Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

domingo, 18 de junio de 2017

Negocios antiguos: Confitería L´Aiglon (antes de 1890 en calle Florida y desde 1927 a 2007 en avenida Callao) (2)



Confitería L´Aiglon
(Anterior a 1890-2011)

Declarada patrimonio histórico en el año 2007.

Inicialmente en la calle Florida, tenía pista de baile y Carlos Gardel entrenaba boxeo allí.  En 1927 se trasladó a una cuadra del Congreso y permaneció abierta hasta 2011.

Av Callao 98 y Bartolomé Mitre


Imagen tomada de https://buenosairesencronicas.blogspot.com.ar con permiso de su administrador


En la esquina de Av. Callao y Bartolomé Mitre, el 13 de Diciembre de 1927, un grupo de españoles instaló una confitería en Callao y Bartolomé Mitre.  La misma ya había funcionado en la calle Florida desde el siglo XIX.

Inicialmente quisieron llamarla “El Águila”, pero ese nombre estaba registrado (la Confitería del Águila fue inaugurada en 1852), por lo que decidieron bautizarla “L’Aiglon” (que significa águila pequeña en francés).  Teniendo en cuenta este dato es probable que ambas confiterías hayan abierto en fechas aproximadas.

El edificio de la avenida Callao fue Obra de los arquitectos Emilio Hugé y Vicente Colmegna en el año 1900, construido para edificio de renta y negocio de la ex Compania de Seguros La Franco Argentina.

Hacia 1966 Don José Varela, fue dueño de la confitería hasta su cierre.  Él fue quien le dio impulso al negocio aprovechando la ubicación privilegiada (el Congreso, una zona con necesidad de bares).

Muchos diputados y senadores pasaban a reunirse con pares y amigos o a descansar después de largos debates en el recinto del Congreso.

Tenían orquesta en vivo con músicos de tango.  Jorge Sobral y María Graña dieron shows los viernes y sábados por la noche durante un tiempo y no cobraban derecho al espectáculo, algo infrecuente hoy en día.

Ernesto Sábato fue una de las figuras ilustres que se sentó en sus mesas.

En 2011 cerró a pesar de haber sido declarado Patrimonio Histórico de la Ciudad.  

Fue adquirido por una cadena de café Starbucks.

Otro bar nombrado histórico que cerró. Y van...


El autor del proyecto para protegerlo fue el diputado Martín Borrelli del bloque del PRO quien propuso declarar sitio de Interés Cultural a la Confitería L'Aiglon.  

Su proyecto fue sancionado el miércoles 07 de Noviembre de 2007 por la Comisión de Cultura de la Legislatura.

Se la declaró histórica y se resolvió colocar placa identificatoria (a cargo del Gobierno).

Lamentablemente sólo con buenas intenciones no se impide que cierren, el apoyo que necesitan estos lugares es de otro tipo.  

Se precisan leyes que impidan la remodelación, el cambio de estilo y de rubro, además de beneficios, como difusión y exenciones de impuestos.

Por lo menos dejaron las águilas en el frente, un detalle soberbio...


Objeto de mi colección con la dirección de Callao



La calle MITRE, BARTOLOMÉ se llama asi por Ordenanza del 7/6/1901. 




La confitería estuvo originalmente en Florida 146 con el mismo nombre.  Leí que estuvo allí por lo menos desde fines del siglo XIX.

En el blog http://monicacha.blogspot.com.ar/2012/10/recuerdos-de-la-infancia-de-mi-padre-en.html leí:

"Hacían unas“yemitas”, bombones de huevo con caramelo y “vol au vent”, unos cilindros de hojaldre rellenos con ostra.  El primer piso de esa confitería tenía una importante abertura central que transformaba al piso en una pista circular, donde se patinaba fines del siglo XIX". 

Carlos Gardel y el boxeador Firpo se hicieron amigos, solían ir a la Confitería La Real que estaba en Corrientes y Talcahuano.  Firpo lo invitó a entrenar con él en el Lincoln Boxing Club.  Gardel ya entrenaba en la Asociación Nacional y en la  L'Ainglon de Florida, confitería que además de tener pista de patinaje tenía un gimnasio o lugar de entrenamiento de boxeo, tal como lo expresa el libro "Gardel: el cantor de tango" de Julián y Osvaldo Barsky.


Objeto de mi colección con la dirección de Florida






Posteriormente en esa ubicación, se instaló la confitería “Boston” y en el primer piso hicieron pistas de bowling y mesas de billar

Hoy en su lugar hay un local de Briganti.




Hasta un próximo post.



sábado, 27 de mayo de 2017

Casa de Liniers hoy convertida en restaurante (fines del siglo XVIII)


Casa de Liniers 
Una de las casas más antiguas de Buenos Aires, construida hacia fines del siglo XVIII,  En esta casa Beresford firmó la capitulación.  Declarado Monumento Histórico Nacional en 1942. 

barrios
Venezuela 469 

De la construcción original sólo se conservan la fachada y unas pocas paredes. Su primer propietario fue Martín Simón de Sarratea, suegro de Santiago de Liniers y penúltimo Virrey del Río de la Plata.

Aquí se trató la capitulación del general inglés Beresford luego de una de las fallidas invasiones inglesas en 1806.

Hasta no hace mucho fue propiedad de la Editorial Estrada que debió conservarla como dictan las normas de conservación del Patrimonio Nacional.

La familia Estrada desciende de Liniers. Ángel Estrada, fundador de la editorial cuya sede fue construida en un terreno adyacente, con frente sobre la calle Bolívar, y poseía además un tercer terreno que habían transformado en estacionamiento de automóviles.  

