Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

domingo, 31 de enero de 2016

3 Ex Bar Notable Modena Desing (1999) Confitería de las Artes (1960) actual Mercedes Haus

Ex Modena Desing (1999) ex Confitería de las Artes (1960)

actual  Mercedes Haus


La página del Gobierno de la Ciudad está desactualizada.  El bar Módena Desing figura como Bar Notable. Dicho bar cambió de nombre y de marca.  Desde hace tres años es Mercedes Haus.  Supongo que sigue siendo notable, lo raro es que la página del complejo Mercedes Haus no dice que los sea.

http://www.buenosaires.gob.ar/bar-notable-modena-design

Este post estaba escrito para el Modena. Una vez planteada mi incertidumbre, que no pude dilucidar porque no encuentro información, dejo planteada la duda.

Hoy luce así el Mercedes Haus 
Es un complejo que tiene dos restaurantes, uno Novecento y otro Yonko's


Ex Modena Desing (con logo de Ferrari) (1999)

Ex Confitería de las Artes (1960)
Así lucía cuando era Modena Desing
Av. Figueroa Alcorta 2270 Recoleta

Estuve una sola vez y hace mucho, cuando todavía era la Confitería de las Artes.  Cuando estuve no era notable ni pensé que lo fuera a ser alguna vez pero me gustó el entorno, la vista.  No entiendo por qué lo convirtieron en un bar relacionado con marcas de autos.

Leo los comentarios de los últimos visitantes a Modena en una conocida página que califica restaurantes y veo que había quejas por la atención, por los platos que tardaban mucho y llegaban fríos.  Dicen que se encontraba venido a menos.  Ojalá haya mejorado.






1960 se celebró en la Ciudad de Buenos Aires el 150 aniversario de la Revolución de Mayo.

Los festejos incluyeron una exposición y se inauguraron obras arquitectónicas en la Ciudad.  Una de ellas fue el puente de hormigón curvo que servía de acceso a la exposición, obra del arquitecto César Janello, que quedó.




El Museo Nacional de Bellas Artes en ese año agregó un anexo dedicado a exposiciones temporarias y construyó un restaurante que se llamó Confitería de Las Artes.

Lo bello es el entorno.  Rodeada de jardines y obras de arte, y con la Facultad de Derecho en frente, esta confitería fue la preferida de artistas, estudiantes y visitantes del museo.








En 1999 el local fue refaccionado por el arquitecto Jorge Peralta Urquiza.  La Confitería de Las Artes pasó a denominarse Modena en ese momento.

Desde cualquiera de las mesas las vistas son agradables.  Se ve el parque con palmeras, palos borrachos, jacarandás, pinos, la escultura de Antoine Bourdelle (discípulo de Rodin) El Centauro Herido, y el puente peatonal y más allá la facultad, con sus imponentes columnas.



2 Bar Notable Bar de Cao (20' - 1999) (2)


El Bar de los hermanos Cao
(20' - 1999) 

La Armonía (1915)

Reabierto (2001/2003 - 2003/2004) y 2005 

El 10 de noviembre de 2011 la Legislatura porteña designó al Bar de Cao Sitio de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires.

Av. INDEPENDENCIA  2400


Construido en 1915, el edificio de dos plantas y techos altos abrió sus puertas La Armonía en Matheu e Independencia en San Cristóbal


Tienen calefacción en la vereda, un detalle que sus antiguos dueños no hubieran imaginado






Comenzó en 1915 como un despacho de bebidas y fonda, era un refugio para los obreros y camioneros.
  
Ramón, el mayor de los hermanos Cao, llegó a Buenos Aires cerca de 1920.  Venía a abrir camino para los demás hermanos.

Cinco años después arribó Julio. Provenían del norte de Asturias, en el norte de España, de San Tirso de Abres, un pueblo de montaña y campo, pero cercano al mar. 

