Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Negocios antiguos: Confitería del Gas (1850-1961) (5) ex Confitería del León


 Confitería del Gas
No llegó a ser notable

La Confitería del Gas fue una confitería elegante, del estilo de la del Molino. Su nombre deriva de las lámparas de gas que iluminaban su frente, una novedad para la época (hasta ese momento se utilizaban lámparas de aceite).

En la confitería del Gas se reúnen los congresistas de Congreso del Mundo en el cuento de Jorge Luís Borges  (Libro de Arena).


 Rivadavia 801 esquina Esmeralda

 Cerró sus puertas en 1961

La desaparecida Confitería del Gas nació como Confitería del León en 1850.  Su fundador fue Don Pascual Roverano que atendía junto a sus cuatro hijos.  Dicha confitería estaba ubicada en la actual Bartolomé Mitre, entre Esmeralda y Suipacha (en la vereda de la iglesia).

Los Roverano fueron los propietarios también de una famosa galería al lado del Cabildo, que aún existe y que fue la primera del país en tener salida por dos calles: el Pasaje Roverano.




La flamante Compañía del Gas que iba a iluminar la Ciudad de Buenos Aires se instaló muy cerca de allí en la actual Av. Rivadavia entre Piedras y Tacuarí en 1855 (a la vuelta manzana).  Para ello construyeron un gasógeno en Retiro y comenzaron a brindar el servicio en enero de 1856.  En frente estaba el Tortoni, en  la esquina NO, donde hoy está la plaza Roberto Arlt.

Cuando el Tortoni se mudó a la vereda de enfrente, donde se encuentra hoy, la confitería de los Roverano ocupó su lugar.  Eso ocurrió en 1880 el Tortoni se trasladó de Rivadavia al 801 al 826 de la misma avenida (donde está hoy).

En ese mismo año Francisco, uno de los hijos de Pascual, aprovechó la cercanía de la empresa de Gas que tenía en frente y aprovechó la novedad de iluminar con gas para darle un incentivo a su negocio. Colocó once grandes faroles que iluminaban la esquina de la confitería y se convirtió en la atracción de la zona, tanto que empezó a ser conocida como la Confitería del Gas, que los Roverano -con espíritu comercial- adoptaron rápidamente.  Con esa clase de iluminación captaron la mejor clientela de la noche.  Los Roverano competían con el Tortoni. 

La Confitería volvió a ser pionera cuando en 1882 la novedosa empresa de electricidad tendió su red eléctrica hasta el negocio de los Roverano y colocó lamparitas eléctricas.



Edificio

La confitería era una construcción suntuosa, tenía grandes salas y enormes ventanas con delicias en exhibición.

La iluminación


Salón de banquetes

Salón de té


Imágenes tomadas del Facebook "Compañia del Gas Compañia del Gas"


Propietarios

Algunos años después Roverano vendió el local a sus sobrinos Marini y Capurro.  En 1909 adquirió la empresa Pedro Nani.  Me contacté con un descendiente de Pedro, él me contó cosas de esta confitería y vendió algunos objetos.

Una vez que Pedro se retiró del negocio lo continuó su familia hasta su cierre.

Los Nani


Anécdota fatal o mito urbano

Dicen que Enrique Ocampo tomó unas copas de más en la Confitería del Gas antes de partir rumbo al fatal destino que le impuso a Felicitas Guerrero.


La hora del té y personalidades ilustres

La Confitería del Gas fue famosa por sus masas, que convocaban a las señoras a la hora del té y mantuvo un lugar de privilegio en las preferencias de los porteños durante décadas. Entre la distinguida clientela se destacaron muchas personalidades de la colectividad italiana como el ingeniero Domingo Selva (1870-1944) destacado profesional de la Ciudad.  Entre algunas de sus obras está el Teatro Casino en Buenos Aires (1902, hoy demolido), obra premiada en Milán en 1906, por la forma y aplicación del Hormigón Armado, sistema de construcción empleado por primera vez en grande, en el país; la casa habitación y de renta de la Sra. de Saint, en Montes de Oca 501 (en 1907); la Escuela Superior de Guerra, en Palermo; la Casa de Gobierno de Tucumán (1908/10), y varios de los pabellones para animales del Zoológico de Palermo.


La Confitería del Gas en un cuento de Borges

 En la Confitería del Gas se reúnen los congresistas de El Congreso (del Mundo) cuento de Jorge Luís Borges  publicado en el Libro de Arena 1975.

"El congreso" narra la historia de un utópico Congreso Universal pergeñado por un hacendado uruguayo a fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Muchos críticos han visto en este relato un ensayo político, en el que se reflejaría el escepticismo de Borges en esa materia.

La historia del Congreso es relatada por alguien ya anciano, quien en su juventud formó parte del grupo que se propuso la tarea de erigir un Congreso que representara a la humanidad.

El anciano decide a relatar la historia del Congreso debido a la muerte del último de sus compañeros, noticia que lo anima a romper el juramento de silencio que había realizado en el momento de su disolución. El congreso tenía la pretensión de representar a toda la humanidad.

Muchos dilemas debía afrontar el Congreso, el primero en torno a la representación:

El Congreso presuponía un problema de índole filosófica. Planear una asamblea que representara a todos los hombres era como fijar el número exacto de los arquetipos platónicos.   Nora Erjford era noruega. ¿Representaría a las secretarias, a las noruegas o simplemente a todas las mujeres hermosas?