Mansión e imprenta de Don Ángel Estrada (1878)

A comienzos de 2009 la editorial puso en venta sus tres propiedades, con voluntad de que tuvieran utilidad pública, y la ofreció en venta al Gobierno de la Ciudad. Las propiedades no pudieron ser adquiridas en un comienzo porque la suma exigida por Estrada resultaba mayor a la que el Gobierno estaba dispuesto a pagar.

Esta casa austera era la vivienda del héroe de las Invasiones inglesas, tal vez el hombre más importante de la ciudad de esos momentos.

Es el mejor referente de una típica construcción colonial en Buenos Aires de los años 1810, y de las más lujosas que existían por aquel entonces.  De gran importancia arquitectónica porque es uno de los pocos registros que quedan de la arquitectura colonial civil, ya que solo se mantienen en pie construcciones religiosas.  .

Santiago de Liniers, encargado de la reconquista de la ciudad luego de las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, vivió en ella entre 1808 y 1809.  

El Gobierno de la Ciudad vendió cuatro propiedades que tenía en su poder, para adquirir la vivienda del virrey, la sede de Editorial Estrada y el estacionamiento.

Finalmente, la compra fue efectuada en octubre de 2010.  




La construcción colonial tiene fachada de muros gruesos blanqueada con cal, rejas sencillas y una imponente puerta de madera pintada de verde.

El resto de la decoración fue realizada por la familia Estrada en la primera mitad del siglo XX.  Sobre el frente de la casa hay colocada una placa en recuerdo a quien llegara a ser Virrey del Río de la Plata, y defensor de la ciudad.

Desde 2011 funciona allí un centro cultural. Y desde no hace mucho, un restaurante. Me parece mal que se le dé ese uso. Debería ser museo.


Hasta un próximo post. 


jueves, 25 de mayo de 2017

Negocios Antiguos: Café de los Catalanes (1799)



Café de los Catalanes 
El primer café de Buenos Aires.  Estuvo  ligado a la Revolución de Mayo.


El café de los Catalanes es considerado el primer café que se abrió en Buenos Aires.  Fundado el  2 de enero 1799, por el ligur don Miguel Delfino.  Estuvo situado en la esquina NE de la intersección de las calles Santísima Trinidad y Merced (actuales San Martín y Tte. Gral. Juan D. Perón).  

Después de la muerte de Delfino, el comercio fue transferido a Francisco Migoni, también italiano, quien lo  refaccionó y le dio impulso hacia el año 1856. 

Al local se ingresaba por la ochava, la puerta tenía forma de ojiva, del dintel de la puerta pendía un toldo que servía en temporada de lluvias para esperar los carros.  Las únicas aberturas hacia el exterior eran dos grandes ventanales que daban a cada una de las calles. 

Fue frecuentado por las familias más destacadas de la sociedad porteña.  El local contaba con una sala de gran tamaño y con patio. 

Allí se consumía café, té, chocolate, candial, horchata, jugo de naranja y bebidas alcohólicas.  La particularidad del Café de los Catalanes fue su manera de servir el café con leche: se le entregaba al cliente una medida de azúcar no refinada.  El parroquiano debía colocar primero el azúcar en el tazón y recién después, el mozo servía el café con leche hasta desbordar.  El servicio se completaba con tostadas cubiertas con manteca y una capa de azúcar.

En 1810 existió una rivalidad entre los habitués del Café de los Catalanes y los del Café de Marco. En este último se reunían los partidarios de Fernando VII, los “antivirreynales” lo hacían en el de los Catalanes.  Tengo también información que afirma lo contrario, que en el Café de Marco se juntaban los masones que querían liberar al país.  Ampliaré cuando tenga más datos.

Los primeros grupos que organizaron reacciones contra el virrey y su régimen estuvieron en el Café de los Catalanes: Pancho Planes, Víctor Fernández Grimau, Enrique Martínez, Fontuzo, Voizo y otros jóvenes que reunían a la gente para atraerla hasta el centro y así organizar manifestaciones que pedían la renuncia del virrey.  

En el año 1873  cerró sus puertas definitivamente. Hoy hay un barcito llamado Impasse y ninguna placa lo recuerda.

Hoy Café Impasse


Hasta un próximo post.


domingo, 14 de mayo de 2017

Negocios antiguos: Orologería Toscana (fecha probable entre 1822 y 1881)



Orologería Toscana

de A. de Agostini y Cia.

Cuyo 491 (actual Sarmiento) CABA

La calle Cuyo se llamó así entre 1822 y 1911.

El 4 de agosto de 1881 se instaló el primer teléfono en el país, este aviso no lo tiene, por lo que debe ser anterior.



Hoy local de Swiss Medical


sábado, 13 de mayo de 2017

Negocios antiguos: Librería de Ávila (1830-sigue abierta) ex Librería del Colegio (1)



La librería más antigua del país
1830/2016

Librería de valor patrimonial de Buenos Aires
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, 2003





Ex Botica Marull

Én la época virreinal en el Río de la Plata. No había farmacéuticos ni farmacias.  Pero Don Francisco Salvio Marull, que llegó a Buenos Aires a principios de 1777 ubicó en la esquina de las calles Bolívar (se llama así a partir de 1857 en esos años se llamaba Santísima Trinidad) y Alsina (se llama así a partir de 1878, se llamaba San Carlos), su botica. 

A raíz de la primera invasión  inglesa y ante la organización de un ejército voluntario para la defensa de la ciudad, Marull se dirigió al comandante de armas Don Santiago de Liniers, proponiendo a la plana mayor profesionales en su especialidad.  Se fundó así el cuerpo de farmacia, y se designó a Don Narciso Marull. Boticario Mayor y en el año 1797, el Protomedicato incorpora a Don Salvio Marull para examinar a los candidatos a boticarios.  Al fallecer él se hizo cargo su viuda de tal actividad.