Alquilaron la esquina de Matheu e Independencia para poner un almacén y continuar con el despacho de bebidas.  Llevaba un par de años establecidos cuando llegó Vicente, nacido el 9 de mayo de 1907.  Había partido hacia Buenos Aires desde el puerto de La Coruña el 15 de diciembre de 1927 en el barco Mosella.

Recibo de alquiler por el local

Cuando llegaban todos iban a trabajar a otro lado, el objetivo de los hermanos era que el recién llegado aprendiera todos los detalles del oficio para mejorar el rendimiento del almacén y despacho de bebidas, porque ellos venían del campo.

El último hermano en llegar para trabajar en el bar fue José María, “Pepe”, que se sumó en 1932 y había nacido el 23 de mayo de 1912.  También partió del puerto de La Coruña, como sus hermanos,  el 28 de diciembre de 1932 en el barco Monte Sarmiento.  Ramón, el mayor de los hermanos, volvió a la casa de los padres para cuidarlos en su vejez.

Tres hermanos llevaban al frente el negocio: Julio, Vicente y Pepe.  Se turnaban los descansos, que eran los días jueves y domingos: dos trabajaban mientras el tercero se tomaba un respiro. El almacén cerraba de 13 a 16 hs. pero el bar estaba siempre abierto. 

En un comienzo no había división entre ambos locales, pero en la época de Perón tuvieron que separar el almacén del bar.  La esquina tenía una planta alta donde vivía el dueño del edificio, el doctor Torcuato Tracchia.  Para hacer la separación se utilizó como pared un exhibidor con cajones de madera y vidrio al frente, que guardaban la mercadería suelta; este mueble-pared luego de la ampliación, fue colocado como continuación de la barra.

Exhibidor

Todas las maderas del local fueron lijadas, para quitar barnices viejos, lucen antiguas pero naturales


En los estantes superiores hay botellas con polvo de años 



En el fondo pueden verse dos objetos entrañables...

A continuación del bar había dos habitaciones que tenían y aún están, ventanas que dan a Matheu y salida a un patio; en ese patio estaba el baño y la cocina, y sobre ellos, en una especie de entrepiso con otra habitación pequeña.


Las habitaciones fueron incorporadas al bar




Los hermanos Vicente y Pepe

Los fiambres fueron uno de sus productos destacados, cortados frescos al momento. Otros de los productos buscados eran las provisiones como azúcar y legumbres, infaltables para hacer guiso e ideal en épocas invernales. 







Hubo otros hermanos Cao en Buenos Aires, pero se dedicaron a otra cosa: Balbino y Jesús, que se dedicaron al negocio del reparto de leche y Basilio, también lechero, pero que murió muy joven.

Vicente, Julio y Pepe trabajaron muchos años juntos.  En 1950 Pepe se casó con Rogelia, la conoció en Buenos Aires, en un baile, ella era de Galicia.  Para acontecimientos como este, también para Navidad y otras celebraciones, el bar se cerraba para la familia y los amigos  (se puede ver la foto que testimonia el casamiento colgada de una de las paredes del Cao actual).

Foto del casamiento

Pepe y Rogelia

El bar estaba a cargo de Julio, Vicente y Pepe se ocupaban del almacén.  En algún momento sirvieron comidas, hubo puchero, sopa de verdura, caldo gallego.  Un personaje entrañable fue la tía Segunda.  que vino de España.  Segunda se enamoró de Balbino durante un reparto de leche.  Se casaron, alquilaron en Rincón 1421, y ella pasó a ser la cocinera.

Las señoras del barrio iban a hacer la compra de la semana y los señores a elegir el tinto para la cena o se a la hora del vermú para disfrutar del copetín con amigos.  El vino, que originalmente se vendía por litro, luego de un incidente entre bebedores subidos de tono, comenzó a servirse por copa. 

El almacén tenía entrada por la ochava, Vicente, un especialista a la hora de despachar azúcar, yerba u otros comestibles sueltos, sirviéndolos con cuchara de metal sobre la balanza de plato roja y envolviendo con papel de estraza, haciendo cuidadosos pliegues a los paquetes (en mi niñez adoraba ir al almacén y observar como hacían estos paquetes).


