Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el comentario será eliminado.

sábado, 31 de diciembre de 2016

18 Bar Notable La Perla de Once (1916-2016) (4)

LA PERLA DE ONCE
Inaugurado el 9 de julio de 1916

No existe más el bar donde se intentaba comprender y arreglar el mundo

En este bar que ya no existe más, en la década del 20', Macedonio Fernández (quien vivía en pensiones de la zona) se reunía con Borges, Marechal, Scalabrini Ortiz y otros escritores a filosofar. Luego lo visitaría Cortázar.  Más tarde, en los 60' fue lugar de reunión de los que serían los creadores del rock nacional.

Desde la marquesina, desde las fotos que se exhibían dentro del bar y desde diversas páginas que hablaban y hablan de esta confitería, se resaltaba que fue la "cuna del rock" y no se hacía hincapié en las tertulias de Macedonio.  Una pena que no se destaque más la importancia que tuvo este sitio en la vida y obra de los intelectuales que participaban en esas reuniones.

Fue declarado Sitio de Interés Cultural de la ciudad en 1994. Pese a todo cerró.

 Av. Rivadavia 2800 Balvanera

El barrio

Se denomina Once a un sector del barrio de Balvanera en honor a la fecha de la Batalla de Pavón (el 11 de septiembre de 1852).

La estación del ferrocarril Sarmiento junto con la Plaza Miserere y el Mausoleo de Rivadavia (obra del gran escultor argentino Rogelio Yrurtia), son los principales atractivos de la zona.

Tal vez en alguna época el barrio fue más lindo, hoy es un mundo de gente, una marea humana la recorre, es el paraíso de lo trucho y del arrebato, eso, sumado al tránsito, impide cualquier goce.

En la esquina noreste de Rivadavia y Pueyrredón funcionó un mercado, el edificio fue diseñado por el arquitecto Alejandro Christophersen, y en los pisos superiores (con acceso por Pueyrredón), todavía funciona el hotel Marconi.



Teatro Marconi (1903)

Foto tomada del sitio http://teatrosdebuenosairesdelsigloxviialxxi.blogspot.com.ar/2012/11/32-teatro-doria.html si molesta su publicación contactarse y la misma será removida.



El 11 de febrero de 1952 Jorge Luis Borges, en el funeral de Macedonio Fernández (1874-1952) dijo:

“La certidumbre de que el sábado, en una confitería del Once, oiríamos a Macedonio explicar qué ausencia o qué ilusión es el yo, bastaba, lo recuerdo muy bien, para justificar la semana”.

Macedonio era bastante mayor que ellos.  El atento grupo quedaba perplejo con las elucubraciones metafísicas de este personaje bohemio que los estimulaba a pensar por fuera de los cánones establecidos.


Otra cita de Borges:

“Todos los sábados, durante un tiempo que acabó midiéndose por años, nos congregaba en una confitería de la calle Jujuy la tertulia, hoy casi legendaria, de Macedonio.  A veces conversábamos hasta el alba; los temas habituales eran la filosofía y la estética. La pasión política no había devorado aún a las otras, acaso nos creíamos anarquistas individualistas…”
La Profecía 

Fue en una de esas reuniones donde los admiradores de Macedonio urdieron una novela colectiva, escrita por todos ellos, cuyo nombre era "El hombre que será presidente" donde Macedonio era el mesías que iba a solucionar todos los males.  Su trama narra la progresiva invasión de la ciudad con artefactos de mal funcionamiento para crear un malestar generalizado entre la población.  Macedonio, 'restaurador de agrados y placeres' frente a la profusión de peines-navajas, salivadores oscilantes, escaleras desparejas, solapas desmontables y cucharas de papel, ocupa la Casa Rosada en el último capítulo junto con Fernández Latour. En la última página se le revelaría a los lectores que la novela había sido escrita por el propio Macedonio, Jorge Luis Borges (que se mataba en el noveno capítulo), los hermanos Dabove y Carlos Pérez Ruiz.  Si "El hombre que será presidente" alguna vez se escribió, aunque sea en parte, no hay documento que lo demuestre.  Borges en 1961 habla del tema y da a entender que por lo menos los dos primeros capítulos habrían sido redactados.