Esa botica fue el primer comercio que vendió libros en la ciudad y desde 1830 pasó a ser en su totalidad una librería y uno de los centros intelectuales de la ciudad.  Por lo tanto la Librería de Ávila es el único comercio de Buenos Aires que mantiene ubicación y rubro desde tiempos coloniales.

En la botica también se vendió, en 1801, el primer periódico de Buenos Aires, El Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata.


La Librería del Colegio

En esa esquina empezó a funcionar en 1830 la Librería del Colegio que luego cambió su nombre por el de Librería Ávila (en 1994).

Alsina 500

A lo largo de los años tuvo clientes ilustres como los presidentes Bartolomé Mitre, Domingo Sarmiento y Nicolás Avellaneda y los escritores Leopoldo Lugones, Roberto Arlt, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Victoria Ocampo. Algunos de sus propietarios en el siglo XIX fueron el catalán Rafael Casagemas y el parisiense Paul Morta.


El café de Marcó

El café de Marcó empezó a funcionar el 4 de junio de 1801 en frente de la botica (en diagonal a la Iglesia).  Uno de los primeros bares que tuvo Buenos Aires. Aquí se juntaban patriotas (y masones) para elaborar estrategias para liberar el país.


Objeto de mi colección


Pin


La empresa que lo fabricó es Bastian Company Inc.  La misma funcionó entre 1895 y 2003 en Rochester, NY.  En 2003 se trasladó a California y sigue elaborando productos de prestigio.  

Por el nombre de las calles el pin es posterior a 1878. 

Y por el estilo parece de 1900


Celluloid Pin, early 1900s, reverse. Bastian Bros. Co., Rochester, NY.


En 1926, el viejo local de la librería fue demolido, y en su lugar se construyó uno nuevo de estilo ecléctico, proyectado por el arquitecto Ángel Pascual y el ingeniero Luis Migone, qie permanece en la actualidad.

Miguel Ávila -antes propietario de la librería Fray Mocho- adquirió la Librería del Colegio en 1994, y le impuso su nombre (error a mi entender), manteniendo el tradicional estilo del local y transformándolo en especializado en libros y revistas antiguos, ediciones de colección y rarezas históricas.  En el subsuelo funciona un café literario.




viernes, 12 de mayo de 2017

Negocios antiguos: Farmacia La Estrella (1834- todavía en actividad) (2)


Farmacia La Estrella (1834)
El comercio más antiguo de la Ciudad que permanece abierto y la farmacia más antigua que se tenga memoria

La más antigua del país y la primera de América del Sur, antes fue la Farmacia Santo Domingo y la Farmacia Demarchi.   Continúa en actividad.  Inaugurada en 1834 (el edificio que conocemos data de 1895).  En 1971 fue adquirida por la entonces Municipalidad de la Ciudad quien permite que funcione a condición de conservar el mobiliario y respetar el edificio. Forma parte del Museo de la Ciudad.  Por disposición gubernamental, los colectivos ya no pasan por la zona para evitar que las paredes se agrieten con las vibraciones.

En los altos del edificio en el año 1968 mi admirado arquitecto José María Peña creó el Museo de la Ciudad.  Gracias a Peña la farmacia es un museo viviente desde 1969, se le permite a la farmacia seguir funcionando respetando edificio e interior.


Edificio de 1885 en Alsina 416 Defensa 201

 Una belleza. Aún conserva su estilo y los detalles de valor estético e histórico.  Los muebles son originales.  Las vidrieras exhiben objetos cotidianos de un Buenos Aires antiguo.


La salud en la colonia

No existían farmacias en la ciudad. Los primeros boticarios fueron los jesuitas que instalaron una pequeña botica frente al paredón de San Ignacio.

Entre los siglos XVI y gran parte del XIX la gente se automedicaba, se preparaban remedios caseros, el enfermo era cuidado en su hogar y se consultaba, si era necesario, a un curandero.  Coexistió la medicina popular con la que se iría haciendo científica, en principio restringida a las élites locales, los pobres eran objeto de atención sólo en caso de peligro de epidemia.

En 1778 Buenos Aires tenía 24 mil habitantes, atendían la salud de la población sólo 9 médicos, 2 cirujanos, 6 sangradores, 5 boticarios (jesuitas que proveían de drogas como si fueran médicos)  y 48 barberos (sacaban dientes y muelas). 

En 1810 la expectativa de vida era de 45 años.  El censo de ese año decía que en la ciudad ya había 13 médicos, un practicante, 65 sangradores (incluía a los barberos), 13 boticarios y 41 cirujanos auxiliares de la medicina.

Había lepra, sífilis, tuberculosis, y la ciudad era foco de concentración y propagación de enfermedades que llegaban con los inmigrantes que viajaban sin controles sanitarios.  También las pestes surgían por  los mataderos no controlados y de la costumbre de arrojar basura a las calles. Y a los enfermos terminales se aplicaba una especie de eutanasia con métodos crueles.


El primer hospital 

Cuando Garay fundó Buenos Aires en 1580, la manzana 36 del primitivo trazado, fue asignada para el primero de la ciudad.  Estaba destinado a militares, se lo denominó “Hospital Militar San Martín de Tours”, y fue inaugurado oficialmente por Hernandarias de Saavedra en el año 1605.  Hasta mediados del siglo XVIII fue el único de Buenos Aires.  Los padres betlemitas se ocupaban de él.

Estaba ubicado en la manzana comprendida entre las calles Sarmiento y Corrientes, Reconquista y 25 de de Mayo, a cien metros del Monasterio de la Merced.   Cabe aclarar que la calle San Martín no se llama así por el Libertador, sino por el patrono de la ciudad.