El segundo dilema fue el de su biblioteca: ¿Qué libros serían imprescindibles para consulta del Congreso? Para decidirlo se nominó a dos de sus integrantes para establecer una política al respecto.

El tercer dilema consistió en la selección del idioma que debían hablar los congresistas y la sede.

Concluyeron que todo libro encerraba algo de valor para el Congreso, por lo que se coleccionaba cualquier papel impreso, diarios, revistas, hasta programas de teatro.

Deciden disolver el Congreso y quemar todos los libros debido que la vastedad de la tarea la hace imposible e inútil.


Cierre

En mayo de 1961 la Confitería del Gas bajó sus cortinas por última vez.  En abril de 1964 se demolió el histórico edificio.


La apertura de la plaza

La inauguración de la plaza se realizó en 1971 y ocupa parte de una manzana en el centro de la ciudad que estaba edificada desde tiempos coloniales.  

Para abrir la plaza fue necesario demoler la Confitería del Gas, la antigua Asistencia Pública (Esmeralda 80) y un edificio de departamentos en donde había vivido Lisandro de la Torre (Esmeralda 22).

Tengo datos de que la plaza fue un camposanto, en la misma manzana hay una iglesia y antes de que existieran cementerios se utilizaban los terrenos cercanos a las iglesias se utilizaban para enterrar gente.


Segunda Parte, lo menos relevante para el mundo, lo más importante para mí


No hace mucho que supe de la existencia de la Confitería del Gas.  La descubrí cuando buscaba información sobre el Bar Notable El Tortoni. Un pequeño hallazgo casual cuando uno busca otra cosa se llama serendipia. Y yo podría contar la historia de mi vida uniendo serendipias. 

Cierta vez tuve que concurrir reiteradas veces a un domicilio sobre Av. Rivadavia al 700 y mi vista se fijaba en la extraña plaza Roberto Arlt. ¿A quién se le ocurre una plaza que ocupe una porción de una manzana?, me preguntaba. Qué habrán demolido para hacerla? Es lo que me pregunto con cada plaza que veo con edificios a los costados y vestigios de demolición.

Fueron transcurriendo los años y mi gusto por los bares antiguos se incrementó.  Los notables, los que deberían serlo, los que no merecen ese calificativo y los que ya no están. Todos me interesan, tal vez porque por ellos pasó nuestra historia.

No hace mucho se me ha dado por coleccionar objetos que pertenecieron a bares antiguos. Casualmente di con un elemento que quise adquirir,  el vendedor me envió un mail y firmó con un apellido que reconocí.

Le pregunté si era nieto de uno de los dueños de esta Confitería y me lo confirmó.  Le compré varios artículos y antes de conocerme ofreció concederme unos minutos para que pudiera hacerle preguntas y despejar dudas.

Cuando le pregunté por los personajes famosos que concurrieron a la Confitería me mencionó a mi escritor preferido: "Borges la nombra en un cuento" dijo y no pude disimular mi asombro, un "nooooo" largo que me permitió en ese tiempo intentar inútilmente recordar. Me orientó diciendo que estaba en el Libro de Arena. Incrédula por naturaleza arremetí "pero la nombra así, con todas las letras o da datos que te hacen creer...?". "La nombra", fue la confirmación que recibí.  Raro en Borges, pensé, no recuerdo que nombrara a La Biela ni al Tortoni.  Me dio bronca no recordar algo que seguro leí, pero a los veinte años.

Efectivamente era así.  Ahora que releí el cuento me doy cuenta que Borges la inmortalizó, que la ubicó en un relato en el que él se nombra como personaje secundario, se ubica cerca, cuando era directror de la biblioteca en la calle México.

Tercer cuento del tomo II de las Obras Completas. Era cierto. Los círculos se cierran. Releo el cuento, me río, noto ironías que no detecté hace años. Más genio me parece. 

Mis serendipias tienen tres o cuatro protagonistas, Borges, Saenz Valiente, Ocampo, Felicitas y Jorge Newbery.  Estos personajes se repiten en las historias a las que llego casualmente.  Por lo menos eso vengo advirtiendo. Nada es claro, no hay certezas de nada. No decodifico el mensaje, me da miedo.

Hoy, objetos que debería adquirir el Museo de la Ciudad pero parece que no les interesa. Yo estoy salvando objetos del olvido, e historias.  Me dijo el descendiente de los últimos dueños que hay otra persona interesada en los mismos objetos, celebro no estar sola en esto. 


De mi colección

Cuchara para agitar tragos Marca Christofle bañada en plata


Colador de té

Filtro para el té


Del bazar Los Mellizos de acero inoxidable


Pinza para servir terrones de azúcar o bombones



Conchilla para helado


La yapa: un regalo, gentileza del vendedor

La lucha contra el olvido está perdida, siento que voy a terminar como los protagonistas del cuento, dándome cuenta que es una misión imposible y voy a desistir, pero mientras tanto, me lleno de historias y de objetos, la búsqueda de ellos es una excusa para entrar en las historias que luego comparto.



En el sepulcro de la familia Roverano se encuentra en el cementerio de La Recoleta.


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