Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

lunes, 20 de febrero de 2017

Negocios antiguos: Tienda Moussion (1912/1953) Bazar Dos Mundos (1915) (1) "El sembrador de escuelas"


Bazar Dos Mundos
Ganar poco, vender mucho

de José Roger Balet

El 13 de mayo de 1915 se inauguró la primera sucursal.


El local más importante funcionó  en Callao 312 esquina Sarmiento

Foto publicada por diversos sitios

Bazar Dos Mundos Florida y Corrientes en la Navidad de 1971

Foto tomada del sitio Mágicas Ruinas si molesta su utilización contactarse y la misma será removida. 


Los bazares, en las primeras décadas del siglo pasado, ofrecían toda clase de mercaderías, desde una pava a un juego de té de Limoges para 24 personas.

Leyendo sobre el Bazar Dos Mundos descubrí una historia hermosa sobre su fundador y decidí dedicarle este post para difundirla.

El fundador

José Roger Balet, inmigrante que llegó a Buenos Aires sin otros recursos que su voluntad de trabajar. 

Nació el 3 de marzo de 1889 en Barcelona.  Desde niño tuvo una salud delicada.  Su familia lo envió a una pequeña población situada en las afueras de la ciudad.  Allí ingresó como ayudante en un pequeño comercio de venta de fantasías, no cobraba sueldo sólo recibía comisiones. Aprendió durante dos años a familiarizarse en la atención a los clientes .

De regreso a Barcelona, ingresó como vendedor a los almacenes de venta de papeles de embalaje y artículos de imprenta donde trabajaba su padre.  Por su habilidad y simpatía tuvo éxito, y logró juntar un pequeño capital, con el que pudo viajar al Río de la Plata.

Llegó a Montevideo en 1906 después de veintiún días en la tercera clase de un barco español y en poco tiempo se convertiría en empresario.

Llegó al puerto de Buenos Aires en el vapor “Tritón” en 1908 y su pasaje le había costado un peso. Cuando arribó esta ciudad estaba en ebullición y camino al Primer Centenario de la Revolución de Mayo.  

José consiguió su primer trabajo en el Mercado del Plata ubicado en la media manzana comprendida entre las calles Artes (Carlos Pellegrini), Cuyo (Sarmiento), Cangallo (Juan Domingo Perón) y pasaje Carabelas.

El mercado se había inaugurado en octubre de 1856 en el predio de la antigua Plaza Nueva o de Amarita o Plaza de las Artes que ocupaba, como actualmente ocupa, media manzana.



Si bien con existieron en la ciudad edificios dedicados al mercadeo como la Recova Vieja, el edificio del Mercado del Plata fue el primero de la ciudad en ser cubierto y dedicado casi exclusivamente a la venta por mayor.

Luego lo contrataron en Rosario, ciudad a la que se trasladó pero no se sintió cómodo, sentía que estaba lejos de donde ocurría todo y regresó.  Pronto consiguió trabajo en la tintorería Los Mil Colores  (Bartolomé Mitre y Esmeralda).

Se ofreció en Gath & Chaves, lo contrataron y al poco tiempo lo despidieron sin explicarle las razones. Siempre, además de ser empleado, se dedicó a vender sus propios productos, tal vez, ese haya sido el motivo.

En 1911 se casó con Dresda Rossi, con quien tendrían cuatro hijos: Ataulfo, Enrique, Elena y Dresda. Abrió un negocio llamado Mundial Bazar que enseguida fue un éxito de ventas. Después abrió el primer local de su cadena “Dos Mundos”, luego sucursales (por España y Argentina).

El bazar (se inauguró el 13 de mayo de 1915) estaba en Corrientes y Bermejo (actual Jean Jaures). Su lema era “ganar poco pero vender mucho”.  Sus clientes eran mayoritariamente inmigrantes.  En Capital Federal llegó a tener más de veinte sucursales.

El año 1928, Roger Balet compró una de las principales firmas importadores de esa época en dos millones de pesos -Alberto Adres y Cía- y estableció sucursales en todos los barrios y en las principales zonas suburbanas (mi papá recuerda la de Avellaneda).

Pero lo que me impactó de su historia fue la generosidad y altruismo de José Roger Balet. En 1929 adquirió la casa en que vivió y murió en Cádiz Bernardino Rivadavia y la donó al Gobierno argentino.


La casa de Rivadavia en Cádiz


Bernardino Rivadavia se embarcó rumbo a Cádiz el 8 de noviembre de 1842.  Allí murió tres años más tarde, el 2 de septiembre de 1845.  Sus restos llegaron a Buenos Aires en 1857.  Se depositaron en la Recoleta, con oraciones a cargo de Valentín Alsina y Dalmacio Vélez Sarsfield.   En 1932 fueron alojados en el mausoleo realizado por Rogelio Yrurtia donde descansan actualmente en plaza Once.