Idea de Rivadavia

Bernardino Rivadavia vivía en la calle Defensa llegando a la actual Belgrano, entre el convento de Santo Domingo y la iglesia San Francisco de Asís.  Su casa todavía está en pie y ocupada por una cochera. 

A partir de 1822 Rivadavia y Manuel Moreno propiciaron el mejoramiento de la situación sanitaria.

El censo de 1826 informaba que había 39 médicos y 22 boticarios. La expectativa de vida se había extendido hasta los 53 años.  Existía el peligro de los médicos truchos.

Rivadavia invitó a venir al país a científicos. Con esa inmigración, en 1834 ingresaron muchos profesionales con el fin de trabajar en la ciudad ya independizada de España pero que aún necesitaba organizarse y desarrollarse.


Farmacia de Santo Domingo (1834)

En esas circunstancias, Rivadavia le encomendó al importante bioquímico y botánico Pablo Ferrari, italiano, que organizara un museo de historia natural.  Ferrari terminó fundando la Farmacia de Santo Domingo en 1834 (según la página de Química La Estrella fue en 1836).  Estaba frente al convento Santo Domingo (donde descansan los restos de Manuel Belgrano, quien vivía a pocos metros de allí, por la calle que hoy lleva su nombre).

Farmacia Demarchi (1838)

En 1838 adquirió la farmacia de Ferrari el barón suizo Silvestre Demarchi quien, instaló luego una droguería mayorista y un laboratorio en 1900 que llamó De la Estrella.



Farmacia Demarchi

Foto tomada del sitio http://elmuseopublicodebuenosaires1812-1862.blogspot.com.ar/2013/01/la-farmacia-la-estrella-sucesora-de-la.html si molesta su utilización contactarse y la misma será removida

En 1854 fallece Demarchi.

En 1864 Demetrio en sociedad con el norteamericano Melville S. Bagley (ex cadete de la farmacia) comienzan a formar lo que sería la compañía Bagley.

Farmacia La Estrella (1885)

En 1885 los hijos de Silvestre (Antonio, Marcos y Demetrio), asociados con el bioquímico Domingo Parodi, construyeron un edificio para una nueva farmacia en la intersección de las entonces Potosí y Reconquista (hoy Alsina y Defensa).

Así nació la Farmacia La Estrella tal como la conocemos. La colocaron en el centro social y comercial de Buenos Aires, frente a la iglesia San Francisco de Asís, a metros del convento de Santo Domingo y a metros de la iglesia San Ignacio de Loyola.  La ubicación no era casual, las campanadas de las iglesias guiaban a los vecinos hasta el negocio y me imagino que también se aseguraban concurrencia.  "No repararon en gastos" dijo Caras y Caretas.

Una característica común a todas las boticas de la ciudad de Buenos Aires iba a ser su ubicación, preferentemente en una esquina (para una fácil localización) y frente a una iglesia. 


Droguería de la Estrella (1896) primera fábrica de remedios en el país


Hacia 1860 la empresa estaba entre las más grandes de América del Sur.  Importaban drogas y en Victoria y Saavedra instalaron la primera fábrica de remedios del país.


Droguería de la Estrella Ltda. (1906)


El hijo de Demetrio, Marcos Demarchi di Demetrio estuvo a cargo de la farmacia hasta 1906 año en que traspasa el negocio a los señores Soldati, Craveri, y Tagliabue.

Se transformó en Sociedad Anónima, con el nombre de “Droguería de la Estrella Ltda.”, base de la actual Química Estrella.

Incorporaron luego a la droguería del Indio y a la farmacia del Aguila de Buenos Aires, la droguería Inglesa de Rosario, otra de Bahía Blanca y otras del interior del país.  Hasta 1913 por lo menos la droguería del Indio pertenecía a Enrique H. Spinedi.

Droguería del Indio de Enrique H. Spinedi con domicilio en Sarmiento 902


La publicidad 

La Farmacia de la Estrella se empezó a hacer conocida, hacía publicidad sanitaria en las últimas décadas del siglo XIX.  

Caras y Caretas publicó un dibujo en el que el doctor Eduardo Wilde fumigaba las calles porteñas acompañado de un asistente mientras un ciudadano huía de los desinfectantes y la Muerte espiaba, guadaña en mano con un texto que decía "Se imponen las medidas radicales antes de que la peste nos infeste".

Sucursales

La Farmacia de la Estrella ya tenía sucursales en Montevideo, Rosario, Córdoba y San Nicolás de los Arroyos y, más tarde, otros comercios se encargaron de proveer  de medicinas a la población. 


El primer delivery

Después de la caída de Rosas en 1852 comenzó a funcionar en el país el servicio de correo privado.
Los clientes del inteior compraban y los productos eran enviados por diligencia a través de distintas empresas, entre ellas "Mensajerías Argentinas" (la primera de las empresas privadas de correos) o por la "Mensajería Ninfas del Plata". Ambas a nombre de Don Antonio Demarchi Hermanos, Calle de la Defensa no. 137, Buenos Ayres. También había una llamada "La Voladora". Los viajes eran peligrosos por los ataques de los indios y la falta de caminos adecuados. 


Preparados y Anticolérico

En el comercio más antiguo de la ciudad se producían las píldoras Parodi para la tos el jarabe Manetti para la indigestión, la limonada Roger y el aperitivo y tónico estomacal Hesperidina.

Con el brote de cólera que azotó a Buenos Aires y Corrientes, y terminada la guerra de la Triple Alianza en 1870, la botica y Droguería A. Demarchi y Hermanos" lanzó al mercado un “anticolérico” en base a quinina.

