Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

miércoles, 8 de febrero de 2017

17 Bar Notable La Giralda (1951) (3)


La Giralda

Café y Chocolatería desde 1951


Giralda es el nombre que recibe el campanario de la Catedral de Santa María de la ciudad de Sevilla, en Andalucía (España) y nuestro Bar Notable tomó el nombre de ella.  La Giralda, quizás uno de los pocos bares de la avenida Corrientes que intenta conservar su antigua imagen, es nostálgico, tranquilo, pero demasiado despojado. 


Av CORRIENTES 1453



 La catedral fue edificada por los moros entre 1184 y 1196, y con coronamiento en estilo renacimiento agregado en 1568.



Los café, confiterías y librerías fueron siempre el atractivo principal de la avenida Corrientes y forman parte aún de su esencia y atractivo. 

La Giralda ocupa el sector derecho de la planta baja de un bello edificio afrancesado, de cinco pisos de alto, con mansarda; obra del destacado arquitecto alemán Carlos Nordmann* (1858-1918). 


El frente asimétrico (dos puertas distintas, dos vitrinas distintas y una ventana) de La Giralda no tiene ninguna pretensión pero es cálido, de materiales nobles (madera, mármol y vidrio). La puerta principal es de dos hojas, vaivén, amigable, invita a entrar. 

Las puertas comparten el frente con una ventana guillotina y dos vidrieras-vitrinas, que bien utilizadas podrían resultar atractivas, porque ya de por sí llaman la atención, pero defraudan al estar desprovistas.  Lo bueno que tienen es que al quitar visibilidad al transeúnte, aportan intriga y a su vez, el que está en el interior puede mirar hacia la avenida prácticamente sin ser visto.


 La pared en su parte baja luce un revestimiento de travertino

Siempre había querido entrar, pero nunca había tenido consenso y lo postergué demasiado. Finalmente ese día llegó.  

La primera impresión fue la de entrar a un lugar detenido en el tiempo. Eso no sabía si era bueno o malo todavía. 

Los mozos estaban vestidos con camisa blanca, moño y pantalón negro.  El que me iba a atender se acercó rápidamente, lo cual, siempre agradezco. Pedí un café. Lo trajo también muy rápido.  Taza blanca, sobres de azúcar y edulcorante con la marca del elaborador y servilletas de papel blancas, es decir: nada tenía el logo ni la marca del lugar, eso en un sitio de interés turístico es un error.  El café rico pero nada más. No era hora de pedir chocolate con churros que es lo más famoso del lugar.  

Poca gente. La mayoría sola y grande de edad, salvo una pareja joven que parecían turistas del interior del país y un matrimonio con una criatura que lo único que quería era irse. 

Le pregunté al mozo si tenía folletos que contaran la historia del café, servilletas con el nombre del bar como para llevarme de recuerdo, me dijo que no, pero me alcanzó una tarjeta y dos chocolatitos.  

Sin duda viven de su historia pero yo no confiaría tanto en esto, los tiempos cambian y el atractivo debería mantenerse para atraer a nuevas generaciones y turistas, sino están condenados a que ingrese solo el que va con información previa y sabe que es notable y eso es limitarse demasiado y un muy mal plan a futuro, porque los Bares Notables en este momento son 94.

Algunos dicen con orgullo que no ha perdido su estilo desde su inauguración en 1951. Y sí, es difícil perder estilo cuando no se ha modificado nada más que el piso en más de sesenta años

Sobre una de las paredes una vitrina exhibe decenas de pequeñas botellas de whisky

Muy desprovisto

No encontré la bohemia que pensaba, me pareció abandonado y lúgubre. El problema está más que nada en las paredes, en la decoración y en la iluminación pobre. No invita a quedarse. Y lo digo con tristeza, quiero que los bares antiguos persistan y nunca cierren y para eso, hay que invertir, lo que no significa romper, tirar, modernizar, sino embellecer, resaltar, mostrar lo histórico. Demasiado despojado, "pelado". La historia de un sitio también son sus objetos y lo que vi exhibido me transmitió poco.

El mostrador de madera luce campanas de vidrio para proteger los clásicos churros y  los sándwiches. Un espejo duplica las botellas apoyadas en estantes de vidrio. 

Las mesitas son divinas, rectangulares con tapa de mármol de Carrara y sillas Thonet antiguas, el piso es nuevo, error muy común en las remodelaciones de bares, no buscan baldosas antiguas, no contratan arquitectos ni especialistas que aconsejen para mantener la línea del lugar. 

Las mesas con tapa de mármol son adorables

En 1951, José Ivonne y Dolores Nodrid se hicieron cargo del local y le dieron las características que aún mantiene: un espacio interior determinado por una planta rectangular de altura constante. Durante muchos años mantuvo su piso de mosaico granítico. 

Las paredes están cubiertas hasta una cierta altura de azulejos blancos y por sobre ellos, una pequeña boiserie intercalada con espejos y por encima, sobre la pared beige, anárquicamente distribuidos cuadritos antiguos y descoloridos. 


El cartel de neón anuncia el clásico de la casa: chocolate con churros rellenos


Leer los comentarios de la gente en Guía Óleo, las opiniones están divididas, por todo, no creo que vuelva. 


* Algunas obras de este arquitecto

El Torreón del Monje de Mar del Plata
Teatro Coliseo. Buenos Aires. Inaugurado en 1905, demolido en 1937
Banco de la Nación Argentina, Sucursal Flores. Avenida Rivadavia 7000, Buenos Aires
Y varios edificios de Avenida de Mayo, entre muchas otras obras










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