También por La Perla pasó, hacia mediados de los años 30 el joven Julio Cortázar que iba a leer luego de sus clases en la Escuela Normal Mariano Acosta que está a pocas cuadras de allí (en Urquiza y Moreno).  En el bar escribió probablemente sus primeros cuentos.

Jorge Asís menciona a La Perla en Flores robadas en los jardines de Quilmes; Pedro Orgambide en Mercedes, los folletines y las rosas, y Ernesto Sábato en Informe sobre ciegos.


Los rockeros

En los 60 y 70' se reunieron los rockeros nacionales, autodenominados “naúfragos” y en la madrugada del 2 de mayo de 1967,  se dice que en el baño de hombres de La Perla del Once,  Ramsés VII (Tanguito) o José Alberto Iglesias y Litto Nebbia compusieron La Balsa.  La grabaron Los Gatos el 19 de junio y fue lanzada el 3 de julio de 1967. Está considerada como la canción fundadora del llamado “rock nacional” argentino. Se vendieron más de 250.000 discos, desatando en nuestro país el furor por el rock en español con su célebre comienzo: “Estoy muy solo y triste acá, en este mundo abandonado…”.

Litto Nebbia recuerdó: “En esas guitarreadas era increíble la cantidad de canciones que surgían, escritas por Javier, por Tanguito, por Moris, por mí”.

Javier Martínez, dijo: “Ahí en La Perla se cocinaban muchas cosas: componíamos canciones, aprendimos y arreglamos el mundo en charlas interminables.  De La Perla hacíamos las diecisiete cuadras hasta La Cueva*; otro día empezábamos el periplo en el Bar Moderno**, que cerraba a las once, y seguíamos por Corrientes hasta llegar a La Cueva a la una de la mañana. Y a las cuatro volvíamos a La Perla.  Era una bohemia sana, sin drogas ni alcohol (sic), con muchas ganas de vivir”.

Miguel Abuelo también fue un habitué.

La Perla del Once fue sufriendo modificaciones a través del tiempo, en cuanto a su decoración, mobiliario y dimensiones. 



Muy moderno para mi gusto, nunca me atendieron, me fui desilusionada, pero sabiendo que pisé el mismo sitio que gente muy admirada.


*La Cueva funcionó en un sótano ubicado en Av. Pueyrredón 1723, Buenos Aires. Originalmente fue el cabaret Jamaica, denominado luego El Caimán y más tarde La Cueva de Pasarotus.

** Bar Moderno fue un bar que funcionó en la calle Maipú 918 entre Paraguay y Charcas.



El cierre

Iba manejando por Pueyrredón rumbo a Jujuy y desde lejos observé que en la esquina donde debería estar La Perla había un local de La Americana.  Aunque no me gustó la no atención del bar, lo respetaba, más por Borges que por La Balsa.  Me lamenté y mi hijo dijo "mejor, me encanta La Americana".  Le conté la historia y me dio la razón.

Queremos modernizar sobre lo antiguo siendo esnte u país tan grande.  Leo a urbanistas modernistas, a formadores de arquitectos y sufro, la mayoría ve bien la modernización, en realidad está bien que sea así, ellos viven de eso, de construir.  Pero por suerte no todos pensamos lo mismo y habemos personas sentimentales.  Yo no voy a impedir nada, sólo puedo conocer lugares, leer sobre ellos,  disfrutar sus historias, aprender, salvar sus objetos si puedo, tomar fotografías y lamentar los cierres injustos.


Objeto de mi colección



Cien años... 

En frente está la pizzería Podestá, de la que hablaré en otro post.



viernes, 30 de diciembre de 2016

Negocios antiguos. Bazar La Gran Despensa (1893)


La Gran Despensa




Fundado en 1893

Artes y Piedad  (actuales Carlos Pellegrini y Bartolomé Mitre)


Comercializaba una gran variedad de productos nacionales e importados como conservas y alimentos, vinos y licores; oro, plata y vajilla.

