Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

sábado, 8 de abril de 2017

40 Bar Notable: Bar Plaza Dorrego (1930) Almacén de Besio (1880) (5)


Bar Notable Plaza Dorrego

Ex Almacén de Besio, ex San Pedro Telmo, ex El Imperial

En una esquina de la calle Defensa, la más antigua de la ciudad, por donde entraron los ingleses durante las invasiones, en uno de los primeros barrios que se formaron (San Telmo), frente a Plaza Dorrego (la segunda más antigua de la ciudad después de Plaza de Mayo), donde descansaban las carretas que venían al centro y donde los viajantes tomaban algo, descansaban o esperaban que bajen las aguas los días lluviosos, en el año 1880 abrió un almacén. Con los años ocuparon ese lugar dos bares.  En ese mismo e histórico lugar hoy está el bar Notable Plaza Dorrego.



Defensa 1096/98  frente a la Plaza Dorrego, San Telmo  


La Plaza

La Plaza Dorrego es Monumento Histórico Nacional desde el año 1978 debido a que en su sitio el pueblo de Buenos Aires adhirió a la Declaración de independencia de la Argentina.

San Telmo fue un barrio en el que vivieron familias aristocráticas hasta el año 1871 en el que la epidemia de fiebre amarilla los obligó a evacuar la zona y huir rumbo al norte de la ciudad, hacia los actuales barrios de Belgrano, Recoleta y Palermo.

La plaza ocupa un cuarto de manzana. Está delimitada por las calles Humberto I° y Defensa y por dos cortadas: una paralela a Humberto I° llamada Bethlem, y otra paralela a Defensa con el nombre del bandoneonista y compositor de tango Anselmo Aieta.

Anteriormente, el solar donde se encuentra la Plaza Dorrego había formado parte de la casa del gobernador bonaerense coronel Manuel Dorrego, asesinado en Navarro por orden del general Lavalle.

Antiguamente a este lugar se lo denominaba Hueco del Alto o Alto de las carretas, pues era allí donde los carros se detenían antes de cruzar el arroyo Tercero del Sur (hoy calle Defensa y Pasaje San Lorenzo) en su trayecto hacia el río de la Plata luego de atravesar el centro de la ciudad.

El Hueco era parada de carretas por Acuerdo del Cabildo del año 1745.  Los carreteros, después de pasar la barranca de Marcó (Defensa desde Martín García a Brasil), llegaban a este sitio y se detenían, más si había mal tiempo, en espera de que el zanjón de la calle San Andrés (hoy Chile), permitiera el paso, pues las aguas corrían torrentosas cuando llovía.  

Se reunían en la plaza compradores y productores y eso la convirtió en el centro comercial más importante de la época.  El hueco también permitía el descanso y abrevadero de bueyes, que los conductores aprovecharan para ir a la iglesia o entrar en el almacén a proveerse de pan, queso, vino o naipes para pasar el tiempo.  El almacén ya tenía sus dos puertas esquineras.

Defensa era el camino más transitado en los días de la Colonia, antes se había llamado calle Real, vía directa entre el puerto del Riachuelo y la Plaza Mayor, el Fuerte, el Cabildo y la Catedral.

El nombre de la plaza cambió por Alto de San Pedro, y luego Plaza del Comercio (1822). En 1900, el nombre de la plaza cambió por el actual.

A pesar de la prohibición de construir mercados u otros edificios en las plazas de Buenos Aires (ley nacional del 5 de octubre de 1862), ese mismo año se estableció en la plaza de el llamado mercado “Del Comercio”, que se mantuvo hasta que abrió sus puertas el “Mercado de San Telmo” (a una cuadra de allí dentro de la manzana comprendida por las calles Estados Unidos, Carlos Calvo, Bolívar y Defensa) en el año 1897.

La plaza se mantuvo como escenario de concentraciones públicas.  Era el sitio preferido por la gente, aún estando cerca el Parque Lezama que todavía parecía una quinta particular aunque ya pertenecía al municipio.

Es Monumento Histórico Nacional porque en esta plaza el 13 de setiembre de 1816 el Brig. Gral. Juan Martín de Pueyrredón, Director Supremo, juró fidelidad a la Independencia Nacional que había decretado el Congreso de Tucumán el día 9 de julio y el compromiso de respetarla, afirmarla y defenderla.

La plaza continuó siendo parada de carretas hasta muy entrado el siglo XIX.


El barrio hoy

Calles adoquinadas, edificaciones antiguas y modernas


La feria


Muchos de los edificios que rodean la Plaza Dorrego de San Telmo, conservan sus características gracias al Museo de la Ciudad, cuyas autoridades impulsaron la creación, en abril de 1979, de la Comisión Permanente para la Preservación de Zonas Históricas.

