Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

lunes, 31 de octubre de 2016

Palacio Sarmiento Palacio Pizzurno (1893) Noche de los Museos 2016


Noche de los Museos 2016

Palacio Sarmiento o Palacio Pizzurno 


El edificio fue inaugurado en 1893 e inicialmente albergó los tribunales de Buenos Aires, hasta la finalización de la construcción del Palacio de Justicia en 1910, frente a la Plaza Lavalle.


Pizzurno 935 Ciudad de Buenos Aires


El Palacio Sarmiento, más conocido como Palacio Pizzurno y sus alrededores son Monumento Histórico Nacional de la Argentina desde el 13 de enero de 2006.


Se lo conoce popularmente con el nombre de la calle sobre la cual está ubicado (tanto la calle como el palacio reciben su nombre en homenaje el educador Pablo Pizzurno). 



Construcción

La construcción del Palacio Sarmiento se llevó a cabo entre 1886 y 1888 según un proyecto del arquitecto argentino Carlos Adolfo Altgelt (hijo de alemanes), quien contó con la colaboración de su primo Hans Altgelt.


La sede del Ministerio de Educación muestra una combinación de estilo francés con reminiscencias versallescas (como lo demuestran sus mansardas), con toques germánicos (severidad en las líneas, producto de la educación del constructor).

El atlante que te mira recio


Historia


Los terrenos delimitados por las calles Córdoba, Callao, Montevideo y Marcelo T. de Alvear eran propiedad del comerciante español Juan Antonio Rodríguez.

Petronila Rodríguez de Rojas los heredó de su padre.  Tras la muerte de Petronila en 1882, se dio a conocer su testamento en el cual manifestaba su intención de donar dicho terreno a la ciudad, con la condición de que se construyera allí un templo, un asilo, y una escuela para setecientas alumnas. La escuela debería funcionar en un edificio de tres pisos, y estaría equipada con un museo y biblioteca. Solicitaba que se impusiera su nombre a dicha escuela.

No se cumplió su voluntad.  La escuela pedida fue localizada en frente, en una casona que se encontraba en lo que hoy es la intersección de las calles Capdevilla y Paraguay (actualmente hay una estación de servicio), luego trasladada a Junín y Paraguay.  Sólo ocupó por un breve período su lugar original, antes de desaparecer definitivamente en 1903.  En 1934, se impuso el nombre de Petronila Rodríguez a una escuela del barrio de Parque Chas, como para cumplir en algo la voluntad de Petronila.

 Andonaegui 1532 CABA No es lo que tenía pensado Petronila


El edificio que se construyó en el terreno donado por Petronila está hoy ocupado por el ministerio (oficinas y salón blanco) y a la derecha la biblioteca. 

Sus alrededores fueron vendidos, se abrieron plazas, la Jardín de los Maestros (frente al ministerio) y la plazoleta Petronila Rodríguez (en frente, cruzando Paraguay).

El Pizzurno en construcción (1890) Wikimedia 

Entre 1903 y 1978, el Palacio Pizzurno fue sede del Consejo Nacional de Educación.

En 1961, durante los festejos por el 150 Aniversario del nacimiento del presidente Domingo Faustino Sarmiento, se le impuso al edificio su nombre.


En 1980, el palacio fue Consejo Nacional de Educación fue remodelado.  Las obras estuvieron a cargo del arquitecto Félix Ruiz Martínez que reorganizó el estacionamiento, reacondicionó y modernizó del interior del edificio.  Las reformas se hicieron teniendo en cuenta el nuevo uso de la edificación como sede del Ministerio de Educación, se lo dotó de salas de reuniones, talleres y salones de actos.

Pinacoteca

El Ministerio de Educación guarda un tesoro artístico casi desconocido: 284 obras de célebres pintores argentinos que hasta no hace mucho no eran exhibidas al público.

No es usual que los edificios públicos guarden en su interior colecciones de arte tan valiosas en despachos de funcionarios.

La colección está integrada por obras que van desde comienzos del siglo XX hasta la década del 50.

La pinacoteca surgió de un núcleo de obras que tenía el desaparecido Museo Escolar.  Esta institución funcionó en la década del 30 y dependía del Ministerio de Educación.  Su director les había pedido a sus amigos pintores que le regalaran alguna obra. Sus amigos eran Raquel Forner y Antonio Berni, entre otros.