Realizaba envíos gratuitos a domicilio dentro de la Capital Federal y hacia el resto del país, vía tren.


No tengo más datos por el momento.  Desconozco hasta qué año estuvo abierto. 


miércoles, 30 de noviembre de 2016

Negocios antiguos: Bazar Yankee (probablemente entre 1898 y 1910)


 Bazar Yankee




Leí que "a fines del siglo XIX se instaló la primera tienda de magia de la Argentina: el Bazar Yankee" pero en la publicidad veo instrumentos musicales.





Av de Mayo 583

El aviso dice "al lado de La Prensa" eso es donde hoy está la confitería La London City.  

El edificio de La London se empezó a construir en 1890 para la familia Ortiz Basualdo, todavía no había sido adquirido por Gath & Chaves, eso ocurriría recién en 1910.  En esa época todavía no estaba edificado el edificio de La Prensa, que se edificó en 1898. Por lo que el bazar funcionaba donde hoy está La London entre 1898 y 1910.


domingo, 30 de octubre de 2016

Negocios Antiguos: Bazar La Luz (probablemente entre 1822 y 1882)






BAZAR LA LUZ
De C. Amezaga & Cía.

Publicidad
Calle Artes 163 (hoy Carlos Pellegrini) Buenos Aires

Imagen tomada del sitio http://www.m-angels.com/Tarjetas%20coleccion%201/tradebazar.htm si molesta su utilización contactarse y la misma será removida.


GRAN SURTIDO DE LOZAS, PORCELANAS, CRISTALES, CUBIERTOS Y METALES EN GENERAL

La calle Artes se llamó así entre los años 1822 y 1907.




La United River Plate Telephone Company (Unión Telefónica del Río de la Plata, en inglés) había surgido en 1882, de la fusión de las primeras empresas de telefonía de la Argentina: la Société du Pantéléphone L. de Locht et Cie. (francesa), la Compañía de Teléfono Gower-Bell (inglesa) y la Compañía Telefónica del Río de La Plata (norteamericana).

En la tarjeta se lee C. Telefónica, por lo tanto el bazar es anterior a la fusión, es decir que el negocio pudo haber estado entre 1822 y 1882. No tengo más datos, desconozco hasta qué año estuvo.


Hoy en esa dirección está el café El Roncal



sábado, 7 de mayo de 2016

17 Bar Notable Bar de Cao (20' - 1999) (2)


El Bar de los hermanos Cao
(20' - 1999) 

La Armonía (1915)

Reabierto (2001/2003 - 2003/2004) y 2005 

El 10 de noviembre de 2011 la Legislatura porteña designó al Bar de Cao Sitio de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires.

Av. INDEPENDENCIA  2400


Construido en 1915, el edificio de dos plantas y techos altos abrió sus puertas La Armonía en Matheu e Independencia en San Cristóbal

Tienen calefacción en la vereda, un detalle que sus antiguos dueños no hubieran imaginado





Comenzó en 1915 como un despacho de bebidas y fonda, era un refugio para los obreros y camioneros.
  
Ramón, el mayor de los hermanos Cao, llegó a Buenos Aires cerca de 1920.  Venía a abrir camino para los demás hermanos.

Cinco años después arribó Julio. Provenían del norte de Asturias, en el norte de España, de San Tirso de Abres, un pueblo de montaña y campo, pero cercano al mar. 

Alquilaron la esquina de Matheu e Independencia para poner un almacén y continuar con el despacho de bebidas.  Llevaba un par de años establecidos cuando llegó Vicente, nacido el 9 de mayo de 1907.  Había partido hacia Buenos Aires desde el puerto de La Coruña el 15 de diciembre de 1927 en el barco Mosella.

Recibo de alquiler por el local

Cuando llegaban todos iban a trabajar a otro lado, el objetivo de los hermanos era que el recién llegado aprendiera todos los detalles del oficio para mejorar el rendimiento del almacén y despacho de bebidas, porque ellos venían del campo.

