Este blog no tiene un fin económico. Rescato objetos del olvido. Escribo sobre la Ciudad, sus comercios antiguos, su historia, sobre personas que ya no están y sobre lo que dejaron. Si algún comentario mío molestara a alguien, contactarse y el mismo será eliminado.

domingo, 20 de mayo de 2018

Negocios antiguos: Tienda Roccatagliata (1870) - Palacio Roccatagliata - Confitería del Molino

Tienda Roccatagliata
Artes 186 

Artes era el antiguo nombre de la calle Carlos Pellegrini. Supe de esta tienda porque aparece en una guía comercial de Buenos Aires de 1870.  El apellido me era familiar...

Sabía de un edificio con ese nombre, porque tuve la oportunidad de frecuentarlo.

Edificio Roccatagliata que hizo Mario Palanti, (el arquitecto que ideó el Palacio Barolo) para Roccatagliata, un industrial textil como Luis Barolo, en Av. Santa Fe y Av. Callao, destinado a renta, oficinas y locales  (1920).

El edificio Roccatagliata tiene 4.000 m2  y doce pisos, un cuerpo principal con una pequeña torre en esquina de caras facetadas, semicolumnas y cornisa ondulada, que en pequeña escala recuerda al Palacio Salvo, también obra de Palanti.

Al lado, Palanti hizo otro edificio para el mismo destinatario en Av. Santa Fe 1769-71 también para casa de renta (1921). Allí trabajó mi padre cuando vino de España. 

Pero quién fue Roccatagliata? Sin duda alguien importante, por lo que supuse que no iba a tener inconvenientes en encontrar información. Pero no.  Una vez más comprobé que en un siglo en nuestro país se pierden rastros, hasta dentro de las propias familias.  Pero gracias a una publicación italiana de 1926 pude armar algunas piezas de esta historia.

Se trata del importante industrial textil e inmobiliario Andrea o Andres Roccatagliata,  un empresario nacido en Santa Margarita Ligure.  Partió de Italia a los 14 años para radicarse en Argentina y trabajar junto a su padre (cuyo nombre desconozco), en la casa comercial de la familia dedicada al rubro textil que tenía la familia (supongo que la tienda de la calle Artes).  Con veinte años ya estaba al mando de la firma (tal vez por la muerte de su padre).


Su pueblo natal

Además de haberse dedicado a la importación de tejidos, Roccatagliata se dedicó al rubro inmobiliario.  Un visionario, participó en la transformación edilicia de la ciudad, quedando en la historia como uno de los primeros que hizo edificios altos en Buenos Aires.


Andrea Roccatagliata

Foto de1926

Dedicó los últimos veinte años de su vida al rubro inmobiliario. Llegó a tener 700 departamentos.


Otros Roccatagliata

Investigando para este post supe de una Villa J. Roccatagliata (por Juan o Giovanni), también  conocida como Palacio Roccatagliata, en el barrio de Coghlan.

Supe que fue una gran residencia familiar en la Avenida Ricardo Balbín 2603 (esquina Franklin Delano Roosevelt), construida​ hacia 1900 y que la familia había adquirido otros lotes en la Ciudad.  Este dato los emparentó, seguí esa pista.  Supuse un parentesco entre Andrés y Giovanni, pero lamentablemente ni descendientes ni historiadores los  relacionan.

Leí que Giovanni (Juan) fue un genovés de buena posición económica y que estuvo casado con una señora llamada Angela y que con ella tuvo al menos un hijo de nombre Juan Alberto. Giovanni decidió volver a Italia junto a su esposa y su hijo, dejando la residencia en Buenos Aires.  En este punto imagino que delegaron en algún otro familiar la administración de los bienes y negocios que tenían. 

Gracias a la publicación italiana que difundía la prosperidad de italianos que progresaban en Argentina, establecí el nexo.  Supe que Juan Alberto fue nieto de Andrés. Por lo tanto Giovanni era hijo de Andrés.  Seguramente hay hermanos e hijos que no menciono hasta establecer el nexo o hasta que la familia haga pública su genealogía.

Publicación de 1926

Gracias a esta fotografía descubri que el edificio que está en Callao y Sarmiento también perteneció a Andrés Roccatagliata. 

Callao y Sarmiento 


El edificio hoy.  En la planta baja hay una farmacia


Este fue Juan Alberto Roccatagliata, el nieto de Andrés.

Foto de 1926

Leí que en 1920, después de la muerte de sus padres, Juan Alberto regresó a la Argentina. Pero por lo dicho anteriormente, tal vez la muerte de su abuelo haya ocurrido en la misma época, ya que dicen que Andrés falleció en los 20.  Otro motivo para volver, hacerse cargo de los negocios de su familia.