La desaparición del Museo Escolar ocurrió en 1937 y la colección no tuvo un lugar fijo para ser exhibida.

En 1994, no había inventario y no se sabía cuántas obras tenía el ministerio. Luego de hacer una clasificación e incluirlas en un catálogo la colección fue valuada y asegurada.

Ese catálogo fue publicado en 1997.  Luego reimpreso y actualizado tres años más tarde.

Además de catalogar las obras, la curaduría puso en marcha un taller de restauración, donde dos especialistas han recuperado parte del material.

Pese a la clasificación, la totalidad de las obras de arte del Ministerio de Educación nunca fue exhibida en público hasta el año 2000.

La pinacoteca que alberga obras de Fernando Fader, Raúl Soldi, Benito Quinquela Martín, Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino, Eduardo Sívori, entre otros cotizados artistas nacionales.

La mayoría de las pinturas fueron donadas por los propios artistas o sus familiares.

Si bien pertenecen al patrimonio público la pinacoteca sólo la pueden ver funcionarios, visitantes del Ministerio de Educación y escuelas.  Por todo esto es una buena oportunidad concurrir durante La Noche de los Museos.

Hay dos obras que se destacan. Una, la única obra de Berni de la colección, usualmente se encuentra en un despacho de un funcionario.  Durante la muestra se la colocó en un hall.  Se trata de la "La niña del balón", de 1937.


 La otra obra valiosa es "Cabeza de mujer", de Raquel Forner -1929-.




Quinquela Martín

Lía de Yrurtia, la esposa del gran escultor Rogelio Yrurtia e hija del maestro de aquél, Lucio Correa Morales

Lía Correa Morales  https://museoyrurtia.cultura.gob.ar/

Fernando Fader

Fernando Fader









"La iglesia de la boca", de Víctor Juan Cúnsolo, de 1930 

"Paisaje", de Alfredo Guttero, de 1929


La Biblioteca de maestros




No puede ser más bella


Salón blanco

Murales





Arte efímero en papel






Obras de Claudio Gallina







Hermoso lugar, muy buena la visita guiada.  


domingo, 30 de octubre de 2016

Noche de los Museos 2016 Palacio Noel actual Museo de Arte Hispanoamericano (1920)


Noche de los Museos 2016
Palacio de la famila Noel
Actual Museo Fernández Blanco de Arte Hispanoamericano

Residencia construida en 1920 por el arquitecto Martín Noel donde funciona desde 1937 el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco, primer museo privado de la república Argentina.



En lo que es hoy el Museo Fernández Blanco vivió la familia Noel, por eso se lo conoce como Palacio Noel.

Reúne objetos artísticos y culturales coloniales de dos colecciones privadas, las de el propio Noel y las de Fernández Blanco, que vivió en otra propiedad.

Suipacha 1422 Retiro

Los primeros coleccionistas argentinos se inclinaron por los objetos relacionados con la genealogía (títulos de hidalguía, escudos de armas y archivos epistolares, retratos antiguos o conmemorativos, de antepasados y figuras trascendentes).  Luego, otros optarían por lo colonial.

Isaac Fernández Blanco Suárez (1862-1928) hijo de Isaac Fernández Blanco Rodrigo (1818-1867) un rico hacendado de Corrientes instalado en Buenos Aires a mediados del siglo XIX.

El futuruo mecenas nació Buenos Aires el 17 de octubre de 1862. Tuvo temprana vocación por la ingeniería pero eligió la música, viajó a Francia a perfeccionar sus estudios de violín con Eugenio Isaye.

En Francia reunió una colección única de violines con varios Stradivarius y Guarnieri, más violas y violonchelos antiguos.  El coleccionismo de Isaac Fernández Blanco se incrementó al acceder a la herencia de su padre en la década de 1880.

Casado con María Reyna con quien tuvo tres hijas: Lía, Nair e Ilbe.  Murió Lía, su hija mayor y le dedicó algunas de sus más importantes obras.