El último hermano en llegar para trabajar en el bar fue José María, “Pepe”, que se sumó en 1932 y había nacido el 23 de mayo de 1912.  También partió del puerto de La Coruña, como sus hermanos,  el 28 de diciembre de 1932 en el barco Monte Sarmiento.  Ramón, el mayor de los hermanos, volvió a la casa de los padres para cuidarlos en su vejez.

Tres hermanos llevaban al frente el negocio: Julio, Vicente y Pepe.  Se turnaban los descansos, que eran los días jueves y domingos: dos trabajaban mientras el tercero se tomaba un respiro. El almacén cerraba de 13 a 16 hs. pero el bar estaba siempre abierto. 

En un comienzo no había división entre ambos locales, pero en la época de Perón tuvieron que separar el almacén del bar.  La esquina tenía una planta alta donde vivía el dueño del edificio, el doctor Torcuato Tracchia.  Para hacer la separación se utilizó como pared un exhibidor con cajones de madera y vidrio al frente, que guardaban la mercadería suelta; este mueble-pared luego de la ampliación, fue colocado como continuación de la barra.

Exhibidor

Todas las maderas del local fueron lijadas, para quitar barnices viejos, lucen antiguas pero naturales

En los estantes superiores hay botellas con polvo de años 


En el fondo pueden verse dos objetos entrañables...

A continuación del bar había dos habitaciones que tenían y aún están, ventanas que dan a Matheu y salida a un patio; en ese patio estaba el baño y la cocina, y sobre ellos, en una especie de entrepiso con otra habitación pequeña.

Las habitaciones fueron incorporadas al bar


Los hermanos Vicente y Pepe

Los fiambres fueron uno de sus productos destacados, cortados frescos al momento. Otros de los productos buscados eran las provisiones como azúcar y legumbres, infaltables para hacer guiso e ideal en épocas invernales. 







Hubo otros hermanos Cao en Buenos Aires, pero se dedicaron a otra cosa: Balbino y Jesús, que se dedicaron al negocio del reparto de leche y Basilio, también lechero, pero que murió muy joven.

Vicente, Julio y Pepe trabajaron muchos años juntos.  En 1950 Pepe se casó con Rogelia, la conoció en Buenos Aires, en un baile, ella era de Galicia.  Para acontecimientos como este, también para Navidad y otras celebraciones, el bar se cerraba para la familia y los amigos  (se puede ver la foto que testimonia el casamiento colgada de una de las paredes del Cao actual).

Foto del casamiento

Pepe y Rogelia

El bar estaba a cargo de Julio, Vicente y Pepe se ocupaban del almacén.  En algún momento sirvieron comidas, hubo puchero, sopa de verdura, caldo gallego.  Un personaje entrañable fue la tía Segunda.  que vino de España.  Segunda se enamoró de Balbino durante un reparto de leche.  Se casaron, alquilaron en Rincón 1421, y ella pasó a ser la cocinera.

Las señoras del barrio iban a hacer la compra de la semana y los señores a elegir el tinto para la cena o se a la hora del vermú para disfrutar del copetín con amigos.  El vino, que originalmente se vendía por litro, luego de un incidente entre bebedores subidos de tono, comenzó a servirse por copa. 

El almacén tenía entrada por la ochava, Vicente, un especialista a la hora de despachar azúcar, yerba u otros comestibles sueltos, sirviéndolos con cuchara de metal sobre la balanza de plato roja y envolviendo con papel de estraza, haciendo cuidadosos pliegues a los paquetes (en mi niñez adoraba ir al almacén y observar como hacían estos paquetes).


Julio despachaba bebidas por Matheu sobre un mostrador de estaño con una importante cafetera plateada,  alguna vez dejó de funcionar y quedó como decoración.  La ginebra en vaso chico era lo que más salía.

Los hermanos, mientras fueron solteros, vivieron en el lugar; siempre fueron muy unidos.
Cuando Pepe y Rogelia se casaron, primero alquilaron en otro lado.  Poco después Vicente y Jesús se mudaron a la piecita de arriba y dejaron libre una habitación del fondo y la ocuparon Pepe y su mujer. Julio viajó a España en 1952 para visitar a la madre. En ese viaje conoció a Carmen y se casó. En 1953 llegó la pareja y ocupó la habitación contigua al bar.

