Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

jueves, 9 de febrero de 2017

19 Bar Notable Miramar (1948) ex sombrerería Della Corte (20' - 48) (1)



Miramar, Bar Notable
Un bar encantador en una esquina tanguera que los vecinos llaman "la esquina de Paco" (por el ex dueño de este bar).  Antes hubo una sombrerería.  Desde el año 1998 la Legislatura porteña la denominó "esquina Gardel, Canaro, Grecco", tres vecinos ilustres (Gardel vivía en el Abasto pero compraba en la sombrerería -como Canaro y Grecco- y en sus noches de ronda iba a tomar tragos, salía del Café de los Angelitos y se metía a tomar algo en un despacho de bebidas que estaba al lado de la sombrerería).

Especializado en comida española, principalmente caracoles, ranas, sardinas, mejillones y mariscos en general...


 San Juan 1199 esquina Sarandí


En esta esquina del barrio de San Cristóbal se destaca  un edificio antiguo y en la planta baja del mismo llama la atención un bar antiguo.


Entre los años 1920 y 1948 en ese local funcionó la sombrerería de medida C. Della Corte, que tenía como clientes a Carlos Gardel, Francisco Canaro (que vivía a media cuadra, cruzando San Juan), y a Vicente Greco (compositor y director de orquesta de tango), también vecino.

Canaro era uruguayo pero pasó su adolescencia y juventud en el conventillo llamado “Dos mundos” de la calle Sarandí 1358, junto a su familia. “Pirincho” lustró zapatos para poder comprarse su primer acordeón. Luego, ya famoso, le rompió el corazón a Ada Falcón.


En este sitio estaba el conventillo, a cuadra y media de Miramar

Della Corte publicitaba en Caras y Caretas "Sombreros a medida en todos los colores, natural, negro, beige, azul marino".

Se cuenta que Gardel salía del Café de los Angelitos, en Rivadavia y Rincón, y que por ésta caminaba hasta San Juan donde se encontraba con varios amigos; uno de ellos, familiar de los Ramos (que iban a ser dueños de este bar, quien le hizo conocer la sombrerería).

En 1948, luego del cierre de la sombrerería, y tras algunas reformas, abrió sus puertas el bar Miramar, con el clásico estilo de "almacén y despacho de bebidas". 



Su fundador fue don Manuel Ramos. Luego lo continuaron Alfredo Ramos y su hijo Fernando.  Ahora está al frente una mujer francesa muy agradable. 



Este sitio llegó a tener un mozo (Hugo Paz) por más de 45 años.  Los antiguos parroquianos tuvieron el gusto de tratarlo cuando llegó luego de haber trabajado en el Gran Café Buenos Aires, de Bonorino y Rivadavia, en el barrio de Flores.  Este santiagueño cumplía su turno de 11 a 20 horas, la amabilidad parece habérsela legado a los actuales mozos.  En ningún lugar como en este me sentí como en mi casa. 

Muchos jugadores de River y de la selección nacional concurrían años atrás, luego de visitar una casa de deportes que había sobre San Juan.  


Por San Juan 1999 se entra al sector de café, almacén y rotisería, que tiene una ventana que da a la avenida.  Por Sarandí 1190/94 se ingresa al bar y restaurante.  Bar y rotisería forman parte de un único espacio dividido por una vitrina. 


Las paredes del salón están pintadas de color crema; las mesas son de madera y las sillas clásicas y antiguas, aportan calidez.

El Miramar sigue siendo un restaurante concurrido, donde se puede almorzar y cenar todos los días, excepto los martes, productos de primera calidad a buen precio, pero aún mejor es la atención de los mozos, la mujer que regentea y hasta el chef.




Sardinas de Vigo

Espectacular,  sardinas grilladas envueltas en panceta, con papas al vapor con pimentón y oliva.  

Bar bien provisto

Como decoración hay un cuadro con la reproducción de una foto de Gardel, viejas propagandas de bebidas, sifones cabeza de plomo y de plástico, cajones antiguos de bebidas.  Entre los avisos encontramos uno de la sombrerería Della Corte.


La visión desde el bar-restaurante hacia el bar es muy bella, por la transparencia de la vitrina y de las botellas que delimitan ambos sectores y permiten el paso de la luz y a la vez, dan intimidad. 

Entre las botellas que están las vitrinas mis antenitas detectaron un Pernod que quiero probar.  Volveré por eso y por las ostras... 


Vista hacia Sarandí



Se sabe que Arturo Frondizi, Alberto Olmedo (que solía comer con los mozos), Gatica, Astor Piazzola, Mónica Cahen D'Anvers, los médicos del Santa Lucía que está a pocos metros de allí y el actor y autor teatral Oscar Viale, entre tantos otros, pasaron por el Miramar.

Lindo bar, muy buena comida y a la excelente atención.  Uno se distiende, se divierte con los diálogos confianzudos entre mozos y clientes conocidos, pero eso no los distrae de atender bien, de prestarle atención al cliente nuevo. No quería irme.






Pedí un café, no me lo cobraron, si querían que vuelva lo lograron. 

Me trataron muy bien y eso es lo que más valoro siempre. 

En este sitio fui feliz un par de horas, eso, en la Argentina de hoy, no es poca cosa.


Objeto de mi colección


Hasta un próximo post






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