Juan Alberto regresó a Argentina y a Villa Roccatagliata. Comenzó a trabajar como representante de la firma Alfa Romeo. Vino al pa[is con su mucamo, cocinera y ama de llaves, que era anciana y muda. 

Publicidad o tarjeta personal


Confitería El Molino

Un hallazgo fue descubrir que Juan Alberto se casó en 1929 con la hija de Cayetano Brenna, propietario de la Confitería del Molino, y tuvieron tres hijos.

En los jardines que rodeaban al palacio la familia Roccatagliata llegó a tener una vaca lechera, caballeriza, gallinas ponedoras y pollos. 

En 1955 Juan Alberto murió y la casona quedó habitada por su viuda que los fines de semana era visitada por sus hijos. Hasta que finalmente fue vendida y se le dio distintos usos.

En la imagen de abajo se ve parte de ese edificio que salvaron de la demolición y rodearon de lo que será un nuevo edificio.



La obra fue frenada por la Justicia  a raíz de un amparo presentado por el ex legislador porteño Gustavo Vera.


Dato

En el año 1901,  en Coghlan existían dos teléfonos: con el nº 145, el señor Roccatagliata, con
domicilio en la Villa homónima, y con el nº 311, el Hospital Dr. Ignacio Pirovano.


La tienda

El edificio donde funcionó la tienda que le dio origen a todo no puede verse ya que estaba en la zona que fue demolida al ampliar la avenida 9 de Julio.


Un médico famoso

Hubo un médico famoso en nuestro país apellidado Roccatagliata que en la publicación italiana aparece relacionado pero no mencionan el parentesco.  Se trata de Rodolfo Santiago Roccatagliata  (1877 - 1925), famoso Doctor Cirujano, alumno de Alejandro Posadas, Padre de Cirugía Argentina.

Rodolfo Santiago Roccatagliata

 Rodolfo tuvo una hija con Sara Julia Morel llamada Sara Roccatagliata Morel nacida el 25 de enero de 1911.


Enlaces de donde obtuve parte de la información e imágenes


http://www.roccatagliata.org/vir.html

http://www.genealogiafamiliar.net/images/Revista_Genealogia_Familiar/GF12-resumen.pdf


Si existiera algún error contactarse y el mismo será corregido.



sábado, 19 de mayo de 2018

Negocios Antiguos: Cine Presidente Roca (1913-Circa 1980) (1)


Cine Roca
Una de los pioneros de Caballito
de Oreste Riccio

Único teatro-cine construido por el Arq. Mario Palanti en Buenos Aires, aunque proyectó un cine para Luis  Barolo que hoy funciona como hotel.


 Av. Rivadavia 3753


Fachada con tres portones, ventanales de madera, arcos y balcones con balaustres, semicolumnas jónicas (en cuyos capiteles se reemplazaron las hojas de acanto por máscaras de la comedia) y aberturas anchas en la planta baja (que garantizaban la evacuación rápida del público al finalizar las funciones).  Me llama la atención que no tuviera alero.


Palanti levantó el teatro para su compatriota Oreste Riccio.  Riccio tenía un negocio textil sobre la calle Suipacha junto a la tienda San Miguel y como tantos otros empresarios estaba interesado en invertir en la industria cinematográfica, en crecimiento.  El cine que construyó Palanti funcionó hasta la década de 1930.

El empresario Clemente Lococo lo adquirió, lo demolió y lo reconstruyó en el año 1938.  Le mantuvo el nombre por la fama que había tenido el “Roca”.  El encargado del proyecto fue el mismo arquitecto que le había diseñado el teatro “Ópera” unos años antes, el arquitecto Alberto Bourdon. 

 .
Hoy el Roca de Bourdon funciona como templo


El Roca dPalanti

Cuando Mario Palanti levantó el cine “Presidente Roca”, Buenos Aires contaba con unas treinta salas de cine y unos cuarenta teatros.  Se proyectaban películas mudas.

El lote sobre Rivadavia entre Bulnes y Salguero tenía 60 m de fondo por 17,45 m de frente (lote doble) y estaba totalmente ocupado por la sala  (todo el ancho y un setenta por ciento de la profundidad). 

Era parecido al teatro Farnese de Parma, con arco de proscenio y espectadores dispuestos en forma de herradura y en dos niveles: uno de plateas, otro intermedio de palcos laterales, ligeramente elevados y la tertulia, sobre el lado opuesto a la pantalla.  En el primer piso incorporó la confitería, visitada los intervalos, sobre el frente del edificio.