El negocio se hizo muy conocido por la calidad de los fiambres que vendía. Vicente deshuesaba el jamón..

Despachaban kerosene suelto, rallaban queso, les llevaban la barra de hielo para la heladera. Todo se vendía suelto, y las clientas tenían cuenta corriente.  Ellas mismas anotaban lo que llevaban en el libro grande del negocio, y lo repetían en sus libretas negras, las libretitas de Cinzano, las regalaban, la cuenta era mensual. 

Las comodidades de vivienda cambiaron cuando los hermanos Cao compraron en 1959 las dos plantas de la esquina.  Pepe, Rogelia y las cuatro nenas se mudaron a la planta alta junto a Julio y Carmen. Vicente y Jesús ocuparon la habitación dejada por Julio, y la que había sido de Pepe pasó a ser depósito. 

La tía Segunda cocinaba abajo el caldo gallego para todos los varones.  Los Cao siempre comieron juntos.  Rogelia almorzaba arriba con las hijas.  Continuaban hasta donde podían la vida de España.  Esa misma comida era la que servían a la gente.

Se juntaban a hablar de España, del río, de historias de sus infancias, todo tan diferente a la vida en la ciudad.  Los había traído la amenaza de la guerra, la primera guerra estaba fresca en el recuerdo de la población,el servicio militar que era obligatorio, todos vinieron cuando llegaban a la edad de entrar en el ejército (como mi padre, que vino a los 17 años, también a trabajar en bares). No los trajo la miseria, sí la expectativa y mejorar de vida, progresar.  "En la calle, ver, oír y callar" era  la precaución que traían consigo.

Los hermanos enviaron dinero a la madre para que hiciera una casa nueva.  Nunca le debieron nada a nadie.  En el barrio se sabía que todo el que entraba a pedir comida se llevaba un "sánguche".  

En abril de 1999 murió Vicente Cao, y Pepe quedó triste. Vicente había sido para Pepe un guía, un padre y amigo.

Pepe siguió al frente del negocio un tiempo más: se sentaba en un banquito en la puerta que comunicaba el almacén con el bar, desde ahí vigilaba las puertas.



La última vez que Pepe cerró la persiana del negocio, fue el 4 de octubre de 1999 seis meses después del fallecimiento de Vicente.

De delantal azul y boina ligeramente ladeada hacia un costado, cada hermano  atendía  lo  suyo.  


Luego del cierre Pepe y Rogelia hicieron un viaje a España.  Pepe fue perdiendo fuerzas.

Pepe Cao falleció 14 abril de 2002.  A su muerte ya era bar notable de la ciudad de Buenos Aires, estuvo entre los primeros quince que se nombraron.

Los Cao compraron terrenos en Tortuguitas y allí tuvieron huerta y árboles, como en España. Las hijas de la familia se iban los tres meses de las vacaciones a la casa del campo; los jueves y los domingos, los días posibles para el franco, iba el que le tocaba. La visita llevaba los fiambres del almacén.

Luego de la muerte de Pepe el boliche estuvo un tiempo cerrado. Después apareció Néstor Rosales, uno de los habitué del bar con dos socios y lo adquirió,  administró el negocio de 2001 a 2003, si bien era vecino y conocía el lugar y a los Cao, incluso hizo remodelaciones respetando el original, pero a pesar de todo, la sociedad tuvo problemas internos y vendieron el negocio.


Las descendientes


Esta era la entrada del bar

Entre la vieja caja registradora y las alacenas cumplían su tarea prolijos y atendían amablemente por lo que la dupla Vicente, Pepe, fue un éxito.



Después de Néstor compró el negocio el músico Jorge Mehaudy lo mantuvo entre 2003 a 2004  pero no le encontró la vuelta, estuvo más cerrado que abierto hasta que cerró definitivamente. 