Julio despachaba bebidas por Matheu sobre un mostrador de estaño con una importante cafetera plateada,  alguna vez dejó de funcionar y quedó como decoración.  La ginebra en vaso chico era lo que más salía.

Los hermanos, mientras fueron solteros, vivieron en el lugar; siempre fueron muy unidos.
Cuando Pepe y Rogelia se casaron, primero alquilaron en otro lado.  Poco después Vicente y Jesús se mudaron a la piecita de arriba y dejaron libre una habitación del fondo y la ocuparon Pepe y su mujer. Julio viajó a España en 1952 para visitar a la madre. En ese viaje conoció a Carmen y se casó. En 1953 llegó la pareja y ocupó la habitación contigua al bar.

El negocio se hizo muy conocido por la calidad de los fiambres que vendía. Vicente deshuesaba el jamón..

Despachaban kerosene suelto, rallaban queso, les llevaban la barra de hielo para la heladera. Todo se vendía suelto, y las clientas tenían cuenta corriente.  Ellas mismas anotaban lo que llevaban en el libro grande del negocio, y lo repetían en sus libretas negras, las libretitas de Cinzano, las regalaban, la cuenta era mensual. 

Las comodidades de vivienda cambiaron cuando los hermanos Cao compraron en 1959 las dos plantas de la esquina.  Pepe, Rogelia y las cuatro nenas se mudaron a la planta alta junto a Julio y Carmen. Vicente y Jesús ocuparon la habitación dejada por Julio, y la que había sido de Pepe pasó a ser depósito. 

La tía Segunda cocinaba abajo el caldo gallego para todos los varones.  Los Cao siempre comieron juntos.  Rogelia almorzaba arriba con las hijas.  Continuaban hasta donde podían la vida de España.  Esa misma comida era la que servían a la gente.

Se juntaban a hablar de España, del río, de historias de sus infancias, todo tan diferente a la vida en la ciudad.  Los había traído la amenaza de la guerra, la primera guerra estaba fresca en el recuerdo de la población,el servicio militar que era obligatorio, todos vinieron cuando llegaban a la edad de entrar en el ejército (como mi padre, que vino a los 17 años, también a trabajar en bares). No los trajo la miseria, sí la expectativa y mejorar de vida, progresar.  "En la calle, ver, oír y callar" era  la precaución que traían consigo.

Los hermanos enviaron dinero a la madre para que hiciera una casa nueva.  Nunca le debieron nada a nadie.  En el barrio se sabía que todo el que entraba a pedir comida se llevaba un "sánguche".  

En abril de 1999 murió Vicente Cao, y Pepe quedó triste. Vicente había sido para Pepe un guía, un padre y amigo.

Pepe siguió al frente del negocio un tiempo más: se sentaba en un banquito en la puerta que comunicaba el almacén con el bar, desde ahí vigilaba las puertas.



La última vez que Pepe cerró la persiana del negocio, fue el 4 de octubre de 1999 seis meses después del fallecimiento de Vicente.

De delantal azul y boina ligeramente ladeada hacia un costado, cada hermano  atendía  lo  suyo.  


Luego del cierre Pepe y Rogelia hicieron un viaje a España.  Pepe fue perdiendo fuerzas.

Pepe Cao falleció 14 abril de 2002.  A su muerte ya era bar notable de la ciudad de Buenos Aires, estuvo entre los primeros quince que se nombraron.

Los Cao compraron terrenos en Tortuguitas y allí tuvieron huerta y árboles, como en España. Las hijas de la familia se iban los tres meses de las vacaciones a la casa del campo; los jueves y los domingos, los días posibles para el franco, iba el que le tocaba. La visita llevaba los fiambres del almacén.

Luego de la muerte de Pepe el boliche estuvo un tiempo cerrado. Después apareció Néstor Rosales, uno de los habitué del bar con dos socios y lo adquirió,  administró el negocio de 2001 a 2003, si bien era vecino y conocía el lugar y a los Cao, incluso hizo remodelaciones respetando el original, pero a pesar de todo, la sociedad tuvo problemas internos y vendieron el negocio.


