rubén Derlis

Foto tomada del sitio http://desdeboedo.blogspot.com.ar/2015/09/n-158-septiembre-de-2015.html si molesta su divulgación contactarse y la misma será removida.

Durante seis años el bar sirvió de lugar de encuentro para los integrantes de una nueva movida artística de la democracia que se avecinaba (esto argumentan ellos al justificar por qué son notable, a mí no me alcanza).

Deco antigua, lo mejor que tienen

Una mezcla de cafetín y bodegón

Piso calcáreo antiguo y entrepiso

Esto fue una de las primeras cosas que me chocaron, el invento marketinero



Moza machista: le puso mantel a uno de los dos desayunos



Me senté en la mesa que lleva esta placa para que los asistentes sepamos que en ella se conocieron el poeta Horacio Ferrer (Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires desde 1992 y de la de Montevideo a partir de 2002)  y el amor de su vida (Lucía Michelle, Lulú), a quien inmortalizó en “Lulú”, un vals al que le puso música Raúl Garello.

"Te acordás del café La Poesía, 
esa mágica noche en San Telmo
Buenos Aires urdió nuestro encuentro
 tan romántica y dulce Lulú...".


El arquitecto José María Peña también tiene una merecida placa en una mesa. 


Piso antiguo

Durante los ’80 San Telmo fue el barrio preferido por la nueva bohemia de Buenos Aires y  La Poesía albergó acontecimientos que ya son parte de la historia cultural de Buenos Aires (me parece que exageran, pero bueno).

Allí se fundaron los míticos “Grupo de los Siete", los ciclos de Poesía Abierta en el ’83 y el ’84, además de talleres de narrativa y poesía, y el ciclo “Poesía Lunfarda” (insisto, exageran).




En La Poesía se crearon diferentes talleres de narrativa y poesía coordinados por el poeta Rubén Chihade (bueno, me convencí, exageran).

Entre sus parroquianos estuvieron Juan Carlos Gené,  Oscar Ferrigno, Enrique “Mono” Villegas, Eduardo Bergara Leumann, la soprano Laura Seidem, Horacio Salas, Héctor Negro y Norberto Caral, el violinista Hernán Oliva (que tocaba Nieblas del Riachuelo y que junto a  Enrique “Mono” Villegas, hicieron de las suyas para goce de los presentes), la escritora Liliana Heker, el escritor milanés Guido Gazzoli,  Luis Felipe Noé, Daniel Santoro, el músico Kevin Footer, María Volonté, el pianista Adrián Placenti.  

Cuando en 1988 Derlis cerró el bar, y durante los siguientes diez años funcionaron allí una serie de negocios sin éxito, hasta el punto que algunos vecinos decían que estaba "maldecido".

Después de más de veinte años, La Poesía reabrió en la misma esquina y con similares características.  Con el renovado aporte y experiencia en el rubro de Pablo Durán y Laura Carro, el matrimonio que se hizo cargo de este notable también (la familia ya tiene seis, si llevo bien la cuenta).

Son propietarios de El Federal (San Telmo), el Margot (Boedo), el Bar de Cao (San Cristóbal), el Celta y el hermano de él de El Hipopótamo (si hay algún error u omisión, por favor avisen).  Lo que tienen los Durán es que cuidan lo antiguo, lo respetan, conservan, reciclan, modernizan con sutileza. Tienen experiencia, saben lo que hacen, pero igual, los bares no son una ciencia exacta, a mí por lo menos éste no me cierra. Y en cuanto a lo que ofrecen no me cierra casi ninguno. La atención en estos bares notables es variable. Me gustaría como clienta que hubiera mayor esmero, menos marketing.

El local sorprende conservando el clima de antaño: muebles de madera, adornos y artefactos antiguos (desde la chopera de bronce hasta el piano de 1915), una fotogalería con 120 fotos de personajes de las letras argentinas, y placas de bronce en las mesas en reconocimiento a referentes literarios y culturales del bar.  Derlis trabajó inicialmente, pero antes de la inauguración se desvinculó.

Las fotos de Roberto De Luca rinden homenaje a Borges, Girri, González Tuñón, Fernández Moreno.  
 La verdad que no me gusta que pongan fotos de personajes que no frecuentaron el bar, confunde.  Sé que los turistas no entienden este detalle, pero los locales nos damos cuenta.  Se perdonan las imágenes de Gardel y Maradona, pero ¿Borges? ¿Usar a Borges en la carta inventando un supuesto café? Pero por favor...

De fondo Amelita Baltar en Balada para un loco (que tiene letra de Horacio Ferrer y música de Astor Piazzolla) en su versión clásica (no me gusta el tema, ni la interpretación, ni la intérprete, pero la culpa no es del bar).



No creo que vuelva.  La atención, a mi entender, es una de las patas que sostienen el equilibrio de un bar, me sentí mal en este lugar cuando la moza se hizo la viva. No propina for y you, querida.







Objeto de mi colección

No hay comentarios:

Publicar un comentario