En 1970 y por iniciativa del arquitecto Peña, director del Museo de la Ciudad, comenzó a desarrollarse los domingos la Feria de San Pedro Telmo que le dio vida al barrio. 


Bares

La Plaza se llena de mesas y sombrillas de los bares que la rodean y las palomas se abalanzan sobre las mesas.

Vecinos artistas

En Bethlem 443 está la casa donde vivieron el escultor Alfredo Bigatti y su esposa la pintora Raquel Forner y que hoy es un negocio de antigüedades.

Por Defensa 1094 se accede a la planta alta, taller del platero Juan Carlos Pallarols.  Pallarols, orfebre que fabricaba los bastones presidenciale es uno de sus habitué del bar Plaza Dorrego.


Monumento de Yrurtia

Un día la Plaza Dorrego apareció ocupada por una obra monumental de Rogelio Yrurtia (1879-1950), el “Canto al Trabajo” enorme para el lugar.  Estuvo en Plaza Dorrego entre noviembre de 1927 y mayo de 1937.  Fue trasladada a Paseo Colón, frente a la facultad de Ingeniería. 

Canto al Trabajo
de Rogelio de Yrurtia
 Inaugurado en 1926 
Grupo escultórico formado por 14 figuras que arrastran una piedra. La proporción de las figuras es dos veces y medio las de un ser humano promedio 
 Fundido en bronce.


Actualmente se encuentra en la Plazoleta Coronel Manuel de Olazábal, Avda. Paseo Colón al 800, frente a la Facultad de Ingeniería

Algunos dicen que el atelier de Yrurtia se encontraba frente a la plaza (no pude averiguar donde estaba, yo tenía entendido que lo tuvo donde hoy está su museo).

La obra es una alegoría al significado liberador del trabajo, la dignificación de la mujer en la vida del hombre como sostén en la lucha común.


Los patriotas del barrio


La Plaza contaba a diario con la presencia de patriotas. French nació en Defensa 1062 y en la Plaza concentró a los chisperos que acaudilló para el triunfo de Mayo.  

Bernardino Rivadavia vivía en Defensa al 300 y Esteban de Luca se domiciliaba a pocos metros.

Casa natal de Rivadavia en Defensa 350, una de las primeras casas de altos que tuvo la Ciudad.



Anécdota de las Invasiones Inglesas


En Humberto 1º 351 (donde hoy hay una escuela) sucedió un hecho que alcanzó resonancia.  Doña Martina Céspedes, vecina de San Telmo, vivía con sus tres hijas.cuando sucedió la Segunda Invasión Inglesa.

Madre e hijas atendían un negocio de tabaco y alcohol.  El 5 de julio de 1807 Martna se encontraba en casa con ellas cuando un grupo de doce soldados ingleses ebrios golpearon a su puerta buscando bebidas.   Martina, accedió a darles lo que pedían, a condición de que penetrasen de uno al negocio. Cuando ingresó el primero, Martina cerró la puerta, y aprovechando el estado de embriaguez en que se hallaba el soldado, ayudada por sus hijas, le quitó el arma y lo ató.  Lo mismo hizo con los demás, dejándolos en distintas habitaciones.  

Una vez firmada la capitulación, Martina Céspedes se presentó ante Santiago de Liniers y le contó lo sucedido.  De los doce prisioneros le entregó once; el restante se enamoró de su hija y posteriormente se casó con ella.  Liniers le concedió a éste el grado de Sargento Mayor del Ejército.  


El Bar 

Frente a la plaza, en la esquina noreste de Defensa y Humberto Iº, en un edificio construido alrededor del año 1880, de dos plantas con aire italiano, que fue conocido como "los Altos de Besio", por su propietario, quien en la planta baja tenía almacén de ramos generales con despacho de bebidas, se encuentra el Bar Plaza Dorrego. 

No hace mucho tiempo tenía que hacer tiempo en San Telmo y busqué un barcito. Como me quedan un par de notables y no notables por conocer por allí me dirigí a los que estaban cerca. Los encontré cerrados. Recordé que estaba cerca de uno que ya conocía.  Me dirigí al Dorrego. Lo bueno fue que volvía con info que antes, cuando había estado, no tenía. Lo malo era que tal vez no habría sorpresas. 

Ahora sabía que allí se habían reunido Borges y Sábato y eso pesó en la decisión de entrar, todo lo que contenga a Borges tiene mi voluntad. Me equivoqué en lo de que no iba a haber sorpresas.