Un cine para Barolo


Escribiendo este post, leyendo sobre Palanti, leí que había hecho un edificio con cine para Barolo en 1920, además del ya conocido Palacio en Avenida de Mayo 1370 que estaba en construcción desde 1919, dedicado a oficinas.  Me puse a investigar y descubrí por deducción que se trata de un conocido edificio. Los datos eran pocos, un edificio en un terreno con salida por dos calles, las mismas que el Barolo.

Lamentablemente en este país, en un siglo se pierde información. No hay fotos, no hay datos. Pero igualmente estaba claro. Si Palanti hizo un edificio para Barolo que no era el Palacio y también estaba sobre Avenida de Mayo con salida a Hipólito Yrigoyen y sabemos que Palanti sólo hizo dos edificios sobre Avenida de Mayo, era obvio que se trataba del Hotel Castelar.  Lo que no entiendo es cómo nadie lo afirma.

No sé que nombre tuvo el cine ni si se llegó a inaugurar.  Viendo fotos del Castelar es notorio que fue construido en la planta baja para que funcione un cine, tiene el tipico alero y las luces que caracterizan a las salas para espectáculos. Como no encontré ni fotografías, ni nada sobre su inauguracion, pienso que el cine estaba proyectado y tal vez terminado pero que los sorprendió la temprana muerte de Barolo en 1922.

Avenida de Mayo 1148/50 con salida por Hipolito Yrigoyen 1147/51 

Palanti tuvo su oficina al 695 de Avenida de Mayo


Muchos datan la fecha del edificio diciendo que se hizo en 1927 pero en realidad, desde esa fecha funciona como hotel, no es la fecha de construcción.

Imagino que Barolo, que no pudo ver terminado su Palacio, tampoco pudo ver culminado este proyecto.

Tras su muerte los nuevos empresarios se inclinaron por transformar el edificio en un moderno hotel.  Por lo que si el cine funcionó, lo hizo por poco tiempo. 


Luis Barolo

Llegó a la Argentina en 1890 e instaló la primera hilandería de lana peinada en el país, trajo las primeras máquinas para hilar y realizó los primeros cultivos de algodón en el Chaco.  La fábrica de Barolo, ubicada en la ciudad de Buenos Aires, en la manzana comprendida por las calles Suárez, Olavarra, Patricios y Hernandarias, en 1905, tenía doce mil husos.

Parece tomado

Garage parece tomado 

Luis Barolo


Parte el alma la vista satelital de lo que fue una de las principales textiles argentinas
En frente, por Patricios, está otro grande abandonado, el edificio de Alpargatas


En 1916, Luis Barolo & Cía. tenía un capital de 3 millones de pesos y daba trabajo a 650 empleados. En 1922 Luis Barolo falleció y, tras el retiro de algunos de los socios, Francisco Piccaluga quedó al frente de la empresa. Para 1934, Piccaluga y Cía. tenía un capital de 9 millones de pesos y 3.000 empleados.

El mármol del hotel

El mármol de los zócalos y escaleras fue traído de Italia. Y tuvieron que encargarlo dos veces: el primer envío viajó en un barco que se hundió.


Hotel y Peña “El Signo” 

En principio el hotel Castelar se llamó Excelsior.  En el subsuelo funcionó durante años la peña “El Signo”, abierta en 1932,  lugar donde se reunían personajes de la cultura de Buenos Aires, y que también frecuentó Federico García Lorca, huésped del Excelsior y agasajado en “El Signo” en 1933, tras el estreno de Bodas de Sangre. Visitada entre otros por  Jorge Luis Borges, el poeta Olivero Girondo, Raúl Soldi y Norah Lange.  


Palanti y el Cine 

En la década de 1930 Mario y su hermano, Giuseppe Palanti invirtieron en la compañía cinematográfica Platanofilms con sede en Milán y Buenos Aires.


Piccaluga

El 9 de noviembre de 1929, Francisco Piccaluga inauguró el Castelar Hotel y Spa.  En principio el hotel se llamó Excelsior.  Luego lo bautizó Castelar en honor al político republicano que fuera presidente de la República Española, Emilio Castelar y Ripol (1832-1899). 


Radio Stentor

Desde 1933, el subsuelo del hotel fue escenario de transmisión de la radio Stentor, donde solía leer poesía un habitué del Signo y el más recordado huésped del hotel Castelar: Federico García Lorca. 


Lorca

En 1933 Lorca arribó a Buenos Aires, invitado por Lola Membrives para presentar “Bodas de sangre”.  

