Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

martes, 4 de abril de 2017

Negocios Antiguos: Farmacia La Franco Inglesa (1892) (2)


Farmacia La Franco Inglesa
“El cliente siempre tiene razón, cueste lo que cueste” 

La farmacia Franco-Inglesa fue inaugurada en 1892 por Adolfo Neyer  en la calle Cuyo 581 (hoy Sarmiento).  Años después de su inauguración se incorporó como socio Paul Bardin.  Se inició modestamente con su pequeño salón de ventas, un mostrador de dos metros, una diminuta trastienda y un sótano.  En 1920 se mudó al edificio de la esquina de Cuyo y Florida que tenía cuatro pisos y una superficie de 600 metros cuadrados.


Neyer atraía a su clientela de diversos modos, uno de los más recordados es un barrilito que mediante una moneda de diez centavos expendía una copa de “bitter”.  El general Mitre era un usuario frecuente de este artefacto, como tantos otros clientes.  En el interior se vendía la botella del “Bitter Estomacal Neyer” por 1,20 pesos.

Otros aparatos que atrajeron clientes fueron una gallina que mediante la introducción de una moneda ponía huevos con caramelos; un negro que brindaba chocolates;  un vaporizador de perfumes y una rueda de la fortuna.

La farmacia publicitaba sus servicios y productos con un sugestivo aviso: 

"SUBEN los derechos y el oro y BAJAN los precios de la Droguería y Farmacia FRANCO INGLESA, de Adolfo Neyer. Las recetas son despachados por diplomados y bajo la dirección constante de farmacéutico Sr. F. Pays Bousum de la Facultad de Buenos Aires. La casa atiende por teléfono, correo y ferrocarril, para la ciudad y provincias, como ser Recetas, Drogas, específicos, etc. Despachados en el mismo día y por el mínimo flete de costumbre" (1893).

Fue una de las primeras farmacias que introdujo el reparto a domicilio.  Se hacía en un coche tirado por caballos que recorría la ciudad, dos veces por semana llegaba a Flores, Belgrano, Barracas y otros suburbios.  Más tarde los coches a caballo fueron reemplazados por automóviles. 

Pusieron de moda unas pastillas pectorales llamadas“Seneguina” fabricadas en los laboratorios de la casa que publicitaban con un cartel colocado en el frente del edificio.

En los más de cien años que permaneció abierta, quedaron registrados en sus libros de recetas las ventas de venenos y de drogas peligrosas.  En ellos se dejaba constancia de cual iba a ser el uso que se iba a dar al producto, quedaban anotadosos datos personales de los compradores que además debían firmar que se hacían responsables de su uso.

En el primer libro de la Franco Inglesa se registraron algunos asientos curiosos como el del futuro Presidente Dr. José Figueroa Alcorta, que manifestaba haber adquirido el 22 de Agosto de 1893, "una cajita con 12 píldoras de estricnina, para envenenar perros”.

Otro dejó constancia de haber comprado "200 gramos de arsénico para envenenar leones” que probablemente eran pumas (la gente solía confundirlos, también denominaban tigres a los jaguares). 

Un recibo del 18 de Enero de 1900 fechado en la Colonia Resistencia señala: “Yo abajo firmado certifico haber comprado en la casa del Sr. Adolfo Neyer 2 pesos moneda nl. de estricnina por destruir zorros por ser muy dañosos y abundantes."

Se especializaban en traer de Francia las últimas novedades en remedios medicinales. 

Finalizada la primera Guerra Mundial (donde el socio Paul Bardin participó y fue herido) la farmacia había crecido tanto que necesitaba mudarse a un local con mayor espacio.  Se jactaban de ser "la farmacia mayor del mundo".

En 1920 se trasladaron a la esquina de Florida y Sarmiento y festejaron dicho acontecimiento regalando a sus compradores un velador.  El velador era muy bonito y la noticia atrajo a tantos clientes que colmaron el nuevo salón de venta, tuvieron necesidad de clausurar varias veces la entrada y solicitar el auxilio de la policía para organizar la entrada y salida de los clientes.

Debido a la guerra se interrumpieron las emisiones de monedas de cuproníquel (aleación de cobre y níquel que se emplea para fabricar monedas) y la empresa decidió emitir sus propias "monedas metálicas" para garantizarle el vuelto a sus clientes y las realizó en aluminio.

En 1921 hubo una emisión récord de monedas de 5 centavos pero la demanda era mayor que lo que producía la Casa de Moneda.  Las mayores quejas provenían de los usuarios de tranvías. Debido a ello los guardas entregaban estampillas de correo de cinco centavos como vuelto, en su mayoría deterioradas y que no servían para su uso específico.

La Farmacia Franco-Inglesa solucionó el problema, emitiendo una serie de fichas con estampillas de cinco centavos en una de sus caras, cubiertas y resguardadas del deterioro y en su otra cara la inscripción de la farmacia con su slogan. Los que recibían estas piezas, podían usarlas para futuras compras o juntarlas y canjarlas por dinero en efectivo.   Estas piezas son muy raras de encontrar hoy en día.  

Es una pequeña chapita de aluminio, circular de 32 milímetros de diámetro, con reborde de aproximadamente un milímetro que sostiene una cartulina gris sobre la cuál iba una estampilla de correo color rojo de cinco centavos con la imagen del general San Martín.  El reborde sostiene una pequeña película de celuloide que la protege de la suciedad.  Es posible que estas fichas hayan sido confeccionadas en Alemania.  Emitida alrededor de 1920

No pudo soportar los efectos de la crisis del 2001.

Cierre

Así lucía cuando sus empleados reclamaban apoyo del gobierno

Imagen tomada del sitio http://argentina.indymedia.org/news/2004/09/221272.php si molesta su utilización contactarse y la misma será removida.

El personal de la empresa se había hecho cargo de la administración del negocio para defender su fuente de trabajo, luego de que la farmacia dejara de pagar los sueldos de los últimos meses.  

Finalmente a fines del 2004 el edificio fue desalojado.


Desde 2005 funcionó una sucursal de Rodó

Actualmente 



En frente estaba la tienda A la Ciudad de México, en Florida 302, donde hoy hay una sucursal del Banco Ciudad.


Objetos de mi colección 


Otro objeto de mi colección 


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