Otros productos que elaboraban fueron: la limonada Roge, las píldoras para la tos Parodi, el algodón Estrella, y el jarabe "Manetti" para curar la indigestión entre tantos otros.


El digestivo Hesperidina

Fue un aperitivo y tónico estomacal con vitamina C que trajo el norteamericano Bagley, afincado más tarde entre nosotros, y cuyo lanzamiento contó con el apoyo financiero de los hermanos Demarchi. Posteriormente y hasta el presente esta bebida ha sido comercializada como un aperitivo alcohólico, relativamente popular.en la década 30'.


Las vacunas

Saturnino Segurola aplicaba la antivariólica a la sombra de un árbol del barrio de Caballito, hoy conocido como el Pacará de Segurola en la esquina de Puán y Baldomero Fernández Moreno, a metros del parque Chacabuco.  En esa época no existían calles, sólo un gran quinta con una casona colonial donde Saturnino Segurola salvaba vidas.

Puán y Baldomero Fernández Moreno


Relación entre Demarchi y Facundo Quiroga

Una de las hijas de Facundo Quiroga, Mercedes, estaba casada con Antonio, uno de los hijos de Demarchi.

La grieta

Al morir Juan Manuel de Rosas en Southampton, Inglaterra, un grupo de seguidores del restaurador quiso organizar una misa en su memoria en Buenos Aires. El gobierno nacional se opuso a los honores (era presidente Avellaneda).   Ante el intento de homenaje, descendientes de las víctimas de Rosas, idearon profanar la tumba de Juan Facundo Quiroga (fallecido en 1835) que se halla en el cementerio del norte (hoy de la Recoleta) y destruir otros símbolos federales.

Antonio Demarchi, advertido de lo que iba a suceder, tomó precauciones. Ocultó el cadáver de su suegro detrás de una pared que mandó construir rápidamente, ubicando el féretro de manera vertical e hizo borrar el nombre de Quiroga de los registros del camposanto.

Cuando la masa de unitarios entró, se dirigió al lugar donde se suponía que estaba el  cajón con el cuerpo de Quiroga, enlazó la estatua de la Virgen La Dolorosa (que se ubica en la parte superior de la bóveda) pero fnalmente, tal vez por no encontrar el cuerpo, no rompieron nada.  

Los descendientes de Quiroga guardaron discreción durante más de un siglo.  El apellido era considerado “maldito” para el "liberalismo masónico triunfante" dice un texto.  Quisiera saber más de este tema, espero algún día poder ampliar.
Durante más de un siglo no se supo donde estaba el cuerpo de Quiroga.  En 2005 se produjo un hallazgo fruto de una investigación en la que se aplicó tecnología moderna y gracias a la colaboración de sus descendientes. Se descubrió finalmente dónde lo había colocado su yerno.  Sabemos ahora que Quiroga yace de pie detrás de una pared en la bóveda de la familia Demarchi, en el cementerio de la Recoleta.

La isla

Antonio Demarchi era dueño de la isla que lleva su nombre, lugar en el que una ex presidente quería hacer un polo audiovisual. 

Decoración del local de La Estrella


El cielorraso está decorado con pinturas de Carlos Barberis  (1861, Tucumán - 1913, Buenos Aires).
Las estanterías son de nogal de Italia, hay dos pinturas de 1,30 m x 2 m, cristales de Murano, mármol de Carrara, pisos de mayólicas venecianas, marquesinas de hierro forjado, ornamentación que todavía se conserva.

Barberis pintó alegorías femeninas representando a la botánica y a la química.  Dos mujeres, jóvenes y saludables, se enfrentan a otra enferma, simbolizando el triunfo de la farmacia y la salud contra la enfermedad.


 Mural principal del cielorraso de la antigua farmacia. 

Detalle del techo la enfermedad y la farmacopea

Foto tomada del sitio http://www.argentinaparamirar.com.ar/notas/ver/69/museo_de_la_ciudad_ de_buenos_aires_en_el_barrio_de_monserrat_ciudad_de_buenos_aires  si molesta su utilización contactarse y la misma será removida

La balanza

En 1918, llegó desde Estados Unidos la balanza que aún funciona y compite con otra, electrónica.

Placa en la vereda donde consta la fecha en que fue construido el edificio



Detalle del piso


Tertulias

Además de sus laboratorios alopático y homeopático y de su herboristería que continúan abasteciendo  a los enfenrmos del siglo XXI, la farmacia cumplía la función social de ser salón de tertulias. Allí discutieron personajes como Bartolomé Mitre, Julio Roca, Carlos Pellegrini e Hipólito Yrigoyen.



Química La Estrella (1928)

En 1921 se decide la compra de un terreno de alrededor de 40000 metros cuadrados en pleno corazón geográfico de Buenos Aires, situado en la Avda. de los Constituyentes y Chorroarín.

En el mes de agosto de 1924 se inicia la construcción de la fábrica, bajo la dirección de ingenieros holandeses y alemanes.

Se inaugura en el año 1928 la nueva fábrica.


Documentos que permiten ubicar temporalmente algunos objetos de mi colección


Imagen tomada de  http://hemerotecadigital.bne.es/pdf.raw?query=id:0004134500&lang=es&search=&log=19020503-00187-00009/Caras+y+caretas+%28Buenos+Aires%29


Publicidad en el diario La Nación en el año 1902


Imagen tomada del sitio https://mendozantigua.blogspot.com.ar/2016/12/calores-de-verano-digestivo-demarchi.html


Objetos de mi colección

Abrecartas

El Digestivo Demarchi publicitaba en 1902 en el diario La Nación, por lo tanto es anterior a se año



Tratado mencionado en el mismo anuncio (anterior a 1902)

Efectivamente, encontré esto


En este fragmento se detalla la donación del medicamento de Demarchi al Hospital Italiano 
en el año 1900.