Las descendientes


Esta era la entrada del bar

Entre la vieja caja registradora y las alacenas cumplían su tarea prolijos y atendían amablemente por lo que la dupla Vicente, Pepe, fue un éxito.



Después de Néstor compró el negocio el músico Jorge Mehaudy lo mantuvo entre 2003 a 2004  pero no le encontró la vuelta, estuvo más cerrado que abierto hasta que cerró definitivamente. 

En septiembre de 2005, la tradición ibérica volvió a la esquina.  Sus nuevos dueños Pablo Durán y Laura Carro, el matrimonio que ya maneja El Federal, La Poesía desde el 2004 y el Café Margot, todos ellos Bares Notables también son descendientes de españoles.  Reabrieron el bar con su nombre original: Bar de los Hnos. Cao.

Pablo Durán fue quien derribó la pared que separaba el bar del espacio que habían ocupado las habitaciones.  De esta manera el Cao adquirió profundidad.

Mucha historia poco sabor

Pedí la especialidad de la casa de la que tanto se ufanan: el sandwich de pavita al escabeche, las picadas y la sidra tirada.

Común, sin sabor, pocos palmitos, mucho pan

Desilusión

El pan no lo hacen ellos, mil veces prefiero La Puerto Rico, otro bar notable que tiene su propia panadería y el pan es una delicia. Una lástima que ellos no prueben lo que ofrecen, si lo hicieran se darían cuenta que a ese sandwich le falta sabor.

Para pagar $ 70 (2014) un sandwich prefiero La Crespo, aunque no sea notable y comer un rico sandwhich de pastrón casero con chucrut  y mostaza de dijon.

Rica, pero no tanto como la de El Hipopótamo (ni tan fría), un tanto sin gas.

Mesa gastada 

La mesa gastada y lijada, pero dejando que se note el desgaste



Me alejé contenta por haber conocido el lugar de una familia como la mía.
Pero cuando los dueños ya no están... nada es lo mismo.
Si van pidan un cafecito, no vale la pena otra cosa.
Lamento desilusionarme.  

Objeto de mi colección


viernes, 29 de enero de 2016

1 Bar Notable: The New Brighton (2007) (5)


Bar The New Brighton
El más elegante

Fue la Sastrería The Brighton entre 1908-1976 y el restaurante Clark's II (1978-2002)

En 1908 fue inaugurada la sastrería The Brighton en Sarmiento 645.  La sastrería cerró definitivamente sus puertas en 1976.  Desde 1978 funcionó  allí el restaurante Clark’s II hasta su cierre en 2002.  Desde 2007 es The New Brighton, declarado Bar Notable por su belleza e historia.  Conserva el ambiente de la belle époque, con vitrauxs y madera tallada.  Al lado, compartiendo hall y edificio, estuvo el Bazar Empire (en el 641/3 de la misma calle) y hoy ocupa ese lugar el restaurante Luciano. 

Sarmiento 645


Entrada al restaurante

La sastrería The Brighton fue el lugar preferido por los porteños elegantes a la hora de elegir sus prendas a principios del siglo XX y por muchos años.  Elegida por las familias más ricas de la Ciudad que seguían la moda británica.  Abrió sus puertas en 1908 y funcionó hasta 1976 en el mismo lugar.

Se convirtió, dos años más tarde en el coqueto restaurant Clark’s II (que preservó los interiores y el encanto original), hasta que debido a la crisis económica de 2002, tuvo que cerrar.  Mientras estuvo abierto fue el restaurante elegido por los hombres de negocios.

Su actual dueño, en honor a la sastrería, en 2007 abrió un bar/restaurante y lo llamó The New Brighton, respetando también el interior y manteniendo la calidad y distinción.