Luego del drama volvió a Buenos Aires en 1900 con su familia y emprendió la refacción de la casa paterna, en la calle Victoria -hoy Hipólito Yrigoyen- 1418, con veintiséis cuartos que fueron acondicionados para contener sus colecciones que ya se habían hecho famosas.

Victoria (hoy, Hipólito Yrigoyen) 1418


Con el tiempo sustituyó su obsesión por los instrumentos musicales, por los históricos y el arte antiguo de América.  Por medio de compras fue rescatando abanicos, peinetones, documentos, iconografías, mobiliarios y platerías virreinales. Tuvo gente contratada para recorrer Argentina, Bolivia y Uruguay y adquirir objetos como Túbal C. García, su comprador en Bolivia y el noroeste argentino.  La Iglesia, al renovar templos, los anticuarios y las casas de remates hicieron negocios con Fernández Blanco vendiéndole piezas raras. También viajaba para comprar objetos. Todo este enorme acervo de muebles, pinturas y platería ocupó las salas de la casa de calle Victoria convertida en museo particular que podía visitarse los días jueves.  También recibió donaciones espontáneas, pues las familias criollas ya no sólo buscaban vender bien sus antigüedades sino que aspiraban a ubicar las mismas en un lugar prestigioso para la posteridad.

Fernández Blanco organizó conciertos de cámara que estuvieron a cargo de grandes intérpretes y asimismo instituyó becas para jóvenes sin recursos en memoria de su hija Lía.

Desde la década de 1910, la mansión de los Fernández Blanco recibía visitantes nacionales y extranjeros.

Naïr, se encargaba de las visitas guiadas.


Naïr Mercedes Fernández Blanco Reyna de Gowland (1890-1961)


En septiembre de 1921, Fernández Blanco trasladó su familia a otro domicilio y abrió su casa como museo permanente para toda la comunidad.

En 1922  ya mal de salud vendió el edificio a la Municipalidad de Buenos Aires y donó la totalidad de su colección a dicho gobierno, inaugurándose como museo municipal el 25 de mayo de ese año.
La venta se hizo en 350 mil pesos -pagaderos en cinco cuotas anuales-.

Permaneció como director honorario hasta 1926, cuando su salud lo obligó a retirarse del cargo, aunque continuó acrecentando la colección del museo hasta 1928, año de su fallecimiento, adquiriendo obras de arte de forma particular para luego donarlas a la institución.

Su yerno y sucesor en el cargo, el Dr. Alberto Gowland, continuó su obra de coleccionismo de arte virreinal. Al final de sus gestiones, el Museo de Arte Hispanoamericano contaba con más de 9.500 piezas de los siglos XVI al XX.

En 1936 sus piezas pasaron a la casa de la calle Suipacha que había diseñado para sí el arquiecto Noel.

Pero si bien el arte virreinal encontró su espacio ideal en el edificio de calle Suipacha, Buenos Aires aún carece de un espacio dedicado a difundir, proteger y exhibir las expresiones culturales de uno de los períodos más trascendentes de su historia política y social (1850 a 1920, el proceso de formación intelectual y geopolítica del país).

En 1947, por decreto del año 1943 sobre especificación de los museos, la colección hispanoamericana del Museo Fernández Blanco se trasladó al fundado por Noel.

En cumplimiento del mismo decreto, se derivó la colección de instrumentos musicales de Fernández Blanco al museo del Teatro Colón; los objetos históricos al Museo Saavedra y las colecciones de arte español de Noel y Fernández Blanco al entonces recién fundado Museo Larreta.

En 1963, el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco volvió a acrecentar su patrimonio gracias al legado de Celina González Garaño, más de 750 piezas de arte colonial americano.

En 1972, su cuñada, María Teresa Ayerza de González Garaño, a la muerte de su esposo Alfredo, cedió parte de su colección de arte jesuítico-guaraní. La donación se completó a su muerte, en 1989, con un importante legado de imaginería, pinturas y mobiliario coloniales.

Muchas donaciones y legados se destacaron en las últimas décadas, no en número pero sí en calidad, como las de Ricardo Braun Menéndez (1967), Fiat Concord (1970), Pedro San Martín (1975), Max R. Von Buch (1978), Mario Hirsch (1983), María A. Alcorta de Waldorp (1997), la familia Angli (2002) y las sucesivas donaciones de las hermanas Mabel y María Castellano Fotheringham en los años 1994, 1998 y 2003, entre otras de gran valor.