Encontré errores en diversas páginas web incluso en las de la propia Química Estrella,

Si hubiera algún error en mi texto contáctense y de corroborarlo éste o éstos, serán corregidos.

Hasta un próximo post.

Negocios Antiguos: Cigarrillos Monterrey (aprox 1850-1922) Café Gérad (1922-30') Casa Mayorga (1930) (2)


Palacio Elortondo de Alvear
La esquina donde nació el primer porteño que fue paraguayo.  En el palacio se celebraban fiestas de carnaval que fueron famosas

Fue un palacio, una antigua residencia de estilo neogótico que se encontraba en el cruce de la Avenida Corrientes y calle Florida, en el barrio de San Nicolás de la Ciudad de Buenos Aires.  En 1994 sufrió una remodelación que la modificó quitándole su belleza original y se instaló allí una sucursal de una conocida cadena de hamburgueserías.  Pero antes de haber sido un palacio había sido una esquina histórica, aquí nació el primer porteño.


Antes y después de la conocida esquina Av Corrientes y Florida

Foto publicada por diversos sitios


El Palacio

El edificio fue construido para el terrateniente y coronel bonaerense Carlos María Juan de Alvear Fernández (1850-1928) y María de las Mercedes Margarita Elortondo Armstrong (1859-1940), quienes se casaron el 19 de mayo de 1882 en la iglesia de La Merced, en  Reconquista 207.

Fue una de las primeros palacios de Buenos Aires, y una de los más lujosas de su época.  No se conoce la identidad de quien diseñó el edificio, algunos sostienen que fue el ingeniero y arquitecto inglés Edward Taylor.  Pero la casa fue hecha entre 1870 y 1880, y Taylor murió en 1860.


Solar histórico

El palacio se edificó sobre lo que fue un solar histórico, terreno cedido por el fundador de la ciudad, el adelantado Don Juan de Garay a la única mujer que llegó con él en su expedición en 1580: Ana Díaz.  Una placa de bronce en la fachada por avenida Corrientes, la recuerda.

Ana Díaz,  única mujer entre 65 hombres, paraguaya


La fundación de Buenos Aires

Buenos Aires  fue fundada dos veces. La primera en 1536, la segunda en 1580.  La primera fundación de Buenos Aires había fracasado. Don Pedro de Mendoza el 3 de febrero de 1536 fundó la ciudad de Nuestra Señora de los Buenos Aires.  Pero los constantes ataques de los indios querandíes, la falta de alimentos y la aparición de enfermedades obligaron a los conquistadores a abandonar el lugar y la corona española ordenó su despoblación en 1540.

El 11 de Junio de 1580, Juan de Garay, al mando de una expedición, procedente de Asunción del Paraguay, realizó la Segunda Fundación de Buenos Aires, acompañados por 66 mancebos paraguayos, 1.500 indios guaraníes, una mujer llamada Ana Díaz, junto a animales vacunos, caballos, ovinos y aves de granja.

Garay fundó la ciudad con el nombre de Trinidad, en referencia al día en que fondearon en el Riachuelo, Domingo de la Santísima Trinidad en el calendario católico, dejando la denominación de Santa María de los Buenos Aires para el puerto. 

El asentamiento de Garay se dispuso en un área que no coincidía con la de su antecesor, ya que Garay eligió la actual Plaza de Mayo como lugar para fundar la ciudad.  En el terreno elegido, que resultaba amplio y elevado junto al río, se instaló el fuerte donde hoy está la Casa de Gobierno, la plaza principal y a su alrededor entregó terrenos a los colonos y religiosos.

Según la normativa española, la ciudad se diseñó con 15 cuadras de ancho por 9 de fondo, un total de 136 manzanas. Luego se establecieron huertas, quintas y estancias para los pobladores de la época. Se dice que en cercanías de la actual Plaza de Mayo, se plantó el Palo de la Justicia.

Foto tomada del sitio http://colabora.andaluciayamerica.com/catalogo/la-fundacion-de-buenos-aires-1910-1924 si molesta su divulgación contactarse y la misma será removida


El resto de la ciudad fue loteada y entregada a quienes habían acompañado la fundación.  Se contemplaba la construcción de un hospital que se llamaría “San Martín”, en honor el patrono elegido para la ciudad.  

Los límites del loteo estaban circunscriptos en lo que hoy son las avenidas Independencia, Córdoba, las calles Libertad y Salta y el río.  

Juan de Garay  le había otorgado el lote número 87 a Díaz, el predio medía 300 varas y estaba ubicado en la esquina de Av. Corrientes y Florida, donde luego fue construido el palacio.

Ana Díaz era la mujer de Juan de Garay, paraguaya, primera mujer fundadora y considerada la "abuela de los porteños". Era decidida y temperamental, fue capaz de hacer valer sus razones personales ante el fundador para que la incluyera entre los integrantes de la expedición.  Dejó su tierra natal embarazada de Garay y dio a luz al primer porteño que se llamó Juan Martín Garay, quien nació en esa esquina. 

Se casó en Buenos Aires con Juan de Garay.  Éste llamó al actual Partido de Tigre "Valle de Santa Ana" en honor a Ana Díaz.

Después de la muerte de Juan de Garay (1583), Ana instaló en su casa una pulpería que comercializaba sal, azúcar, chicha y charqui. 

El escritor paraguayo Hugo Rodríguez Alcalá, en su libro “Romances de la conquista” escribió: 

“Ana Díaz se llamaba la única mujer pionera que viajaba en la flotilla.  Hoy mucho se la recuerda. Y cinco siglos no olvidan donde tuvo su vivienda fue entre Florida y Corrientes o por lo menos bien cerca de esa esquina bien famosa. Y en Asunción, de donde era, casose más de una vez esta doña Ana asunceña.”