En septiembre de 2005, la tradición ibérica volvió a la esquina.  Sus nuevos dueños Pablo Durán y Laura Carro, el matrimonio que ya maneja El Federal, La Poesía desde el 2004 y el Café Margot, todos ellos Bares Notables también son descendientes de españoles.  Reabrieron el bar con su nombre original: Bar de los Hnos. Cao.

Pablo Durán fue quien derribó la pared que separaba el bar del espacio que habían ocupado las habitaciones.  De esta manera el Cao adquirió profundidad.

Mucha historia poco sabor

Pedí la especialidad de la casa de la que tanto se ufanan: el sandwich de pavita al escabeche, las picadas y la sidra tirada.

Común, sin sabor, pocos palmitos, mucho pan

Desilusión

El pan no lo hacen ellos, mil veces prefiero La Puerto Rico, otro bar notable que tiene su propia panadería y el pan es una delicia. Una lástima que ellos no prueben lo que ofrecen, si lo hicieran se darían cuenta que a ese sandwich le falta sabor.

Para pagar $ 70 (2014) un sandwich prefiero La Crespo, aunque no sea notable y comer un rico sandwhich de pastrón casero con chucrut  y mostaza de dijon.

Rica, pero no tanto como la de El Hipopótamo (ni tan fría), un tanto sin gas.

Mesa gastada 

La mesa gastada y lijada, pero dejando que se note el desgaste



Me alejé contenta por haber conocido el lugar de una familia como la mía.
Pero cuando los dueños ya no están... nada es lo mismo.
Si van pidan un cafecito, no vale la pena otra cosa.
Lamento desilusionarme.  

Objeto de mi colección


sábado, 30 de abril de 2016

16 Bar Notable Café Roma (1905) (1)


Café Roma

  Había cerrado y fue reabierto en 2001.  Declarado Sitio de Interés Cultural por la Legislatura porteña el año 2006.  Aquí se presentó Gardel en 1911.

Olavarría 409 La Boca


El Café y Bar Roma está situado en la intersección de la avenida Almirante Brown y la calle Olavarría, en la esquina noroeste.  


Abrió sus puertas en 1905 el mismo año en que nació el club Boca Juniors.  El café inició su actividad como anexo a un almacén, pero a partir de la década de la década del 50' funcionó solo como bar.



Este local de la familia Randazzo fue  y es escenario de actividades culturales.  En él funciona la Peña “Amigos del Bar Roma” que otorga la condecoración de Parroquiano Sensible.  El padrino de la misma fue el poeta Alberto Mosquera Montaña y entre los Amigos estaba la cantante Nelly Omar.


Los primeros viernes de mes se realizan diferentes actos culturales en las que se sirven platos típicamente boquenses animados al ritmo de las canciones tradicionales de La Boca, al estilo de las cantinas.

En la pared, escondida, la placa que confirma que estamos en un Bar Notable

La decoración del bar no es la original pero los objetos antiguos contribuyen a recrear el clima antiguo que uno va a buscar.  Quinquela Martín, Juan de Dios Filiberto o Alfredo L. Palacios alguna vez estuvieron sentados en algún rincón. 

Piso en damero

Sobre el mostrador del Roma se destaca un farol a kerosén, antiguo, que iluminaba seguramente la esquina.


Augusto Randazzo es el dueño del café desde su reapertura, el 27 de agosto de 2001



El Roma tiene otra Peña, la de los sábados al mediodía. 



Un cuadro de Gardel pero ninguna referencia a que allí cantó, deberían destacar ese hecho

Las sillas necesitan ser recicladas, son hermosas, pero necesitan ser lijadas, barnizadas y retapizadas.


En el Roma también se juntan los integrantes de la murga Sportivo California, murga que hace cincuenta años nació entre las calles California y la cortada Parker. 

Me gustó la estética. Punto a favor.
La atención fue correcta.
No tienen servilletas con el nombre del bar, tarjetas, sobrecitos de azúcar ni nada que uno pueda llevarse de recuerdo. 
Pedí el ticket y me trajeron una factura confeccionada a mano.
De todos modos, lindo. 

Único objeto que pude rescatar para mi colección