La adquisición de obras con fondos municipales fue otra manera de acrecentar el patrimonio. Durante las décadas de 1960 y 1970, como consecuencia del Concilio Vaticano II, las antiguas iglesias y conventos argentinos llevaron a cabo grandes modificaciones en sus templos, propiciando la venta de parte de su patrimonio artístico colonial. La oportuna intervención del entonces director del Museo, el profesor Héctor Schenone, permitió rescatar del mercado algunas piezas fundamentales de la imaginería virreinal, así como valiosos ejemplares de mobiliarios y platerías religiosos.


Noel

Hacia 1880 la inmigración europea cambió el perfil económico y social de la Argentina especialmente, el de la ciudad portuaria Buenos Aires.

Para 1914, la mitad de los habitantes de la metrópoli eran extranjeros. Las presiones de los sectores populares y medios de la sociedad, en su mayoría inmigrantes, y el sufragio universal pusieron fin a la primera etapa conservadora.

Desde mediados del siglo XIX la alta burguesía argentina buscó la modernidad  en el estilo europeo. En los niveles populares, la cultura criolla se vio rápidamente reemplazada por tradiciones europeas. Desde algunos grupos de intelectuales se intentó frenar ese avasallamiento.

La ruptura se generó desde el sector literario, con figuras como Ricardo Rojas, Rubén Darío y Manuel Ugarte.  Surgió así lo que se denominó “primer nacionalismo”. Esta nueva ideología pretendía la recuperación y difusión de las tradiciones y las artes ibéricas.

El impulsor más destacado del área universitaria fue Martín Noel, arquitecto argentino graduado en l’Ecole Specialle d’Architecture de París. Defendía lo hispánico contra el neoclasicismo francés que había calado hondo en nuestro país, contrariamente a lo que su formación indicaba.

Regresó al país en 1914, hizo viajes de investigación y excavaciones por España, Bolivia y Perú, fue uno de los teóricos más destacados de este nuevo movimiento arquitectónico, desprendimiento artístico del pensamiento nacionalista.

En la gran mayoría de sus obras aplicó los fundamentos estilísticos de su ideología.

Dentro de sus creaciones más destacables se encuentra la construcción de su propia casa, inaugurada en 1922, que compartió con su hermano, el Dr. Carlos Noel (que fue Intendente de la ciudad).

Su diseño, de inspiración barroca, es una notable conjunción de elementos españoles, que se evidencia en sus jardines andaluces, con balcones miradores y frontis a la manera de retablos. Su formación francesa no le permitió evadir algunos rasgos neonormandos en el ábside de la capilla, por ejemplo.



La familia Noel habitó la casa por escaso tiempo, pues en 1936, debido a su elevado costo de mantenimiento, decidió venderla a la comuna por un monto simbólico que incluía la mayor parte de la colección de arte hispanoamericano y español que Martín había adquirido en sus viajes: pintura cuzqueña, muebles españoles y virreinales de estilo frailero, imaginería y cerámica española, más todos los elementos arquitectónicos antiguos adosados a la mansión como parte de su terminación: puertas de iglesia, retablos, balcones limeños y otros.

Con la base de este patrimonio se fundó el primer museo que funcionó en la residencia y fue conocido con el nombre de Museo Colonial.

En 1943 por el decreto anteriormente mencionado, se unificaron las colecciones del Museo Fernández Blanco y del Museo Colonial, eligiéndose el Palacio Noel como única sede por el concepto arquitectónico de su edificio y por su capacidad.

A partir de 1947 se denominó Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco, cumpliendo con la cláusula de la donación de Isaac Fernández Blanco que establecía el nombre que debía llevar el museo.

El museo está formado por dos cuerpos, articulados por un generoso jardín que contiene árboles excepcionales. 

Noel hizo el casco de estancia El Acelain, en Mar del Plata para Enrique Larreta, demostró su dominio de un estilo inspirado en la arquitectura andaluza con influencia árabe.


Este fuerte gesto de acercamiento a lo hispánico no tuvo seguidores de importancia. Los palacios que se siguieron construyendo, se hicieron con lineamientos del neoclasicismo francés.