En la actualidad la estación del Premetro, en Villa Lugano, y un monumento en Parque Lezama, llevan su nombre.

Después de ser el lote entregado por Garay a su mujer y después de ser un palacio, fue una esquina comercial.


Fábrica de cigarrillos Monterrey


Luego de que viviera allí el matrimonio para el cual fue concebido el edificio, en la segunda mitad del siglo XIX, fue destinada a local comercial en la planta baja y a vivienda particuar en el piso superior. 

Funcionó allí la cigarrería Monterrey, que tenía la particularidad de exhibir a las mujeres trabajando por medio de vidrieras enormes que daban a la calle.  La gente se paraba a observarlas.


Objeto de mi colección 

Figurita de esta cigarrería (fecha estimada posterior a 1850 y antes de 1822, año en que abrió allí un café)



Café de Gérard


En 1922 se instaló en esa esquina el Café de Gérard o el Bar Inglés. Su dueño, un ingles, llamado Eugenio Gerard. 

Musical y politizado.  Se lo recuerda como café de las 4 P, porque a él asistían "políticos, periodistas, poetas y proxenetas", y habría sido uno de los primeros de Buenos Aires en donde se escuchó jazz por primera vez.

Muchos periodistas iniciaban su recorrido noctámbulo en La Helvética.  Este lugar fue el primero de la zona céntrica, donde tocó una orquesta de jazz.


Casa Mayorga de Pedro Oscar Mayorga 


A fines de la década de 1930 estaba instalada en la esquina que nos ocupa el local la prestigiosa Casa Mayorga, especializada en artículos de cuero. Este comercio se mantuvo durante décadas, hasta que finalmente cerró.


En ambas fotos es la esquina de la izquierda que tiene balcón curvo

Foto tomada del sitio http://bairescolorsepia.blogspot.com.ar/2010/08/asi-se-veia-vii.html si molesta su utilización contactarse y la misma será removida


Foto publicada por diversos sitios



Foto del Museo de la Ciudad, en el sector inferior izquierdo se ve el cartel de Casa Mayorga, más adelante el diario Alemán



Objeto de mi colección 

Billetera de cuero


En 1989 llegó a la Argentina la cadena de hamburgueserías Burger King, que instaló en Buenos Aires sus primeras sucursales, adquirió la antigua residencia y llevó adelante una remodelación que eliminó la mayor parte de los ambientes y la fachada originales. La sucursal fue inaugurada en diciembre de 1994, con un festejo que fue conducido por el conductor televisivo Julián Weich, quien fue nombrado "padrino del edificio".

Foto publicada por diversos sitios

En 2007 el local fue cerrado temporalmente, mientras se llevaron adelante reformas realizadas por el estudio Verardo.  La restauración de fachada estuvo a cargo del estudio del arquitecto Máximo Thibaud

La residencia de Alvear y Elortondo es uno de los pocos ejemplos de arquitectura neogótica que ofrece la ciudad de Buenos Aires, junto a la sede de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, en la Avenida Las Heras.

Este edificio originalmente carecía de ochava, teniendo en su esquina el acceso al local comercial, con dos puertas separadas por una columna esquinera que en la actualidad se encuentra modificada y angostada para permitir un espacio más amplio de circulación.

El acceso a la residencia del piso superior se realizaba por la escalera revestida en mármol que fue conservada con la remodelación de 1994, y llevaba a los dormitorios.

Con la reforma de 1994 poco quedó del frente. Se conservaron solamente la balaustrada del piso superior y parte de los arcos que adornaban las marquesinas del comercio y enmarcaban las ventanas de la residencia.

En cuanto al interior, se construyó un pequeño entrepiso y el espacio del comercio fue realizado a nuevo, para instalar tanto las mesas y el mostrador de atención, el espacio de la cocina y los cuartos para empleados. La escalera original fue reemplazada por una doble escalera moderna, aunque se mantuvieron las rejas decorativas y las columnas de estilo jónico.

Aún se ven las molduras decorativas que enmarcan puertas y ventanas.  Se conservaron los vitrales que adornan el techo.

 

Foto tomada del sitio https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Buenos_Aires_-_San_Nicol%C3%A1s_-_Palacio_Alvear-Elortondo_(interior).jpg si molesta su utilización contactarse y la misma será removida


Hasta un próximo post.

jueves, 11 de mayo de 2017

44 Bar Notable La Biela (1850-sigue abierto) (5) ex La Pulpería del Vasco Michelena ex Café La Veredita ex Aero Club Bar


La Biela 

El más antiguo de la Ciudad, a pesar del nombre, un lugar distinguido

En 1999 el Café La Biela fue declarado Lugar de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires



Av. Quintana 600 (en la esquina de Quintana y Roberto M. Ortiz), Recoleta 

En un tiempo no todos podían entrar a esta confitería de Recoleta, exigía elegancia y “pertenecer”. 

Ya no es un bar para "playboys".

Sigue siendo un lugar de encuentro y por ella pasaron varias generaciones de argentinos, siempre atrajo a políticos, escritores, artistas, actores y celebridades.

Ubicado en una de las esquinas más lindas del barrio de la Recoleta, a cien metros de la Iglesia del Pilar y del Cementerio. 