Clemente Lococo 

Imagen relacionada

Clemente Lococo fue un empresario cinematográfico y teatral  nacido en  Calabria en 1893 y fallecido en 1980 en Buenos Aires, Argentina, donde había residido la mayor parte de su vida.

Junto con un hermano viajó a Argentina poco antes de que terminara el siglo XIX.

Vivía en el barrio de Flores y su primer trabajo en Buenos Aires fue encuadernar libros en una imprenta. Muy jovencito había comprado una cámara filmadora y proyectora de mano con la que se entretenía y divertía a sus hijos. A los 23 años –cuando ya tenía 4 hijos: Francisco, Clemente, José y Magdalena- tuvo la oportunidad de explotar comercialmente un pequeño cine -el Buckingham I, de 400 butacas, ya desaparecido- ubicado en la calle Corrientes entre Callao y Rodríguez Peña y lo convirtió en cine para familias.

Luego tuvo otra sala en Tucumán casi Suipacha, a la que llamo Buckingham II, que posteriormente entregó como parte de la adquisición del Suipacha, sobre la calle de ese nombre, entre Corrientes y Lavalle, al lado del elegante cine Princesa, perteneciente a la familia Cordero, que años después construiría el Gran Rex.

 Más adelante incorporó el Cataluña (luego Cosmos 70, en Corrientes al 2000), que con 2.000 butacas era la sala de mayor capacidad de ese momento y, más tarde, el cine teatro Astral. En este actuó Josephine Baker de 22 años.  El topless que hacía Baker originó que un grupo de jóvenes católicos tiraran bombitas de mal olor, y eso atrajo más público a la sala. Como la artista sólo sabía bailar un poquito, Clemente Lococo le sugirió cantar un tango para mejorar la actuación y fue así que aprendió a entonar “Haragán”.

Los Lococo contaban con importantes salas de barrio: el Roca, el Pueyrredón, el San Martín y el Fénix de Flores, el Argos, el Regio y, en Mar del Plata, el Pueyrredón, que hasta que otro empresario, don Augusto Álvarez, inauguró el Broadway, era la sala de más capacidad de esa ciudad. La arquitectura de ese cine, de 1932, pertenecía al arquitecto belga Alberto Bourdón, que tenía su estudio en los altos de la Bolsa de Comercio, y que en 1936 diseño el Teatro Ópera.

Uno de sus emprendimientos fue el Teatro Ópera, que inauguró en 1936.  A Lococo le ofrecieron el terreno de Corrientes 860 donde funcionaba el antiguo teatro Ópera, que iba a ser demolido por el ensanche de la calle. El escribano Oscar Carbone, amigo de Clemente, puso el 25 por ciento del costo de la vieja sala, Bardem, de la firma Franco Inglesa, otro tanto y Lococo la mitad restante. La fachada del nuevo teatro de 2.500 localidades, era estilo Art Decó sobria y característica (inspirada en el Cine Le Gran Rex de París), el escenario era apto para diversos espectáculos y la pantalla de cine tenía grandes dimensiones.


Objeto de mi colección



1971


viernes, 18 de mayo de 2018

Casa de Liniers hoy convertida en restaurante (fines del siglo XVIII)


Casa de Liniers 
Una de las casas más antiguas de Buenos Aires, construida hacia fines del siglo XVIII,  En esta casa Beresford firmó la capitulación.  Declarado Monumento Histórico Nacional en 1942. 

barrios
Venezuela 469 

De la construcción original sólo se conservan la fachada y unas pocas paredes. Su primer propietario fue Martín Simón de Sarratea, suegro de Santiago de Liniers y penúltimo Virrey del Río de la Plata.

Aquí se trató la capitulación del general inglés Beresford luego de una de las fallidas invasiones inglesas en 1806.

Hasta no hace mucho fue propiedad de la Editorial Estrada que debió conservarla como dictan las normas de conservación del Patrimonio Nacional.

La familia Estrada desciende de Liniers. Ángel Estrada, fundador de la editorial cuya sede fue construida en un terreno adyacente, con frente sobre la calle Bolívar, y poseía además un tercer terreno que habían transformado en estacionamiento de automóviles.  

Mansión e imprenta de Don Ángel Estrada (1878)

A comienzos de 2009 la editorial puso en venta sus tres propiedades, con voluntad de que tuvieran utilidad pública, y la ofreció en venta al Gobierno de la Ciudad. Las propiedades no pudieron ser adquiridas en un comienzo porque la suma exigida por Estrada resultaba mayor a la que el Gobierno estaba dispuesto a pagar.

Esta casa austera era la vivienda del héroe de las Invasiones inglesas, tal vez el hombre más importante de la ciudad de esos momentos.