Exterior

A mitad de cuadra




El frente

Entrada




Platería 










Objetos varios



Arte




Ropa




Jardín









Árbol antiguo de raíces inmensas



El aljibe

Porcelana y muebles 





Puerta y baúles




Mi síntesis de lo visto

Lamento mucho que no haya habido visita guiada. Uno se pierde mucho así. 
Lo que sucede en los jardines de todos los museos para esta época me parece intrascendente. Los espectáculos no son buenos.


Oliverio y Norah


Antes de ir al museo lo único que sabía era que Oliverio Girondo y Norah Lange habían vivido al lado (Suipacha 1444). Pero tenía dudas. No sabía si habían unificado las propiedades. Al entrar pregunté.


Norah Lange

Lamentablemente no supieron responderme las personas que repartían folletos en la entrada. Ni sabían quien había sido Girondo ya que pronunciaron "Giroldo". 

Una señora de Los Amigos del Museo supo contestarme.  Me confirmó que la casa de los Girondo era la de al lado, pero me advirtió que no podría verla porque estaba en refacción. Queda para otra oportunidad. 

El sector que da a  la biblioteca está unido a la casona en la que vivieron el poeta Oliverio Girondo y su mujer, la escritora Norah Lange, de la que varios escritores de la época estuvieron enamorados, incluyendo Borges y Leopoldo Marechal.  

Breve síntesis de la vida de ambos escritores a los que les dedicaré un post aparte. 

1926 Norah Lange conoce a Oliverio Girondo
1933 Oliverio y Norah habitan en la casa de la Calle Suipacha 1444, que recién compran en 1954.
1967 Oliverio muere en Buenos Aires
1970 Norah abandona la casa de la calle Suipacha y dona al Museo de Arte Hispanoamericano “Isaac Fernández Blanco” cerca de 5000 libros pertenecientes a la biblioteca de Oliverio.


Algo raro en el jardín

Mi visita fue durante La Noche de los Museos, es decir el sábado 29 de octubre de 2016. Suelo ir a los museos con algo de información como para no perderme detalles, pero no con un estudio completo de lo que albergan para sorprenderme. 

Al otro día, el domingo 30 a la noche estaba buscando información para completar este post y lei un tweet de una persona que hablaba  de espíritus en el museo y descreí.


  • En 1928, el entonces presidente de Estados Unidos, Herbert Hoover, fue alojado en la residencia y declaró haber escuchado lamentos durante la noche. Los miembros de su comitiva juraron haber visto una figura que paseaba cerca del aljibe.



  • Oliverio Girondo y Norah Lange decían haber visto “algo”.  Corrían los años ’40 cuando contaban anécdotas de presencias extrañas.  Cuando iba Manuel Mujica Lainez, nunca quería quedarse solo.

La casa del escritor


  • Según empleados con muchos años en el museo, los sucesos misteriosos se acrecentaron en los años anteriores al atentado a la embajada de Israel, ocurrido el 17 de marzo de 1992.

En 1988 en un lapso de pocos meses, murieron varios empleados.

La madre de una de las personas fallecidas consultó con un vidente quien preguntó si había algún cuadro de una mujer desnudo allí. Los empleados pensaron que no.  Luego preguntó si todas las afectadas se llamaban María. Pero tampoco parecía ser ése el caso. Después chequearon mejor, y aunque las llamaban de otra manera, María era el primer o el segundo nombre de todas ellas.

"La pelirroja es la próxima", sentenció la vidente, según nota de LA NACION.  Pero no era posible. Ninguna de las Marías restantes tenía el cabello de ese color. Pero una de ellas había teñido de rubio su cabellera roja.

En medio de la desesperación, un empleado recordó el cuadro de María Magdalena, el más antiguo de la colección, de 1623. En él, la santa se flagela semidesnuda frente al crucifijo.

El adivino no tenía dudas. Dijo que el autor de la pintura era el causante de las desgracias, ya que el nombre que figuraba en el cuadro era falso.