José Roger Balet, enterado del deseo del estado argentino por recuperar la residencia donde había fallecido Rivadavia inició una larga cadena de gestiones, que incluyeron entrevistas con los ex presidentes Marcelo T. de Alvear e Hipólito Yrigoyen.  El día en que éste asumía su segunda presidencia, el 12 de octubre de 1928, el catalán firmó los títulos de compra.

Pero el camino recién comenzaba.  Los títulos se extraviaron, hubo que gestionar copias, España estaba en guerra civil.  Finalmente, el 2 de septiembre de 1941 -cuando se cumplían 96 años de la muerte de Rivadavia- Balet entregó las llaves del caserón al vicepresidente Ramón Castillo. El precio de la operación fue muy alto: 300.000 pesetas de la época.


Ayuda a sus compatriotas


En 1930, ante la crisis que sufría el país y la cantidad de compatriotas que querían regresar a España por no tener trabajo, José compró 275 pasajes con plata de su bolsillo, y no sólo eso, concurrió al puerto a despedirlos.


Ayuda a hospitales


En 1940 dona a la entonces Municipalidad de Buenos Aires, cinco pulmotores importados de Inglaterra, y desde mucho antes su esposa, Dresda Rossi de Roger Balet, concurría todos los años a los hospitales a repartir juguetes entre los niños internados. También donó en cantidad camillas, mesas de operaciones, material ortopédico, radios y televisores para todos los hospitales de Buenos Aires y hasta un corazón artificial -enorme adelanto en ese 1960- a la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA.


Las escuelas

Su prosperidad la devolvió a la comunidad.  Era una forma de agradecer lo que había recibido en estas tierras. 

Desde 1940 comenzó a donar escuelas a las provincias, eligiendo el lugar en el que eran más necesarias. Aquello también se extendió a Uruguay (el primer país que lo recibió en América) y a Chile. 

Hizo construir más de cincuenta escuelas: cinco en el Uruguay (donde también tenía sucursales), cuarenta y ocho en nuestro país  y el resto en Chile (donde también llegó a tener sucursal).

Las equipó con el más moderno y completo material didáctico.  Jamás quiso que su nombre fuera impuesto a ninguna de ellas. 


La esquina emblemática de su bazar

El edificio símbolo de la cadena es el que Roger Balet compró (totalmente) en 1953 en Callao 312, esquina Sarmiento, donde había funcionado anteriormente la Casa Moussion, un lugar de peinados y moda femenina al estilo de los que había en París.  Vendían sombreros, vestidos, ropa interior y de cama, etc.

El edificio había sido construido en 1912 por los arquitectos Emilio Huge y Vicente Colmegna, quienes también construyeron el Club del Progreso y la sucursal Banco Nación ubicada en Montes de Oca 1699.

Inscripto en la línea del Art Noveau tiene ventanas curvas de 12 metros de alto y los ladrillos que se usaron en su construcción se importaron desde Francia, país de donde era originaria la propietaria.

La Casa Moussion funcionó allí desde la inauguración del edificio hasta que le dejó su lugar al Bazar Dos Mundos (1912/1953).

En la parte superior funcionaba un "hotel de encuentros", pero aquello terminó cuando el catalán lo compró.  

Aún hoy luce su estilo, sigue siendo ejemplo del modernismo industrial. Bien conservado, aún elegante y los hermosos vidrios bombé en los ventanales salientes de hierro que asombraron a los porteños de entonces y que son testimonio de la época de oro de Buenos Aires.  






Hoy funciona allí una sucursal del Banco Nación y no hay ninguna placa que recuerde al prohombre.

Fallecimiento

José Roger Balet falleció en Buenos Aires en 1973, a los ochenta y cuatro años.  Ya todos lo conocían como “el sembrador de escuelas”. 

Roger Balet, filántropo de origen Catalán que llegó a la Argentina en 1905 y realizó una gran obra


Donó un monumento de San Martín a la Ciudad en 1962.

Me encanta difundir y ojalá algunos políticos de la actualidad aprendieran algo.

Cada vez que paso por Callao y Sarmiento, mi mirada se dirige a este edificio y a José.

Ojalá coloquen una placa para que los que pasen por allí sepan que hubo un tiempo mejor, que hubo buenas y mejores personas, esas personas que como decía Borges, están salvando el mundo.

"Hay que demostrar el patriotismo y la gratitud, hablando poco y haciendo mucho”

José Roger Balet

Hasta un próximo post.


Objeto de mi colección 

Azucarera japonesa



 Doña Petrona C. de Gandulfo promocionaba las cocinas a gas, cocinando en lugares como las vidrieras del Bazar Dos Mundos.




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