Es el mejor referente de una típica construcción colonial en Buenos Aires de los años 1810, y de las más lujosas que existían por aquel entonces.  De gran importancia arquitectónica porque es uno de los pocos registros que quedan de la arquitectura colonial civil, ya que solo se mantienen en pie construcciones religiosas.  .

Santiago de Liniers, encargado de la reconquista de la ciudad luego de las Invasiones Inglesas de 1806 y 1807, vivió en ella entre 1808 y 1809.  

El Gobierno de la Ciudad vendió cuatro propiedades que tenía en su poder, para adquirir la vivienda del virrey, la sede de Editorial Estrada y el estacionamiento.

Finalmente, la compra fue efectuada en octubre de 2010.  




La construcción colonial tiene fachada de muros gruesos blanqueada con cal, rejas sencillas y una imponente puerta de madera pintada de verde.

El resto de la decoración fue realizada por la familia Estrada en la primera mitad del siglo XX.  Sobre el frente de la casa hay colocada una placa en recuerdo a quien llegara a ser Virrey del Río de la Plata, y defensor de la ciudad.

Desde 2011 funciona allí un centro cultural. Y desde no hace mucho, un restaurante. Me parece mal que se le dé ese uso. Debería ser museo.


Hasta un próximo post. 


jueves, 17 de mayo de 2018

Negocios antiguos: Molino para harinas a vapor Sociedad Anonima (1783-post 1870)

Sociedad Anonima del Molino
Molino para harinas a vapor 

Lorea 14 (hoy Presidente Luis Sáenz Peña)

1783- post 1870


Isidro Lorea (?-1807), fue constructor, tallista e industrial; dueño de dos manzanas entre las actuales Rivadavia, Hipólito Yrigoyen, San José y Virrey Cevallos.  En 1783 instaló una plaza de carretas en la plaza que hoy lleva su nombre.  En 1785 ejecuta el Altar Mayor de la Catedral.  Murió como consecuencia de las heridas recibidas durante la Defensa de Buenos Aires ante las invasiones inglesas.

Este molino es para mí el que le dio nombre a la famosa confitería del Molino (1916-1997) que en Callao y Rivadavia aguarda su restauración y reapertura. En alguna bibliografía encontré que el molino que inspiró el nombre de la confitería se llamaba Lorea. Como la guía es muy antigua, tal vez haya sido una omisión, ya que figura como "Sociedad Anónima del Molino". O tal vez, la gente lo denominara "Lorea" y no por su nombre completo. 

Por tal hecho, supongo que el molino continuó abierto hasta los primeros años del siglo XX, cuando se definió el nombre de la famosa confitería. 

miércoles, 16 de mayo de 2018

Negocios Antiguos: Restaurante Mesón Español (60-80' en este lugar) (1) El Matadero 1800

Restaurante Mesón Español

Av Caseros 1750 CABA

Imagen tomada del sitio http://todorol.com.ar/lugar/espacio-cultural-del-sur/2/ si molesta su difusión contactarse y la misma será removida

Estuvo ubicado en Avenida Caseros, a tres cuadras de la Avenida Entre Ríos, en la esquina de una plaza de forma triangular que no es una plaza más.

La plaza se llamó España por muchos años hasta que durante la última dictadura pasaron a denominarlo Parque España. Está delimitado por Av Amancio Alcorta, Av. Caseros y Baigorri.  En  la esquina de Caseros y Baigorri hay un caserón antiguo de estilo colonial (data de fines del siglo XVIII), que fue importante en nuestra historia.

Estas tierras, en época de la colonia fueron propiedad de Luis Dorrego (1784 – 1852), quien fuera hermano del gobernador Manuel Dorrego y socio de Juan Manuel de Rosas.

Donde  funcionó el restaurante, en época de la colonia se instaló uno de los primeros mataderos -y corrales de animales que tuvo la ciudad de Buenos Aires- y en él se inspiró Esteban Echeverría para escribir El Matadero (1838/40), el primer cuento argentino político, económico y social sobre la gente de Buenos Aires.

En la Buenos Aires colonial, la creciente población tenía más necesidad de alimentos y para dar satisfacción comenzaron a instalarse al Sur de la ciudad, saladeros y mataderos.

En el edificio donde estuvo el restaurante funcionó hacia 1830 la Administración del Matadero del Sur (que ocupaba el predio de la plaza y adyacencias).  El Matadero del Sur más tarde se llamó Matadero de la Convalecencia, por estar frente al Asilo de Convalecientes y Mutilados de la Guerra del Paraguay (que más tarde se llamó Hospital Rawson, en Av. Amancio Alcorta 1502), cuando recibió a los heridos por la Guerra de Paraguay (1864 – 1870).