La calle Sarmiento todavía se llamaba Cuyo cuando la sastrería estaba en su apogeo.  El local resistió bien el paso del tiempo. Los biselados y esmerilados permanecieron intactos. 

Antiguo nombre de la calle incrustado en el piso


Dos años después del cierre de la sastrería, el 3 de junio de 1978, en el mismo local abrió sus puertas Clark`s II, Oyster Bar y Restaurant. Tenía una excelente cocina.  Entre sus especialidades se destacaban la langosta Thermidor, la langosta fría con salsa mousseline, el pato a la pimienta verde, las ostras y la carne de cordero con salsa de menta. 

En noviembre de 1984 el restaurante recibió el Diploma del Museo de la Ciudad como testimonio de la memoria ciudadana y en 1997 fue distinguido como "Mejor Restaurant de Negocios de Buenos Aires". En 2002 cerró.

Luego de cinco años, Fermín González, "el gallego" (un español que llegó a nuestro país en los 70 y propietario del vecino Bar Paulín, ubicado a pocos metros de donde estaba Clarks y cuyo bar se hizo conocido por sus famosos sándwiches), decidió hacerse cargo.  Gracias al éxito de Paulín pudo adquirir, reciclar y reabrir el restaurante al que denominó: The New Brighton.  González recuperó el sitio, pudo devolverle su esplendor y hasta tuvo la buena idea de reciclar el nombre de la sastrería.

Sigue abierto


El interior mantiene la elegancia que uno supone tuvo la sastrería.  Se pueden ver las huellas de la sastrería en los nombres que permanecen en cada sector.  Podemos imaginar las perchas, los estantes, la ropa y a los hombres eligiendo corbatas, trajes, sombreros y moños.

Todo es bello, rico y el trato es excelente

La barra, es una magnífica pieza de madera tallada y los tonos utilizados recuerdan los pubs irlandeses.

Lamentablemente no logra apreciarse bien en la foto, pero a ambos lados del bar, en los extremos superiores, hay dos adornos que donó el príncipe de Gales en su visita a la sastrería.

En 1925, Eduardo de Windsor (quien luego se convertiría en Eduardo VIII y que renunciaría al trono para casarse con la americana Wallis Simpson) visitó el local y como reconocimiento por el excelente servicio, obsequió al dueño de la sastrería dos esculturas que representan las tres plumas del emblema de Gales -que se pueden apreciar sobre la barra-, además de la estantería y la luminaria.

Boda de Eduardo VIII

Foto publicada por diversos sitios

Vitrina curva



Escalera que conduce al subsuelo donde hay otro salón más privado y se encuentran los baños


La separación parcial del salón brinda cierta intimidad para tener charlas sin que molesten las conversaciones ajenas


Huellas de la sastrería



Las arañas fueron donadas por el príncipe de Gales que en 1925 visitó el lugar

 Curvatura que lo hace único y a la vez sirve para brindar cierta privacidad al separar con delicadeza dos espacios

Vitraux en el techo que le da calidez al amplio salón

El piano de cola esperando a su músico

El antiguo "mueble cajero" original de la tienda The Brighton, con vidrios curvados con el escudo del Principado de Gales grabado sobre el cristal, uno de los tesoros de la casa.


El menú es extenso y tradicional, con platos como lomo Brighton con champiñones, panceta, paté y envuelto en hojaldre, salmón rosado con langostinos sobre crema de limón y azafrán, cochinillo asado, carpaccio de salmón o de lomo y ensalada de frutos de mar.

Yo fui por la tarde a probar tragos, ya que tenía el dato de que la coctelería es excelente.

Clásico, sobrio, frecuentado por oficinistas, por su ubicación, pero ideal para una cita romántica.

Me queda por visitar otro día el restaurante Luciano, donde estuvo el Bazar Empire para ver si quedan rastros de él.

Mil puntos.

Un placer.

Objeto de mi colección de la sastrería



Porta cerillas

Objeto de mi colección del restaurante



Cenicero de cerámica de Clark's


Objeto de mi colección del bar



Hasta un nuevo post.