Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

viernes, 24 de febrero de 2017

29 Bar Notable La Farmacia (1910) ex Farmacia Santa Elena


La Farmacia
el peor de todos

Av. Directorio 2400 Flores


Hacía tiempo que quería visitar este bar.  Quería ir con mi hijo que estudia precisamente Farmacia. Ayer necesitábamos hacer tiempo y estábamos cerca, así que decidimos acercarnos.

Apenas llegué, estacioné el auto por Rivera Indarte y me dirigí a la esquina para tomar una fotografía de la ochava.

Cuando estaba tomando mis imágenes veo que sale un mozo, se pone en el centro (para salir en la foto).  Yo espero que se corra y como no lo hace, continúo tomando fotografías.

Me miró mal y me dijo "para tomar imágenes tenés que pedirle permiso al encargado".  Me le acerqué y le dije "perdón? tengo un blog, vengo a conocer el lugar y a difundir gratis el bar. Bueno, quién es el encargado?". "Yo" me respondió.

"Bueno, puedo tomar fotografías?" "Tenías que pedir permiso".

No debí haber entrado.  Ya que estaba adentro y después de lo sucedido pensé que la pregunta que le había hecho y su respuesta me habían habilitado a tomar fotografías dentro así quel tomé algunas más, de os frascos, de las vitrinas, de la decoración.  El encargado lo tomó como un desafío. Se acercó el mozo en cuestión y nos entregó el menú de mala manera.  Mi hijo ya se sentía incómodo. Yo en todo momento pensé que la situación se podía revertir.  Cuando le hice el pedido eran dps desayunos, que aunque eran las 11:40 nosotros no habíamos desayunado.  Me respondió "a esta hora no servimos desayunos".

Todo lo que siguió fue desconcertante y desagradable. Le dije "Decime tu nombre". "No, mi nombre no te lo voy a decir".  La cuestión es que terminó diciendo que todo era una broma y nos tomó el pedido.  Me pareció un psicópata. Disfrutó de habernos hecho pasar un mal momento.  Cuando se dirigió a preparar el menú le pedí a mi hijo que nos retiráramos, no pensaba consumir nada preparado por esa persona.

Tengo fotos tomadas ese día, fotos de la cara del encargado, que dijo que actuaba así porque ya no era empleado, lo cual, ya no me importa si es cierto o no.  Traté de comunicarme con el dueño para que conozca lo que sucede cuando él no está en el local, para preguntarle si esas son sus directivas, para saber si el encargado tiene vía libre para comportarse como quiera, pero no he tenido la suerte de contactarme.

Nos fuimos sin consumir por temor a que nos colocara algo en las tazas.  Salimos de allí y a dos cuadras nos detuvimos en un bar que no es notable, atendido por una chica agradable que nos hizo olvidar el mal momento vivido.

Hasta ahora, La Farmacia es el peor lugar que conocí.

Si yo pusiera un bar, si tuviera la suerte de tener un bar notable estaría en todos los detalles, y no dejaría mi bar en manos de cualquiera. Y Hernán Lombardi quisiera saber qué tipo de controles hace sobre ellos, ya que muchos dejan bastante que desear.

Qué lo hace notable a este lugar? Haber sido una farmacia?  Me parece poco.


Aquí su historia:

En la esquina sudeste de Directorio y Rivera Indarte, desde 1910 y hasta fines de los 90, funcionó la farmacia Santa Elena, a sólo cuatro cuadras de la Plaza Pueyrredón, conocida popularmente como Plaza Flores.

El edificio data de principios del siglo XX.  Se ingresa por la ochava. El piso es de mosaicos calcáreos.  Cuenta con dos salas más pequeñas sobre Rivera Indarte.

Leopoldo López estuvo al frente de la farmacia entre 1936 y 1953.  Luego, don Mauricio Giwnewer lo sucedió hasta el cierre definitivo.

Lucas Vidal, nieto de don Mauricio, a principios del año 2000, puso el café.  Su padre, el arquitecto Fernando Vidal; su madre Rosi, hija de Mauricio y Lali, su hermana, colaboraron en el proyecto. 






Lo único llamativo son los frascos, las vitrinas y estanterías que fueron de la farmacia, que crean un ambiente cálido. 

No vi la balanza de pie SIABA, tal vez por los nervios debido a la situación vivida. Tampoco vi el diploma enmarcado de Lucas M. Vidal otorgado por la Unión de Chefs Argentinos, como había leído.

Entre las especialidades de la casa dicen que se encuentran las picadas, los panqueques salados y las fondue, tanto la clásica Brillat-Savarin (de queso), como la de chocolate.  Yo no iría a comer a este lugar, no pude tomar un café, no me aventuraría a tanto.  Todos los mediodías dicen que hay platos sugeridos por el chef (dudo): pollo salteado con vegetales y almendras, pollo grillé con terrina de verduras, entre otros.  Suena hermoso, pero no quisiera probarlos.

Las personalidades que pasaron por allí fueron Marcelo Bonelli y Miriam Lewin, Ana María Picchio y Anita Martínez, Juan Alberto Badía y el pianista y compositor Ariel Ramírez.  A mí todo eso no me significa nada.  Sigo preguntándome ¿por qué notable?

Había leído que había un piano vertical alemán F. Sprunk, que si estaba tampoco vi.  Una pésima experiencia.

En el fondo sí pude advertir una chapa enlozada de la calle Rivera Indarte.

No subí fotos para no hacerlos conocidos, no se lo merecen.

Hasta un próximo post.

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