El de Plaza España no fue el primer matadero de la ciudad.  Desde 1780 existía una prohibición de ingreso de carretas al interior de la ciudad, éstas hacían un alto en la actual Plaza Constitución, territorio que pertenecía a la orden de los Dominicos.  Se formó un mercado desde 1857 llamado el Mercado del Sud del Alto y un poco más al sur (donde hoy está la estación) se faenaban reses, en el llamado Matadero de Santo Domingo. Luego, al crecer el área ocupada por las carretas, el mercado se corrió trescientos metros al sudoeste (se instaló en Plaza España).

Como describe Echeverría, la zona era un barrial cuando llovía y el agua tardaba mucho en bajar.  Esos días -que podían durar semanas- significaban que la población estuviera sin abastecimiento de carne, porque los animales no podían llegar al matadero y no podían faenarse.  Describe también el sufrimiento de la población por la carencia de proteínas.  Y cuenta cómo la sangre se mezclaba con el lodo, da cuenta de la cantidad des ratas que poblaban la zona, lo que hace razonable que sucediera la epidemia en 1871.

En el año 1863 el matadero volvió a ser trasladado a unas cuadras de allí.  Su lugar lo ocupó el primer vivero de la Ciudad de Buenos Aires llamado Jardín Botánico del Sur, inaugurado por el 1er. Intendente que tuvo la ciudad, Don Torcuato de Alvear.

El diseño de la plaza se atribuye al ingeniero y Director General de Paseos Públicos Eugenio Courtois, y al paisajista Carlos Thays.  Por lo que los árboles del parque son los que diseñó el notable paisajista.  El objetivo que tenía el vivero era la cría de especies arbóreas para el parquizado de la ciudad.  El vivero fue desmantelado y demolido hacia la década de 1950, reemplazado por juegos infantiles y una cancha de bochas.  Dicen que aún quedan algunos restos de construcciones que marcan su ubicación, no tuve el gusto de entrar.  Cuando el vivero dejó de funcionar, el edificio se incorporó a la Plaza España; de ahí la variedad de árboles que esta plaza posee.  La antigua construcción se recicló manteniendo el aspecto colonial y su patio adoquinado.

La edificación colonial donde funcionaron el matadero, el vivero y el restaurante se conserva por la calle Baigorri



Varias especies de árboles, el jacarandá que tanto le gustaba a Thays

Vista aérea, en la esquina Noroeste estaba el restaurante (y la administración del matadero y del vivero), hoy es el Centro Cultural Espacio Cultural del Sur


El parque está a pocos metros de las vías del Ferrocarril General Roca, cerca de la estación Plaza Constitución.

Mirando imágenes de la plaza vi esto


Sobre Avenida Caseros, pegado a lo que hoy es un centro cultural y dentro de la plaza hay edificaciones, parecen ser okupas

Varios medidores y un kiosco en una plaza 

En el Parque España había cinco antiguas parcelas de particulares, cuyas construcciones sobreviven  sobre la Avenida Caseros. Son terrenos que la Municipalidad compró entre 1925 y 1928, cuya edificación no fue demolida y hoy están ocupadas de manera irregular.  

En los años 60, la Municipalidad dio en concesión para la instalación de un restaurante el edificio colonial (que debería ser museo).  Así nació el “Mesón Español”.  Muchos recuerdan al caballito “Gaucho”, un petiso que divertía a losniños.  El restaurante funcionó allí hasta principios de los años 80.  

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Imagen tomada de Internet

Si molesta su difusión contactarse y la misma será removida

El restaurante sigue funcionando en el barrio de Monserrat, arriba de otro, del más antiguo de Buenos Aires: El Imparcial. 

Resultado de imagen para Restaurante Mesón Español avenida caseros
Hipolito Yrigoyen 1221

Imagen tomada del sitio  http://www.buenosaires.travel/restaurante-el-meson-espanol/ si molesta su difusión contactarse y la misma será removida. 



El Matadero


En El Matadero, Esteban Echeverría, la historia transcurre en el Matadero del Sur (hoy Parque España) en época del rosismo y el libro fue publicado veinte años después de la muerte de Echeverría ocurrida en 1851.  

Echeverría creía que el gobierno rosista hacía mucho daño al progreso del país ya que "destruía" las ideas por las que se buscó la libertad en mayo de 1810.  Echeverría escogió cuidadosamente el matadero como locus del cuento para enfatizar la barbarie del régimen de Rosas.