La Biela, llamada así desde 1942, tuvo otros nombres a lo largo del tiempo.
A mediados del siglo XIX Recoleta era una zona de tierras de cultivo y en el sitio que hoy ocupa el café había un almacén de ramos generales llamado La Pulpería del Vasco Michelena.
En 1850 se inagura en esa esquina un pequeño cefé, conocido como La Veredita.
Entre la década del 30' y los primeros años de los 40' fue el Aero (club) Bar debido a su popularidad entre los miembros de las cercana Asociación Civil de Pilotos Argentinos liderada a inicios del siglo XX por Jorge Newbery.
Luego pasó a llamarse La Biela Fundida (Roberto “Vitito” Mieres, en una “picada” automovilística, a principios de los 40, había fundido una biela justo en la esquina de Quintana y Junín, donde se reunían por entonces los jóvenes “tuercas”).

La Biela adquirió su actual nombre en 1950, cuando se convirtió en un lugar de encuentro de los amantes del automovilismo, incluyendo al "Chueco" Juan Manuel Fangio (pentacampeón del mundo en Fórmula 1 (hasta que tras su muerte -casi medio siglo después - en el 2003- fue superado por Michael Schumacher), y para los amantes de este deporte.

Por sus mesas desfilaron Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo, Julio Cortázar, "Manucho" Mugica Láinez, Pepe Iglesias, Guy Williams, Analía Gadé, Dalmiro Sáenz, Miguel Briante, "Landrú", Martha Mercader, entre otros.


Emoción de caminar la misma vereda que caminaban Borges, Bioy, Cortázar. A lo lejos se ve la figura de Oscar Gálvez

Hermoso homenaje

Lo primero que vi al ingresar, me dieron ganas de persignarme 

(la biela tallada en cada silla)

El enorme salón es uno de los espacios más espaciosos que ofrece un bar en Buenos Aires.

Mesas separadas que favorecen la intimidad y las conversaciones.

El mozo que me atendió con experiencia, un canchero respetuoso. Me encantó.

Bielas por todos lados


Foto de Bioy con los mozos y un señor sin moño que a mi entender debió ser uno de los dueños del lugar

Mesas redondas o cuadradas, en el salón o en la terraza bajo el histórico gomero en la plaza, lo importante es pasar por La Biela, conocerla, disfrutarla.


Desayuno para dos...normal, nada especial

Mi ristretto intenso


El quiosco de diarios en la esquina de La Biela

Aquí se enteró Bioy que en Suiza había muerto su amigo Jorge Luis Borges

Lo cuenta él mismo

Anécdota que Bioy cuenta en primera persona

"Almorcé en La Biela, con Francis. Después decidí ir hasta el quisco de Ayacucho y Alvear, para ver si tenía Un experimento con el tiempo. Quería un ejemplar para Carlos Pujol y otro para tener de reserva. Un individuo joven, con cara de pájaro, que después supe que era el autor de un estudio sobre Eddas que me mandaron hace meses, me saludó y me dijo, como excusándose: "Hoy es un día muy especial". Cuando por segunda vez dijo esa frase le pregunté: "¿Por qué?". "Porque falleció Borges. Esta tarde murió en Ginebra", fueron sus exactas palabras. Seguí mi camino. Pasé por el quiosco. Fui a otro de Callao y Quintana, sintiendo que eran mis primeros pasos en un mundo sin Borges. Que a pesar de verlo tan poco últimamente yo no había perdido la costumbre de pensar: "Tengo que contarle esto. Esto le va a gustar. Esto le va a parecer una estupidez". Pensé: "Nuestra vida transcurre por corredores entre biombos. Estamos cerca unos de otros, pero incomunicados. Cuando Borges me dijo por teléfono desde Ginebra que no iba a volver y se le quebró la voz y cortó, ¿cómo no entendí que estaba pensando en su muerte? Nunca la creemos tan cercana. La verdad es que actuamos como si fuéramos inmortales. Quizá no pueda uno vivir de otra manera. Irse a morir a una ciudad lejana… tal vez no sea tan inexplicable. Cuando me he sentido muy enfermo a veces deseé estar solo: como si la enfermedad y la muerte fueran vergonzosas, algo que uno quiere ocultar".
Yo, que no creo en otra vida, pienso que si Borges está en otra vida y yo ahora me pongo a escribir sobre él para los diarios, me preguntará: ¿Tu quoque?.

En Descanso de Caminantes
Sudamericana, Buenos Aires

Pudieron coexistir en La Biela integrantes del mundo de los fierros, intelectuales que protagonizaron el boom de la literatura latinoamericana de los años 60', referentes del arte pop, grupos de músicos de la nueva ola, exponentes de la música culta experimental contemporánea, empresarios, sindicalistas, terratenientes, políticos, cirujanos, productores rurales, señoras de alta sociedad, banqueros, padres de familia, gente del espectáculo, militares, visitantes del país.

En sus paredes una pintura naif de Anikó Szabó, fotos de Julio Cortázar, Marylin Monroe, Carlos Gardel, John Lennon y Oscar "Ringo" Bonavena (algunas están de más). 

En 1983 Aniko inauguró la “Exposición Urbana de Anikó Szabó”, en la terraza del bar La Biela para una conocida marca de whisky. 

La Recoleta tuvo su pasado bravo, cuando los problemas entre guapos hacían que las fiestas de la Virgen del Pilar terminaran en sangre.

La Biela atrajo un público heterogéneo y en el Cementerio también  descansan los protagonistas de nuestro pasado absurdo, contradictorio, valeroso, traicionero, genial, heterogéneo.  

Como señoritos ingleses en la Biela se aplaudió con dignidad un gol hecho a un arquero argentino en un mundial y se festejó con moderación cuando se le ganó a otra selección.

Discépolo encontró inspiración en sus mesas que nunca preguntaron, aunque era asiduo visitante de otro Bar Notable (Los Galgos).






Objetos de mi colección








Cenicero

Sobre de azúcar

Servilletas (3)


Una esquina verdaderamente porteña o una falsa londinense, como quiera verse.


Hasta un próximo post