Entré, me senté, pedí un cortado y a los pocos minutos sentí una voz que dijo algo bien fuerte para que yo escuchara "¡qué pinta tenía éste!".   Levanté la vista y vi al encargado mirándome y haciendo un gesto que me resultó familiar, puso la misma cara que pone mi padre para demostrar énfasis (movió la cabeza como negando, sacó levemente los dientes superiores y mordió apenas los labios inferiores).  Sonreí sin entender, por cortesía, lo miré intrigada y moví la cabeza como diciéndole "no sé de qué habla".  Él levantó el índice y giró la mano, hizo silencio para que escuchara.  Sonaba un tango.  Supe que me estaba poniendo a prueba. Intenté inútilmente reconocer la voz del intérprete pero finalmente me rendí (1 a 0). 

Mi cafecito


"Quién es?" pregunté. "Ángel Vargas. Las minas morían por él, iban a verlo, no a escucharlo".  A partir de allí no paramos de conversar.  Cuando encuentro alguien con el que puedo hablar del pasado
que no conocí, trato de aprovecharlo.  Me recomendó una película que no conocía (2 a 0) y me introdujo en una historia maravillosa con la frase "allá tenés la foto de Ada Falcón... la conocés, no?" (3 a 0).   

Me dio vergüenza no saberlo, me sonaba el nombre, pero no la hubiera reconocido ni escuchándola ni viéndola.  Me levanté porque lo vi dirigirse hacia la foto para mostrármela. Pensé que era la del retrato que estaba sola (ver imágenes de abajo) y me corrigió "es la que está con Gardel". Ganaba por goleada.




Soy intuitiva.  Él tenía ganas de hablar y yo de escuchar.  Ya me había olvidado de lo que tenía que hacer, eso era más importante.

Y ahí nomás me contó la historia de amor que vivieron Ada y Canaro.  Mientras me contaba yo me preguntaba "pero cómo no me enteré antes de esto?".  



Entraba gente, él atendía y proseguía.  Mientras él hacía otra cosa yo googleaba. Era cierto, hubo una "Ada Falcón", cantó tangos, filmó con Gardel y fue amante de Canaro. No me estaba mintiendo. Ya quería saber más. Pero la intriga final me la clavó al decirme "ella enloqueció de amor, se retiró, se hizo monja". 

El bar por dentro



El piso es de mosaicos blancos y negros en damero. El mostrador de madera en forma de L en el centro del salón, luce una vieja caja registradora. 




Fotos viejas y descoloridas. Una de Carlos Gardel, y otra del cantante con Alfredo Le Pera. Dos de Marilyn.  Las vitrinas y estantes de madera alternan viejas botellas de ginebra, anís y coñac empolvadas. Unos ventiladores de techo sobreviven.

. El mozo con su clásico atuendo en blanco y negro

El bar se llamó alguna vez "San Pedro Telmo", luego "El Imperial".  De la época en que fue almacén queda un mueble con cajones donde se guardaban sueltos, porotos, café, la yerba, lentejas o fideos. 

Especiero


Cuando lo vi desocucupado (al encargado) le pregunté "cuál es la mesa en la que se sentaron Borges y Sábato?".

Sonrió. Dudó. Creo que me creyó merecedora de semejante revelación:

"bueno vení, no se lo decimos a nadie porque sino todos pedirían esa mesa, la corrimos de lugar, la mesa estaba ubicada justo donde vos te sentaste pero la verdadera mesa es esta".


Y la vi, la toqué, me emocioné

Me encantó saber que libremente elegí el lugar donde había estado la mesa, el bar estaba vacío y yo me sentí atraída por ese lugar puntual.

Tuve que irme, le deslicé algunos datos que él no conocía pero no empaté el partido. Le dejé mi tarjeta al señor cuyo nombre ignoro y le dije que iba a escribir sobre lo que me había contado (media hora de charla -interrumpida por su trabajo- me brindó buen material). Cumplo en este momento con mi palabra, agradezco y tendré que volver a llevarle un presente y a nutrirme de más historias.
                                                               


La grieta: Borges y  Sábato, el reencuentro

En este bar se dio el reencuentro (generado por la revista Gente) entre Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato, después de veinte años sin hablarse por razones políticas.  

Luego, en la tapa de la revista Gente se los pudo ver a ambos saliendo del bar Plaza Dorrego.  Corría el año 1975.

   Aquella entrevista http://www.gente.com.ar/nota.php?ID=7022


En este bar también se filmaron escenas de las películas "Almafuerte", y " La Peste", dirigida por Luis Puenzo.


En él se inspiraron muchos tangos, como el clásico “Cafetín de Buenos Aires”, de Mariano Mores (nacido en San Telmo en 1918) y Enrique Santos Discépolo .

De Niro y Robert Duvall entre muchas otras figuras se sentaron en sus mesas. 


Objetos de mi colección...




Yo me quedé pensando en Ada Falcón...


De ella hablaré en un próximo post.
















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