La  hacienda llegaba por el camino Paso de Burgos (hoy Avenida Alcorta) desde lo que hoy es Puente Alsina.  Una vez cerrado el matadero la plaza se llamó Plaza de los Inválidos (1872 por los heridos de la guerra internados en el hospital Rawson).  El matadero fue trasladado a los terrenos que actualmente ocupa el Parque de los Patricios, también sobre Av. Caseros.  Se lo conoció más tarde como los Corrales Viejos.  La denominación de Corrales Viejos recién empezó a utilizarse cuando los mataderos se alejaron de la zona urbana.


Hospital Rawson

El 3 de abril de 1900 se sancionó la Ordenanza Municipal que nombró al espacio verde Parque España. 

El 24 de agosto de 1982, la Ordenanza 38.078 modificó el nombre, desde ese día pasó a ser "Parque España", considerando la superficie y la extensión




El nuevo matadero que con el tiempo fue conocido como Corrales Viejos

Según el poeta Miguel A. Camino, el tango nació en los Corrales Viejos hacia 1880. En las calles vecinas al matadero como Monteagudo, Caseros y Patagones, había piringundines. Allí llegaban reseros a tomar caña mientras dejaban descansar a sus animales.  En dichos lugares tocaban la guitarra, payaban, conocían mujeres y solían haber enfrentamientos a cuchillo que atendían la comisaría vecina y/o el Hospital San Roque (Ramos Mejía). Imitando los duelos a cuchillo se empezó a bailar la música que tocaban los guitarristas, así surgió el ocho, la sentada, el paso atrás, como reflejo de la embestida y las cuerpeadas, del que se juega la vida con su puñal.  

Cuando las heridas no eran tan graves, los heridos concurrían a la farmacia de la señorita Poggetti (Rioja y Rondeau) en busca de grasa de tigre, iguana, ñandú, potro o yacaré, siempre sacadas de la misma barrica, aunque despachadas en tarros de distintos colores.  Poggetti fue la primera mujer que se recibió de farmacéutica en el país. 





Al nuevo matadero las reses entraban por la calle Arena (Almafuerte) después de cruzar el Paso de Burgos (avenida Alcorta) en Pompeya. 


Farmacia de la señorita Poggetti 

En esa esquina hoy hay una farmacia llamada Costa, no sé si la farmacia mencionada anteriormente estaba exactamente en esta esquina, pero si estaba en el cruce de estas calles.


En esta zona el 21 de junio de 1880, se enfrentaron los nacionales y los autonomistas, hombres de Roca y de Tejedor.  Hubieron 3 mil muertos. Los heridos también concurrieron a la farmacia de Poggetti.

En 1902 los mataderos se trasladaron a Mataderos, a una zona más alejada de la población.


Las tabladas

Los mataderos tenían tabladas, espacios previos al matadero donde se evitaba que se escaparan los animales, se revisaban  y descartaban aquellos que estaban enfermos.  Cuando los Mataderos del Sur que se fueron corriendo hacia el Oeste, las tabladas se fueron corriendo con ellos.  La tablada previa al Matadero de Santo Domingo era la Plaza España. Cuando el matadero se mudó a Plaza España, la  tablada estaba en el actual Hospital Muñiz, comunicados por el camino del Paso de Burgos (luego Camino del Puente Alsina) por el que entraban las reses. Cuando se trasladó el matadero a Parque de los Patricios, la tablada se mudó al predio del actual Parque de la Ciudad. Los animales llegaban a ella por una calle en diagonal desde el Puente de La Noria viejo (ubicado a 500 m del actual) y que la noria era usada para el conteo de los animales. Al trasladarse a Mataderos, por un tiempo la tablada siguió en ese lugar y la vía de arreo era la actual avenida Argentina, hasta que se trasladó a la localidad bonaerense de La Tablada, llamada así por obvias razones.

Objeto de mi colección




Cenicero 

Enlace para leer on line El Matadero

http://bibliotecadigital.educ.ar/uploads/contents/EstebanEcheverra-Elmatadero0.pdf

martes, 15 de mayo de 2018

Negocios Antiguos: Café de los Catalanes (1799-1873)



Café de los Catalanes 
El primer café de Buenos Aires.  Estuvo  ligado a la Revolución de Mayo.

Confiteria Cangallo 67 y 69

El café de los Catalanes es considerado el primer café que se abrió en Buenos Aires.  Fundado el  2 de enero 1799, por el ligur don Miguel Delfino.  Aunque en una guía comercial de Buenos Aires del año 1870 figura a nombre de Antonio Delfino, por lo que hay un error en la información que circula, o con el transcurso de los años el comercio se transfirió. Estuvo situado en la esquina NE de la intersección de las calles Santísima Trinidad y Merced (actuales San Martín y Tte. Gral. Juan D. Perón).  