"Verificamos con expertos la autenticidad de la obra", dice López Méndez. No dice si subsanaron el error. "Igualmente, después del episodio con el vidente, el maleficio se paró".
  • En enero de 1989, el Ballet Hispania de Graciela Ríos Sáiz ensayaba en el patio cuando apareció una figura femenina que se desvaneció en el aire.

 Graciela Ríos Sáiz

En el verano de 1989 hacía un show con su ballet junto al aljibe del jardín del museo. Era la época de los cortes de luz,  Al atardecer, esperaban que volviera la electricidad en los bancos del patio.

La bailaora dice que, de pronto, ella y una compañera vieron una especie de objeto inmenso, que brotaba de una bañera al fondo del jardín y se elevaba hasta la copa de los árboles.  Tenía consistencia de nube, era opaca. Pero sucedió algo que llenó de terror a Graciela. De repente, la figura desapareció y apareció del otro lado de la hilera de árboles.

Víctor Jara, encargado del edificio al momento de la nota de LN (2005) cuenta que su suegro lo antecedió en el puesto, y esa noche se apresuró a bajar al jardín, cuando oyó los gritos de las bailarinas.  Cuenta que el perro guardián de su suegro salió ladrando con mucha energía pero volvió a la casa asustado y con la cabeza gacha. No encontraron nada extraño en los jardines esa noche.

  • Para los vecinos siempre pasaron cosas raras en esa cuadra y, más aún en la propiedad.  Muchos aseguran haber hablado con un fantasma que se describe como una joven de 17 años, no sé por qué la asocian con una chica muerta de tuberculosis que vivió en el lugar cuando el terreno pertenecía a la parroquia del Socorro, a inicios del siglo XIX, pero los datos no cierran. Si el terreno era de la iglesia, entonces la chica no pudo haber vivido ahí. Su existencia consta en actas, dicen, pero esto no lo corroboré aún.  Lo que pudo haber pasado es que ese lugar fuera un camposanto, este dato no lo tengo chequeado, pero era común que las iglesias en aquella época tuvieran un terreno al lado donde se enterraban los muertos, eran épocas en que todavía no existían los cementerios.
Otros cuentan otras anécdotas.  Como la de una pareja había salido de un bar una noche de primavera. Bajaban por la barranca de Suipacha, entre Arroyo y Libertador y vieron a un joven que paseaba su mascota y se dirigía hacia ellos, por el medio de la vereda. De un instante al otro, el muchacho se había esfumado.

Un periodista de LA NACION dijo que varios vecinos tuvieron experiencias similares pero que por alguna razón se negaron a dar su testimonio.

Algunos hablan de la araña de cristal cuyos caireles sonaban solos y hasta respondían preguntas en un depósito.
  • El museógrafo Patricio López Méndez trabajó allí muchos años. En un verano de mediados de los 90, trabaja con su equipo en el montaje de una muestra. Estaban en un salón del subsuelo del Palacio Noel, o pabellón central, cuya puerta da al jardín.
"Vi a través de la puerta a una persona vestida de negro, que pasó para el fondo. Fuimos a buscarla, por miedo a que se hubiera escondido en algún recoveco para robar más tarde -relata López Méndez a LA NACION-. Tan seguro estaba de haberlo visto que paramos el trabajo por media hora. Buscamos y buscamos, pero no había nadie."
Patricio López Méndez


También algunos creen que en el museo habitan los espíritus de quienes fueron dueños de los objetos expuestos y se cuentan diversas historias. En el siglo XVII, en ese solar funcionaba una compañía que traficaba esclavos. Para algunos aquellas víctimas serían almas en pena que aparecen por el Palacio.

  • Después de lo leído volví a mirar mis fotos. No hizo falta ni ampliar las imágenes. Me costó dormir.



La orquesta armó el escenario delante del aljibe, a la derecha una especie de santuario por Halloween.


Quien me acompañó da fe de que no sólo no conocía estas historias, sino de que me sentí atraída por el aljibe, me acerqué, pedí permiso y le tomé una foto por detrás. 


No estamos solos...

Busque imágenes del museo esa noche 



Hay una imagen religiosa, esa imagen no se ve en mis fotografías


Durante enero y febrero se puede visitar la colección permanente. El Museo está abierto de martes a viernes de 14 a 19 hs. y los sábados, domingos y feriados desde las 11. Jueves, gratis.