Después de la muerte de Delfino, el comercio fue transferido a Francisco Migoni, también italiano, quien lo  refaccionó y le dio impulso hacia el año 1856. 

Al local se ingresaba por la ochava, la puerta tenía forma de ojiva, del dintel de la puerta pendía un toldo que servía en temporada de lluvias para esperar los carros.  Las únicas aberturas hacia el exterior eran dos grandes ventanales que daban a cada una de las calles. 

Fue frecuentado por las familias más destacadas de la sociedad porteña.  El local contaba con una sala de gran tamaño y con patio. 

Allí se consumía café, té, chocolate, candial, horchata, jugo de naranja y bebidas alcohólicas.  La particularidad del Café de los Catalanes fue su manera de servir el café con leche: se le entregaba al cliente una medida de azúcar no refinada.  El parroquiano debía colocar primero el azúcar en el tazón y recién después, el mozo servía el café con leche hasta desbordar.  El servicio se completaba con tostadas cubiertas con manteca y una capa de azúcar.

En 1810 existió una rivalidad entre los habitués del Café de los Catalanes y los del Café de Marco. En este último se reunían los partidarios de Fernando VII, los “antivirreynales” lo hacían en el de los Catalanes.  Tengo también información que afirma lo contrario, que en el Café de Marco se juntaban los masones que querían liberar al país.  Ampliaré cuando tenga más datos.

Los primeros grupos que organizaron reacciones contra el virrey y su régimen estuvieron en el Café de los Catalanes: Pancho Planes, Víctor Fernández Grimau, Enrique Martínez, Fontuzo, Voizo y otros jóvenes que reunían a la gente para atraerla hasta el centro y así organizar manifestaciones que pedían la renuncia del virrey.

En el año 1870 propietario Deino Antonio. 

En el año 1873  cerró sus puertas definitivamente. Hoy hay un barcito llamado Impasse y ninguna placa lo recuerda.

Hoy Café Impasse


Hasta un próximo post.


lunes, 14 de mayo de 2018

Negocios antiguos: Café de Marcó o de Marco (1801) (4)



El café de Marcó o de Marco
El café donde se gestó la revolución de Mayo

Bolívar y Alsina esquina NO

Empezó a funcionar el 4 de junio de 1801 en frente de la botica (donde hoy está la librería de Ávila ex librería del Colegio) y  de  la Iglesia de San Ignacio. 


Ante su inminente inauguración, un aviso en el Telégrafo Mercantil decía:

“Mañana jueves se abre con Superior permiso una Casa Café en la Esquina frente al Colegio, con mesa de Billar, Confitería y Botillería. Tiene hermoso Salón para tertulia, y Sótano para mantener fresca el agua en estación de Verano...".   


El aviso anunciaba que a partir del 1° de ju­lio de aquel año, el café pondría a disposición de los parroquianos un coche de cuatro asientos para tras­ladar clientes a sus casas cuando llegara la estación de las lluvias.

Ese día los porte­ños elegantes se acercaron inte­resados en conocer la nueva tertulia.  El ambiente es­pacioso permitía divisar en el fondo dos billares, una novedad en aquella época en Buenos Ai­res.

A principio del siglo XIX, el teatro de la Ranchería (ubicado detrás de la Manzana de las Luces), fue ocupado por los in­gleses que nos habían invadido en 1806 (allí instalaron su cuartel general).  Pero los invasores eran vigi­lados desde un edificio de alto, uno de los dos que tenía la ciudad virreinal: el “Ca­fé de Marcó” que se encontraba en diagonal a la Iglesia, que en frente de la botica.

En él se reunían French y Beruti y los que ideaban la revolución.

Hace un par de años, durante una Noche de los Museos, vi un cafecito, frente al  centro masónico de la calle Perón, quería descansar después de hacer largas colas en tres museos y vi un símbolo masónico en su frente (el famoso compás), luego miré el nombre del bar y me invadió la felicidad.  Salí del templo y me crucé. Ya sé que no es el mismo, ya sé que no se debaten temas capitales (o sí?), pero me emocionó que se les ocurriera continuar con el nombre, homenajear ese barcito, mantener la historia viva. 

El post que escribí en su momento estaba en otro blog que eliminé, pero cumplo hoy en reescribirlo de algún modo, a mí tampoco me gusta que las cosas mueran (ni las personas). 

Recuerdo en aquella oportunidad que uno de los dueños del bar se contactó y me invitó a pasar, invitando un café que continúa pendiente. 
Tte. Gral. Juan Domingo Perón 1259





Objeto de mi colección